Las banderas rotas de Labordeta

José Antonio cantaba “He puesto sobre mi mesa todas las banderas rotas. Las que nos rompió la vida, la lluvia y la ventolera de nuestra dura derrota”. Muchas noches de trabajo en el ayuntamiento, esta música me acompaña.

Desde su muerte, la oigo con otro sentido. Yo no luche en la transición, era una niña, y parece que con la llegada de la democracia la lucha ha acabado.

Sin embargo, hoy no faltan banderas por las que luchar: por cada una de nuestras familias, amigos, vecinos, por la vida compartida desde el cariño y la cercanía, pese a la falta de tiempo en los pueblos, en los barrios.

Cada día está más rota la del trabajo, con la que está cayendo, y más seca la de los ríos vivos unidos al destino de los pueblos de sus orillas, como Murillo o Biscarrués.

A ésta la sigue rompiendo cada día la ventolera de las viejas promesas políticas, sin embargo tras cada amenaza, seguimos levantando la esperanza de continuar viviendo en esta tierra pensando que un día la justicia crecerá.

Ese es el espíritu, que yo, heredo de José Antonio. Nuestras gentes al partir no solo nos dejan casas, si no la fuerza para mantenerlas en pie y defenderlas con dignidad.

Ahora ya eres viento, y en este caso, viento de libertad. Sopla y levanta nuestra bandera hecha de jirones, de tantas y tantas batallas perdidas, y solo una ganada, la de la esperanza, y el futuro que nos llevará a la victoria.

Lola Giménez