Cinco ONG denuncian el impacto del embalse de Biscarrués

PUBLICO.ES

(28/06/2011)

La presa afectará a la fauna, la flora y la economía de la zona, según los ecologistas

Cinco ONG presentaron ayer una serie de informes que, según aseguraron, demuestran la inviabilidad del embalse de Biscarrués, en Huesca. La Confederación Hidrográfica del Ebro justifica la construcción de la presa, que afectaría al 75% del caudal del río Gállego (35 hectómetros cúbicos), en la necesidad de agua para riego en el Alto Aragón. Las alegaciones de las ONG SEO/Birdlife, Ecologistas en Acción, Amigos de la Tierra, Greenpeace y WWF acompañadas por informes de ocho universidades y cinco centros del CSIC, acreditan, según explicaron, un severo impacto en la zona en caso de la realización de la presa.

Según un censo realizado por SEO/Birdlife, la presa produciría impactos en la fauna y se verían afectadas especies en peligro de extinción, como el milano real, por la inundación de tres territorios que son zonas reproductivas. Los ecologistas denuncian que el estudio de impacto ambiental no realizó ningún censo del ave. En el caso del cangrejo de río, también en peligro de extinción, el mismo estudio realizó un muestreo durante dos días que concluyó con la «presencia improbable» del animal, según recoge el informe de Ecologistas en Acción. Varios de los estudios añaden que la disminución del cauce del río cambiará el tipo de plantas y afectará a todo el ecosistema del Gállego.

La economía de la zona también se vería perjudicada, según las ONG, ya que en este lugar se practican deportes de aventura que no podrían seguir realizándose si se construyese el embalse.

Todos los estudios, además, apuntan a que también se verá afectado el ecosistema de los Monegros, receptor del agua de regadío, una zona esteparia donde existe el mayor endemismo [especies que sólo viven en ese lugar] de Europa.

Los informes se presentan a tres meses de la fecha límite para la publicación de la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) por parte de la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental (DGCEA). Los ecologistas aseguran que la DIA será positiva basándose en las declaraciones de la ministra de Medio Ambiente, Rosa Aguilar, en las que se comprometió con los regantes aragoneses a su inmediata publicación. A preguntas de Público, fuentes del Ministerio de Medio Ambiente aseguraron ayer que esperarán a la publicación de la DIA para creer o no en la viabilidad del proyecto.

Si la DIA es positiva, las ONG amenazan con acudir a las instituciones europeas pertinentes y al Tribunal Constitucional.

Un nuevo caso de derroche del dinero público: el embalse de Biscarrués

COAGRET denuncia el derroche de dinero público que supondría la construcción del embalse de Biscarrués.

El embalse de Biscarrués costaría 177 millones de euros, sin contar los desvíos presupuestarios habituales en este tipo de proyectos.

El estado asume un 32,5% del coste total del embalse de Biscarrués, por su supuesta labor de laminación de avenidas. Sin embargo el propio proyecto reconoce que el embalse solo es capaz de laminar las avenidas no peligrosas, las de menos de 5 años de periodo de retorno. El embalse no retendría las crecidas mayores y más peligrosas.

La administración está en la obligación de invertir de manera eficiente el dinero público.

Estas cantidades (cerca de 58 millones de €) son sin duda muy importantes para a invertir a ciegas, sin tener la más mínima información de la productividad y eficacia de dicha inversión y sin haber analizado maneras más eficientes y baratas para evitar los daños producidos por inundaciones y crecidas.

Además el estado financiará la parte que pagan los usuarios. La Administración del Estado debería analizar con detalle este punto si no quiere encontrarse, como en los casos de los embalses de El Val o de Lechago, embarcado en la construcción y financiación de otro gran embalse con muy escasas posibilidades de recuperar las inversiones realizadas y además con escasa o nula utilidad social.

Todo ello sin tener en cuenta la destrucción de empresas y de la floreciente actividad económica originada por el tramo del Gállego que se quiere inundar.

Esta es la manera de gestionar las escasos recursos del país, que se podría evitar con una evaluación de impacto ambiental negativa al proyecto de Biscarrués. Aún se está a tiempo de racionalizar la gestión hidrológica.