COAGRET denuncia ante la ONU a FCC por el proyecto de El Zapotillo

En Abril de 2011, COAGRET junto con otras organizaciones envió a FCC una carta pidiendo el respeto por el Medio Ambiente y los Derechos Humanos (Respeto a Medio Ambiente y a Derechos Humanos en entredicho en proyecto acometido por FCC en México).

Posteriormente, FCC respondió que «En el caso de la presa de Zapotillo, FCC actúa como cliente de un tercero (en este caso la Comisión Nacional del Agua –Conagua—mexicana). Por esta razón, debe ser Conagua quien se pronuncie sobre cuestiones legales u otro tipo de permisos. Desde FCC sí podemos asegurar que seguimos todas las directrices que nos marca nuestro cliente (como hacemos siempre) y que tenemos todos los permisos oportunos y pertinentes para llevar a cabo nuestro trabajo. Si hay asuntos legales que piden la paralización o no de la presa, es Conagua quien debe marcarnos las directrices en tal o cual dirección.»

En la web de la ONU para multinacionales y derechos humanos (http://www.business-humanrights.org/Links/Repository/1008931) se hace referencia al proyecto en construcción de la presa El Zapotillo en México. Coagret, conociendo el conflicto, resolvió participar en el foro al respecto con su propia opinión y censurar la participación de la empresa española FCC en la construcción de la presa. COAGRET decide remitir el siguiente artículo que se a la ONU el pasado 14 de diciembre de 2011 y que todavía no ha resuelto publicar:

FCC pretende eludir su compromiso ético pero no lo consigue

FCC pretende eludir su compromiso ético pero no lo consigue. FCC no puede evitar que su relación con la CONAGUA cuestione sus compromisos de Responsabilidad Social Corporativa. Parece estar en serios apuros para aceptar ante sus socios que la construcción de la presa El Zapotillo mancha su reputación por los informes negativos recibidos, especialmente de derechos humanos. Y, es que pesa mucho el impacto de la desaparición de tres pueblos y el deslazamiento de sus pobladores como sacrificio para el abastecimiento de una sociedad que parece ser poco ahorradora de los recursos naturales.

FCC empresa especializada en la construcción de infraestructura hidráulica promueve la construcción de la presa El Zapotillo, según las pretensiones de CONAGUA, como herramienta eficaz contra el cambio climático, es decir, para situaciones extremas de sequía y de lluvia, cuyo incremento para un futuro próximo predice la comunidad científica. Sin embargo, en situaciones extremas de sequía el embalse vacío no es útil y en situaciones de lluvias torrenciales, y el embalse lleno, los desembalses provocan mayores daños aguas abajo, contradiciendo la falsa idea de protección frente a avenidas en las poblaciones ribereñas. En régimen normal, las inundaciones son beneficiosas por el aporte de nutrientes en las tierras de los márgenes fluviales; a la inversa, la retención de sedimentos reduce el aporte beneficioso, reduce la capacidad en volumen de agua y como consecuencia de la descomposición de sustancias orgánicas contenidas en el embalse (vegetación, suelos inundados, aguas residuales, plancton) se estaría produciendo metano (CH4), un gas de efecto invernadero que es 25 veces más potente que el dióxido de carbono (CO2 ), otro conocido gas de preocupación social generalizada.

Sin duda, FCC tiene que ponerse al día, renovar sus conceptos y aproximarse a las tesis de la Nueva Cultura del Agua. Aplicadas a la tecnología y a la metodología en la ejecución de sus obras redundarían en minimizar los impactos, en especial los que inciden directamente en las personas, los más traumáticos. Su retirada del proyecto sería un gesto de racionalidad próximo al que ha tomado la empresa Odebrecht, gigante de la construcción que se ha retirado de su participación en el proyecto peruano Tambo-40, la empresa decidió «respetar la opinión de las poblaciones locales».

Por otro lado, en puertas del año 2012, no es comprensible justificar la presa de El Zapotillo cuando el informe de la Comisión Mundial de Represas, financiado por el Banco Mundial, emitido en el año 2000, es definitivo en cuanto al Desempeño de las grandes represas:

“La base de conocimientos muestra que se han producido deficiencias en el desempeño técnico, financiero y económico y que se han complicado con impactos sociales y ambientales importantes, cuyos costos con frecuencia tienen que sobrellevarlos en forma desproporcionada los pobres, los pueblos indígenas y otros grupos vulnerables.

 

Dada la enorme inversión de capital en grandes represas, a la Comisión le preocupó constatar que las evaluaciones sustanciales de proyectos finalizados son pocas en número, limitadas en alcance, mal integradas a través de categorías y escalas de impacto y deficientemente vinculadas a decisiones sobre las operaciones.

 

Al evaluar las grandes represas que la Comisión estudió encontramos que:

 

• Las grandes represas presentan un elevado grado de variabilidad en cuanto a brindar los servicios previstos de agua y electricidad, y beneficios sociales conexos, y que un porcentaje considerable no cumplieron con las metas físicas y económicas.

 

• Las grandes represas han demostrado una marcada tendencia a sufrir demoras en el cumplimiento de la programación y a incurrir en excesos importantes en costos.

 

• Las grandes represas diseñadas para proveer servicios de irrigación han solido incumplir las metas físicas, no han recuperado sus costos y han sido menos provechosas, en términos económicos, que lo esperado.

 

• Las grandes represas hidroeléctricas tienden a acercarse más al cumplimiento de metas, aunque sin llegar a un cumplimiento total, de generación eléctrica, suelen cumplir sus metas financieras pero presentan un desempeño económico variable respecto a las metas, con una cantidad notable de sub- y sobre-ejecutoras.

 

• Las grandes represas en general producen una serie de impactos violentos en ríos; estos impactos son más negativos que positivos y, en muchos casos, han conducido a la pérdida irreversible de especies y ecosistemas.

 

• Los esfuerzos hechos hasta la fecha para contrarrestar los impactos ecosistémicos de las grandes represas han tenido un éxito limitado debido a la falta de atención en cuanto a prever y evitar los impactos, a la calidad deficiente y a la incertidumbre de las predicciones, a la dificultad de hacer frente a todos los impactos, y a la ejecución y éxito sólo parciales de medidas de mitigación.

 

• El fracaso sistemático y prevaleciente en evaluar la gama de impactos negativos potenciales y en ejecutar programas adecuados de mitigación, reasentamiento y desarrollo para los desplazados, y el fracaso en tomar en cuenta las consecuencias de las grandes represas para los medios de subsistencia río abajo, han conducido al empobrecimiento y sufrimiento de millones de personas, dando pie a la creciente oposición a las represas de parte de comunidades afectadas en todo el mundo.

 

• Como los costos ambientales y sociales de las grandes represas no se han tomado debidamente en cuenta en términos económicos, sigue siendo difícil determinar la rentabilidad de estos planes.

 

Quizá tiene gran importancia el hecho de que los grupos sociales que cargan con los costos y riesgos sociales y ambientales de las grandes represas, en especial los pobres, las generaciones vulnerables y futuras, no suelen ser los mismos grupos que reciben los servicios de agua y de electricidad, ni tampoco los beneficios sociales y económicos que dimanan de ellos. Aplicar un enfoque de ‘hoja de balance’ en la evaluación de los costos y beneficios de las grandes represas, donde existen grandes injusticias en la distribución de dichos costos y beneficios, se considera como inaceptable en vista de los compromisos existentes con los derechos humanos y con el desarrollo sostenible.”

La noble voluntad del gobierno mexicano de mejorar su gestión hídrica no puede traducirse en una simple cuestión de compensación económica, repitiendo así una constante en la forma imperativa de solventar el conflicto generado con los afectados. Pero sí debe ser una cuestión de responsabilidades y de ética también valorando minuciosamente otras alternativas y respetando la consulta previa de las personas agraviadas con la construcción de la presa. FCC no puede ignorar que es un actor interesado en esta función y que la comunidad afectada ya está sufriendo la violencia que supone el levantamiento de la presa. Intereses y talante expresados de la manera más cruda en las palabras del Gerente Regional del Organismo Cuenca Lerma-Santiago-Pacífico de la CONAGUA D. R. Antonio Iglesias Benítez que llegó a dirigirse a las comunidades afectadas: “…o se salen o se ahogan. Les vamos a comprar salvavidas y lanchas para que no se preocupen”. En conjunto parece una grotesca maniobra con la intención de eliminar a la población por motivos políticos. Pensamos que esta no es forma de proceder con espíritu democrático y manifestamos nuestro más enérgico desacuerdo. La sociedad actual, a nivel mundial, y con mucho esfuerzo por parte de todos, está dando un salto positivo en los conceptos del uso del agua, del clima y de derechos humanos. Cuando en nuestro país ya existe la voluntad política de no inundar pueblos no es aceptable que en México, FCC, empresa española también, olvide ese imperativo moral.

En definitiva, FCC expresa su participación en el proyecto defendiendo su código ético mediante una simple opinión, sin que ello suponga reconocimiento ni rechazo de los informes negativos nacionales e internacionales y de derechos humanos que ha recibido la obra. Además, que FCC articule en la obra un protocolo de seguimiento de las actuaciones ambientales a través de un Plan Medioambiental no quiere decir que el resultado final, la presa, sea un proyecto que mejore los aspectos ambientales que antes existían. Lo que se vislumbra a todas luces es que en este caso la Responsabilidad Social de FCC se diluye ante sus intereses económicos.

pdfCarta a la ONU denunciando las obras de Zapotillo77.59 KB