Vecinos y ecologistas, contrarios al arreglo del Canal Imperial

EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

(24/10/2010)

Advierten que no garantiza la supervivencia de la margaritífera.

Grupos ecologistas y vecinales han solicitado una moratoria del proyecto de acondicionamiento del Canal Imperial de Aragón que va desde el kilómetro 38 al 72, por considerar que «no garantiza la supervivencia de la margaritífera, y porque existen soluciones técnicas para evitar filtraciones y pérdidas que no afectan al cauce que no han sido tenidas en cuenta ni valoradas». El proyecto tiene un presupuesto de 32 millones de euros y se encuentra en estos momentos en exposición pública.

La obra, promovida por la sociedad de usuarios y Acuaebro, «es de una envergadura sin precedentes, porque pretende revestir y acondicionar un total de 35 kilómetros del canal, desde Gallur a Zaragoza, con importantes afecciones al patrimonio histórico y al natural», insisten.

«Esta obra ya se intentó ejecutar en la década de los 90 y se paralizó porque se encontró margaritífera auricularia y produjo una fuerte contestación social», recuerdan. Mientras que sí se echó hormigón hasta el kilómetro 35. «La visita a ese tramo produce pavor, sin nada de vegetación, convertida en una infraestructura como es el canal del Cinca o de Monegros».

Los grupos vecinales lamentan por ello que se vuelva a insistir, quince años después, en la misma idea

«Esta obra se argumenta por las continuas demandas de agua y las consiguientes filtraciones que hay en el canal y que hay que reparar. Sin embargo, el mayor usuario es la ciudad de Zaragoza con la entrada en uso del embalse de La Loteta, y solo utilizará el agua del canal como reserva», añaden, recordando que la mejora de la modernización de regadíos «aún es una tarea pendiente».

Y es que el Canal Imperial es algo más que una mera conducción de agua. Es una obra de la ingeniería civil de la Ilustración que merece conservar, así como una vía de agua que se ha naturalizado e integrado en el entorno, convirtiéndose en un elemento de disfrute ciudadano.

«¿Cómo resuelve este proyecto los temas fundamentales del patrimonio y de la presencia de margaritífera auricularia?», se preguntan, sobre esta especie no solo catalogada como en peligro de extinción. Además, el Canal es precisamente el último reducto del planeta en donde vive.

Por último, recuerdan también que el canal está incluido en el plan de conservación de esta especie desde el 2005. Y que tiene abierto un expediente de declaración de Conjunto Histórico Cultural desde el año 2000.

«Endesa pretende hacer negocio con los afectados por Jánovas»

DIARIO DEL ALTO ARAGÓN

(24/10/2010)

El presidente de la asociación se muestra muy crítico con la empresa en el proceso de reversión

El presidente de la Asociación de afectados por el embalse de Jánovas, José Manuel Giral, mostró ayer su indignación y la del conjunto del colectivo porque -asegura- «Endesa pretende hacer negocio con los afectados» en el proceso de reversión. Así lo considera después de que la empresa hiciera público el día anterior el acuerdo al que ha llegado con diez vecinos para la reversión de 91 fincas ubicadas en los núcleos Jánovas, Lavelilla y Lacort, que suman algo más de 285.000 metros cuadrados.

Giral, quien dejó claro, en relación a las diez primeras personas que han logrado un acuerdo, que «es lícito que quieran recuperar sus tierras», explicó que la mayor parte de los mismos no pertenece a la asociación y que los terrenos sobre los que se ha llegado al acuerdo representan el 1,1% del total de suelo objeto de reversión. En total, son 128 los expedientes abiertos. Por ello, expuso que la asociación como colectivo está «indignada» con el proceder de Endesa.

LA LEY DE EXPROPIACIÓN CONTEMPLA DOS VÍAS

En este sentido, recuerda que la Ley de Expropiación Forzosa contempla dos vías para calcular el precio de las propiedades a revertir. Una de ellas -aplicable cuando se revierte en un plazo máximo de cinco años- es el ICP acumulado, y la otra, el menoscabo, es decir, teniendo en cuenta la afección que el paso del tiempo ha causado sobre los bienes. Giral asegura que la compañía está intentando llegar a acuerdos individuales partiendo de un precio de reversión consistente en la actualización de la indemnización percibida en el momento de la expropiación, actualizada conforme a la evolución del IPC, es decir, «unas 33 veces el justiprecio recibido por la expropiación, como si nuestras casas estuviesen listas para entrar a vivir». En este sentido, es contundente al afirmar que «la ley no habla de negociar, habla claramente de aplicar el punto uno o el dos».

«Y todo ello -añade- ante la pasividad de la Administración, que no hace nada por impedirlo y existiendo un dictamen del Consejo de Estado de 23/12/2008 donde se señala que para fijar el justiprecio de la reversión debería aplicarse lo previsto en el artículo 55.2 de la Ley de Expropiación Forzosa, es decir, teniendo en cuenta el menoscabo».

Giral considera que con la propuesta de Endesa y el «visto bueno y pasividad» de la Administración, no se atiende a lo dispuesto en dicho artículo de la Ley de Expropiación Forzosa, «que indica la necesidad de proceder a una nueva valoración de los bienes que han sufrido un evidente menoscabo de valor, dada la situación de completo abandono en que se encuentran: edificios en ruinas, desaparición de las infraestructuras de regadío, de la superficie cultivable, de los accesos, las lindes, etcétera».

El presidente de la asociación asegura que Endesa no les ha remitido escrito alguno con la tasación de los bienes, «ni siquiera nos ha contestado a las alegaciones» presentadas en los últimos meses, y afirma que la valoración de los bienes la han hecho los propios afectados.

También señala que Endesa se reunió hace unos meses con unos diez u once afectados, pero que con el resto no ha habido ningún tipo de contacto.

Por ello, afirma que el proceso de reversión está totalmente bloqueado, e insiste en que no quieren que les regalen nada, sino que haya justicia. «Nosotros sólo queremos pagar lo que realmente vale, que se haga justicia, no queremos que nos regalen ni deber nada a nadie, pero tampoco que nos roben. Queremos, por dignidad, lo que nos corresponde, ni más ni menos», concluye José Manuel Giral.