El vaso del embalse de Yesa sufre cinco terremotos leves

DIARIO DEL ALTO ARAGÓN

(02/06/2011)

Los movimientos, con epicentro en Undués de Lerda, fueron el 26 y 27 de mayo

El vaso del embalse de Yesa se vio sacudido por hasta cinco terremotos de pequeña intensidad, entre los días 26 y 27 de mayo, es decir, el jueves y el viernes de la pasada semana. Los movimientos sísmicos, cuyo epicentro fue la localidad de Undués de Lerda, tuvieron, por suerte, una intensidad baja, de entre 0,9 y 1,1 grados, aunque vuelven a poner en alerta a los vecinos de la Alta Zaragoza, quienes reiteran la peligrosidad de recrecer el pantano.

En concreto, la tierra comenzó a temblar en cuatro ocasiones el pasado jueves día 26, entre las 20,25 y 21,29 horas, en Undués de Lerda, en una región cercana a Yesa, y lo hizo de modo creciente, ya que los terremotos tuvieron una intensidad de 0,7, 0,8, 0,9 y 1,1 grados, respectivamente, según se extrae de los datos tomados por el Servicio de Información Sísmica del Instituto Geográfico Nacional.

En la jornada del viernes, día 27, la zona próxima al embalse volvió a sufrir movimientos. Esta vez, sólo se detectó un único terremoto, a las 10,54 horas, si bien resulta necesario destacar que éste fue el que tuvo una mayor intensidad, al llegar a 1,4 grados, dentro de la escala de magnitud.

La oleada de pequeños seísmos no sólo afectó a la Comarca de la Jacetania, sino que tuvo igualmente incidencia en la fronteriza provincia de Navarra, en la que se detectaron hasta siete terremotos, entre los días 26 y 29, en los términos municipales de Egüés (3), Lizoáin (2), Sarriés y Vidángoz. Cabe destacar que el último movimiento -detectado el día 29, a las 03, 27 horas-, fue el más fuerte, al alcanzar una intensidad de 1,5 grados.

EXISTE PREOCUPACIÓN

Los vecinos y las asociaciones de la Alta Zaragoza muestran su preocupación ante esta sucesión de movimientos sísmicos y alertan asimismo de que los trabajos de recrecimiento del embalse de Yesa pueden hacer que el número de terremotos se vea incrementado durante las próximas fechas.

Desde la Asociación «Río Aragón», de Artieda, su presidente, Luis Solana, explicó que los seísmos acontecidos en la zona esta pasada semana no hacen sino «evidenciar» que la sismicidad «está presente» en el recrecimiento de Yesa, y que se trata de un riesgo que «nos quieren minimizar», desde la instituciones que lo impulsan.

Aunque estos movimientos no se hicieron sentir en otras villas de la región, como la propia Artieda, el hecho de que el epicentro se situara en Undués de Lerda, «en la frontera» del embalse entre Aragón y Navarra, suscita el malestar de los habitantes y se considera «un elemento más de intranquilidad».

Desde la comunidad foral, se denuncia además la circunstancia de que una excavadora y un camión, al menos, estaban trabajando la tarde del día 27, en la zona donde el camino de servicio se deslizó hacia el pantano, justo al lado del vertedero de la obra del recrecimiento situado en ese lugar.

Entre enero y mayo de 2011, el entorno de Yesa registró la «inquietante» cifra de 190 movimientos sísmicos. En su mayoría, los terremotos tuvieron lugar en zonas más cercanas al pantano de Itoiz que al de Yesa.

«El agua es un elemento muy movilizador porque se vincula mucho con la vida»

DIARIO DEL ALTO ARAGÓN

(02/06/2011)

Pedro Arrojo, profesor de la Universidad de Zaragoza y coordinador del libro «La rebelión de la montaña»

«El agua es un elemento muy movilizador, no sólo en Aragón, sino en toda España y en el mundo, porque se vincula mucho con la vida». Así comienza a explicar el profesor de la Universidad de Zaragoza Pedro Arrojo la capacidad que ha demostrado el agua para mover a grandes masas de personas haciendo suya una causa que no tenía por qué afectarles de forma directa.

Arrojo, que ha coordinado La rebelión de la montaña, de la colección Nueva Cultura del Agua y que ayer presentó en la Feria del Libro de Huesca, toma como punto de partida dos de las tesis doctorales que ha dirigido, una de ellas leída en la Universidad Autónoma «en la que se abordaba «lo que fueron los casos de Yesa y el Matarraña, dos extremos, porque en uno se alcanzó un acuerdo, y otro de quiebra de diálogo y mala resolución», y una segunda en la que una alumna de la Universidad mexicana de Guadalajara abundaba, entre otros casos, en el de Biscarrués.

«El caso es que las dos tesis eran complementarias y acabé haciendo este librito con la esencia de las contribuciones de ambas tesis. Y lo que viene a hacer es un poco un repaso y un análisis histórico de lo que ha sido este fenómeno, que dio lugar incluso a esa bandera que luego a hecho fortuna a nivel internacional y que nace en Aragón en torno a esa nueva cultura del agua».

Arrojo se refiere a «esa rebelión de pueblos pequeños, de montaña, la mayoría de ellos en el Pirineo aragonés, que pasaron de ser grupos marginales, con muy poca fuerza, muy poca capacidad de presión y de expresión, a convertirse en un movimiento ciudadano de trascendencia internacional».

«Se trata de ver qué pasó y, sobre todo, esa historia y su análisis, cómo consiguen organizar esas manifestaciones que sacaron a las calles a un millón de personas en apenas un año», circunstancia que, a su juicio, responde a varias claves. «Por una parte, la necesidad de un cambio en las políticas hidráulicas que nos venían heredadas de teorías, planteamientos y teorías de hace más de un siglo», dejando atrás los enfoques del regeneracionismo de Costa y apostando por políticas sostenibles para el medio ambiente y eficaces para la economía.

«Y yo creo también que ayudó el hecho de que el movimiento fuera no violento y muy integrador, que se pasara de los afectados, unos pocos pueblos con cientos de vecinos, apenas, a un sentimiento mancomunado de dignidad de la montaña, de dignidad territorial. Entonces los afectados eran miles, con un sentimiento territorial» que reunió «razón y corazón» haciendo crecer con ello la denominada Nueva Cultura del Agua.