¡Basta de ligerezas!

EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

(09/03/2010)

Bravo por el grito final del artículo de D. Máximo Ariza, concejal del Ayuntamiento de Lumpiaque, publicado en su periódico el día 26 de febrero de 2010.

Basta de ligerezas a la hora de tomar decisiones tan trascendentes para el territorio como la construcción de un gran embalse, es lo que venimos pidiendo desde las asociaciones que estamos en contra del embalse de Mularroya.

Ligereza es que el Gobierno de Aragón recortara la designación de una zona ZEPA (de especial protección para las aves) para que no ocupara el espacio del embalse, y que tuvo que ser corregida mediante sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Aragón. Con ligereza (remarcada en la sentencia de la Audiencia Nacional) se eluden en el Estudio de Impacto Ambiental las obligaciones impuestas por las leyes respecto a los espacios y especies protegidas. El incumplimiento de la Ley es lo que lleva a la Audiencia Nacional a declarar nulo el Estudio de Impacto Ambiental y, como consecuencia, el anteproyecto y el proyecto del pantano de Mularroya. Aunque parece algo más que una ligereza que la Administración incumpla la Ley.

No es una ligereza, sino una irresponsabilidad, seguir destruyendo aquello que justificaba las declaraciones de zonas protegidas y aquellos sitios donde se asentaban las especies protegidas. Parece una irresponsabilidad destruir el Patrimonio natural de todos los aragoneses y de todos los europeos.

Es una ligereza decir que se tiene que hacer un embalse de más de 100 Hm3 para regular un río que no lleva agua, aunque lo diga el Ministerio de Medio Ambiente, Rural y Marino.

Y también parece una ligereza lanzarse a hacer una obra, valorada en más de 200 millones de euros, sin hacer un mínimo análisis serio de costes-beneficios. Parece dudosa la justificación cuando no se sabe cuantas hectáreas necesitan más riego del que ya tienen, cuáles son sus consumos, cuántos agricultores se van a beneficiar y cuál es su capacidad de pago, porque el Sr. Ariza sabe que, si se hace, tendrán que pagar el embalse, incluyendo (según la Directiva Marco) los costes ambientales y de oportunidad. No tenemos seguridad de que también lo sepan los «beneficiados-pagadores» del proyecto.

No nos parece una ligereza, sino una coacción en toda regla, que el juez del Tribunal Supremo cuando vaya a resolver este asunto, si es el caso, se encuentre con una situación de hechos consumados: el trasvase ejecutado, el embalse construido y el medio ambiente destruido.

Habría mucho que hablar sobre las necesidades reales del agua del regadío de Valdejalón, pero en todo caso la solución no es el embalse de Mularroya, empeñado en transitar por el lado oscuro de la ley, eso sí, con la sonrisa aquiescente de todos los partidos políticos.

Plataforma Jalón Vivo-Coagret