¿Dragaremos el Ebro todos los años?

EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

(17/11/2010)

Ese interrogante dio título a una mesa redonda que se celebrará ayer organizada por la Coordinadora de afectados por grandes embalses y trasvases (Coagret). La pregunta, por supuesto, sólo tiene una respuesta: un sí rotundo y total. Dragaremos y dragaremos porque, si el río no se cansa, las autoridades municipales de Zaragoza y las de otras instituciones relevantes tampoco van a de tirar la toalla. Además existe una parte importante de la opinión pública a la que han convencido de que el mejor río es el que está embalsado, encauzado, domesticado, colonizado por las más exóticas especies y, por supuesto, contaminado. Es el progreso, amigos míos.

La draga es el martillo con el cual ha de conseguirse que ese Ebro levantisco y torrencial se convierta en una mansa corriente y encaje como sea en el diseño urbano concebido por los planificadores de la Expo 2008. Aquella convocatoria estaba supuestamente vinculada a la sostenibilidad medioambiental, pero su objetivo final ha sido recrear la Cesaraugusta fluvial según un patrón previamente determinado. Si el puñetero río, ya digo, no colabora y se empeña en mover gravas, cegar el canal de las barquitas y hacer el borde… pues habrá que dragarlo. También se podría reconocer la imposibilidad de domar del todo a la fiera (que de todas maneras ya es el eje de una de las cuencas más reguladas de Europa) y cabría optar por mejores alternativas. Pero eso equivaldría a rectificar el proyecto inicial y a desmentir la voluntad de los jefes pertinentes; lo cual, como dije el otro día, sería un desafuero, un contradiós y un paso atrás inimaginable.

El dibujo situaba el pabellón-puente de Zaha Hadid atravesando una preciosa lámina de agua, entre luminarias y destellos de postal parisina. Para eso (entre otras cosas) se hizo el azud (que iba a ser costeado por Endesa… y acabamos pagando de nuestro bolsillo). Pero ahora la dichosa lámina no llega hasta la emblemática construcción, y las gravas (que por lo visto proceden de la construcción del citado puente) lo ponen todo perdido (por no hablar de los jodidos siluros). A lo mejor eso ocurre porque algún iluso metió la pata. Solución: meter… la draga.

José Luis Trasovares