La Confederación retira su derecho a 335 aprovechamientos de agua

LA OPINIÓN DE ZAMORA

(21/03/2010)

La revisión del organismo responsable del Duero afecta sobre todo a molinos e instalaciones hidroeléctricas en todos los cauces de la provincia

Trescientos treinta y cinco aprovechamientos «históricos» de agua de la provincia de Zamora perderán sus derechos porque ya no se utilizan los caudales solicitados en su día normalmente como fuerza motriz de los molinos harineros y de piensos, aunque también con usos industriales, de riego e incluso abastecimientos de poblaciones, como el primero que tuvo la capital. La correcta gestión del agua es cada vez una prioridad más importante y el organismo encargado de la cuenca, la Confederación Hidrográfica del Duero es consciente de ello. Y una de las medidas puestas en marcha es la aplicación del programa conocido como «Alberca» que trata de «saber qué aguas en realidad se están consumiendo o utilizando, el uso que se les está dando, quién lo está haciendo», indicaron fuentes del organismo. El hecho de que haya concesiones con más de cien años de antigüedad avala la necesidad de realizar esta labor de actualización.

En Zamora existen 15.937 aprovechamientos de agua contabilizados: 815 de aguas superficiales y el resto subterráneas. De estas últimas, la mayor parte, el 72% se dedica a riego y un 14% a abastecimiento, mientras los usos industriales y otros son más escasos. El uso de las aguas superficiales es también mayoritario para el riego, un 66%, seguido de los usos industriales, con el 28% y el abastecimiento, un cuatro por cien.

Lo que está indagando el programa de la Confederación es sobre todo la revisión de los derechos concedidos con anterioridad a la Ley de Aguas de 1985, cuando se regularizaron las concesiones que hasta entonces podían tener distintas procedencias: una Real Orden, el gobernador civil, la Comisaría de Aguas y un largo etcétera. Se han revisado 429 concesiones de aguas superficiales y los técnicos de la Confederación han comprobado que siguen en uso 94, mientras que 335 llevan sin utilizarse más de tres años, motivo que legalmente permite iniciar el correspondiente expediente de extinción de derechos. De éstos el 56% corresponde a riegos, un tres por ciento a abastecimientos, un uno por ciento a otros usos y un 40% a industriales. De éstos últimos los más afectados son antiguos molinos harineros y, en menor medida, minicentrales de producción de energía eléctrica, aunque también subsisten otros usos más curiosos, como el abastecimiento de las locomotoras de vapor de la estación de Sarracín de Aliste para los trenes que cubrían la línea entre Zamora y La Coruña, que tiene una concesión del año 1952 para poder coger agua del arroyo de los Avellanales.

Los procesos de extinción de derechos son bastante laboriosos, indicaron fuentes de la Confederación, debido a que son «muy garantistas» para con el titular de la explotación de los mismos. En última instancia se trata de eliminar los derechos que ya no se usen para poder darlos a nuevas actividades que efectivamente los utilicen.

La documentación arroja casos llamativos, como una concesión de aguas del río Aliste en Mahíde a nombre de la Delegación Provincial del Frente de Juventudes de FET y las JONS, con destino al «Campamento San Ignacio de Loyola».

En Zamora capital se ha iniciado el expediente del derecho que tenía la Sociedad Isidoro Rubio y Compañía en las aceñas de Gijón del río Duero aguas abajo de la capital, con destino a las necesidades de la fábrica «La Perla del Duero». La concesión data de 1872. Del mismo año y también concesión del gobernador civil es el derecho a favor de una empresa denominada «The Zamora Water Works Company Limited», con destino al abastecimiento de la capital. De hecho los ingleses fueron unos de los pioneros en el diseño de la red de tuberías de agua a domicilio en Zamora.

También en la capital figura una concesión del año 1964 para fuerza motriz del molino harinero de Pinilla, movido con aguas del Duero.

Original es asimismo la concesión que figuraba a favor de un usuario en Manzanal del Barco, que data del año 1962, solicitada «para usos industriales de lavado de minerales», con caudal del río Esla. El Grupo Sindical de Colonización tiene derechos por un plazo de nada menos que 99 años sobre el río Valderaduey en la localidad de Villalpando.

Entre los peticionarios aparecen personalidades importantes, como un usuario que recibe el tratamiento de «excelentísimo señor don Andrés Trueba y Pardo» -en la historia de Tábara aparece un senador con ese mismo nombre-, al que se concede un salto de dos metros para fuerza motriz en la Dehesa de Quintos y Mangas, en Moreruela de Tábara.

Un repaso a los expedientes constituye toda una radiografía de la ingente actividad que aún el pasado siglo tenían los molinos harineros en prácticamente toda la provincia, algunos, especialmente en la zona de Sanabria, con más de medio centenar de propietarios, seguramente la mayor parte de los vecinos del pueblo, que se turnaban para utilizar la industria común.

La relación de molinos harineros y de piensos sobre los que pesa un expediente de extinción de derechos de uso del agua es interminable: Molino «Del Pisón» en Toro -1901-, Molino «Del Moyano» en La Bóveda , molino de Nuez en el río Filleval -1909-, Molino «Consuelo» de Manzanal del Barco -1929-, molino del arroyo Quintanilla, en Justel, de 74 propietarios, el de Villardeciervos sobre el Valdalla, con cerca de 50 dueños, el de las Peñas, en Camarzana de Tera -1919-, o «El Prado» en Rosinos de la Requejada -1967- sobre el río Negro, por mencionar sólo algunos ejemplos.

Los expedientes de riego, producción de energía eléctrica e industriales se acumulan. Por citar algunos, se propone la extinción de derechos para la Hidroeléctrica Europea, que tiene concedido un salto de 18 metros para la Minicentral Leira, en Lubián, en 1998; el Ayuntamiento de Aspariegos e Hidroeléctrica de Aspariegos, que figuran como propietarios de un aprovechamiento del río Valderaduey para producción de energía eléctrica, fábrica de harinas y el riego de una pradera; el derecho que asiste, en Toro, a la Sociedad Hidroeléctrica del Duero para aprovechar el agua de ese río con destino a una «central supletoria de vapor», concedido por el gobernador civil en 1912; la fábrica de harinas «Santa Eulalia» de Belver de los Montes, de la Cía Mercantil F. y R. Blanco, con agua del río Sequillo y una concesión de 1957; o la Sociedad Anónima Electra Sanabresa a la que se permitió coger agua del Tera en 1911 para abastecimiento.