El Defensor del Pueblo desaconseja los trasvases urgentes por la sequía

EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

(10/03/2010)

Múgica pide no construir ni hacer industria en sitios donde no hay agua.Reprocha que la administración «ampare» las infracciones.

El Defensor del Pueblo, Enrique Múgica, defendió ayer en el Senado un informe sobre el agua y la ordenación del territorio en el que desaconseja «resueltamente», la práctica de construir «urbanizaciones, campos de golf, invernaderos y poner en marcha industrias sin que exista suficiente agua de antemano en la confianza de que después se obtendrá de alguna parte».

Las conclusiones de un extenso y fundamentado documento de 329 páginas son precisas a la hora de señalar que «no deben concederse nuevos derechos para los que no haya recursos hídricos suficientes», en una clara alusión a la sobreexplotación del arco levantino. También cuestiona la utilidad de los trasvases de urgencia, como el proyectado hace dos años para Barcelona o el que está actualmente a punto de autorizarse para abastecer a diversos municipios catalanes: «Para solucionar un problema coyuntural de sequía puede no ser útil un proyecto de infraestructura de transporte de agua, incluso tramitado por la vía de urgencia, pues pese a su tramitación excepcional la ejecución se demora y llega tarde», indica el defensor.

De hecho, apuesta por «los camiones cisterna» por ser medidas «más rápidas, baratas, con menos impacto, de aplicación casi inmediata y fácilmente reversibles». Aún así, Múgica afirma expresamente que no puede pronunciarse «a priori y concluyentemente» si es preferible un trasvase o la desalación.

TOLERA Y AMPARA

Donde es especialmente crítico el informe es en el apartado correspondiente a la actitud de la administración ante las actividades contaminantes y las infracciones urbanísticas. Según las conclusiones del informe, el defensor ha constatado que «con frecuencia» la administración «actúa de ente nodriza del agente contaminante y no –como debería– de guardián de quienes padecen la contaminación. En este sentido, considera que pueden «contarse por docenas» los expedientes abiertos, que son a su juicio escritos «meramente retóricos, razonamientos anormalmente complejos y erróneos, justificaciones alejadas del asunto» en los que «no se está haciendo nada a favor del interés público y se hace todo, o más de lo debido, por proteger al infractor.

Pero Múgica aún va más allá, y además de denunciar «la falsa oposición» entre el desarrollo económico y la preservación ambiental, lamenta que la administración se dedique «en ocasiones a entorpecer innecesariamente el quehacer de los ciudadanos, a obstaculizar y perseguir a quienes –mejor o peor– cumplimentan de grado sus obligaciones, tantas veces con mucho esfuerzo, y hacen lo imposible por no quedar fuera de una legalidad estricta y compleja». Mientras, afirma, «esa misma administración parece no ver ni oír ni sentir que los episodios que por la misma zona se producen con grave infracción de la ley del suelo o del agua, y hasta del gusto de la paz civil, resulta que se inician, prosiguen e incluso culminan a ojos vista. Es la discriminación archinegativa, o tratar peor al de mejor». Según Múgica, la administración confunde la economía productiva con la de los recursos naturales.

En vísperas de la celebración del día mundial contra las grandes presas, la asociación Huerva vivo reclama una nueva forma de gestión de los ríos

El pantano de las Torcas, o pantano de Tosos debe su nombre al molino que allí existía antes de su construcción, y que desapareció cuando se construyó la presa, así como la mitad de las huertas del término de Tosos.

El embalse empezó a construirse en al año 1935, auspiciado por una entonces recién creada Confederación Hidrográfica del Ebro, si bien las obras de construcción se paralizaron durante los años de la Guerra Civil y se hubo de esperar hasta 1946 para que la instalación funcionara a pleno rendimiento. Sin embargo, con el paso del tiempo se vio que su capacidad era escasa, por lo que fue necesario realizar un recrecimiento posterior para dotarlo de una capacidad de 9 millones de metros cúbicos, aunque de ellos solamente 7 millones son útiles. Esta ampliación se concluyó finalmente en 1973, cuando también se inauguró la actual presa.

El entorno del embalse es de pinar de repoblación y se puede rodear andando. El gran valor natural de la zona ofrece numerosas posibilidades para la práctica del senderismo.

Existen en el término de Tosos una serie de fuentes que aportan el agua al pantano a lo largo de 2 a 4 meses, siendo el único aporte de agua que recibe el pantano, antaño eran estas fuentes las que movían el molino que hoy se encuentra bajo sus aguas.

Con la eliminación del molino y las huertas dejaron sin ingresos a familias de la localidad que tuvieron que emigrar a la gran ciudad, dejando despoblado este entorno tan maravilloso de la cuenca del Huerva, pasando de 981 habitantes en el año 1936 a 472 en 1973 y finalmente 246 en 2010. Ningún beneficio ha traído la construcción y posterior recrecimiento de la presa para el asentamiento poblacional a la zona.

Finalmente se plantea un tercer recrecimiento, esta vez con la escusa de que servirá para la contención de las crecidas del Huerva y protección aguas abajo de la especulación salvaje que se ha realizado ya y lo que se tiene planificado para seguir realizando, en los diferentes municipios que están a las orillas del Huerva.

Cuarte, Cadrete, María de Huerva, son ejemplos de la cultura del ladrillo que hasta este momento se ha estado realizando en nuestro país, y los proyectos de Botorrita son parte del futuro pendiente.

Con el trasvase del Huerva, realizando la conducción a los cinco pueblos mancomunados de la comarca de Cariñena y Belchite se ha puesto en marcha la infraestructura necesaria para que estos pueblos puedan realizar sus proyectos especulativos, en Valmadrid la construcción de más de 1.000 viviendas, siendo un pueblo de cincuenta habitantes censados en estos momentos, y en Fuendetodos la construcción de un campo de golf, del que se abastecerá de las aguas del Huerva para su sostenimiento.

El ayuntamiento de Tosos sigue adelante con el contencioso administrativo interpuesto contra el trasvase de las Torcas a los pueblos mancomunados y la asociación Huerva Vivo seguirá apoyando esta iniciativa, dado que continúan las malversaciones del poder público que han llevado a la realización de la conducción a pesar de todas las trabas que se han puesto para ello, y finalmente con la declaración de “Obra de interés autonómico” es finalmente con lo que la administración se ha salido con la suya para terminar la obra.

Este trasvase, insostenible de todas las formas en que lo miremos ha empobrecido todavía más el caudal de un río pobre como es el Huerva, siendo que para el desarrollo de estas comarcas bastaba con tomar el agua del Canal Imperial que les quedaba más cerca y del que podían abastecerse con más caudal que del propio Huerva.

El riesgo de rotura del pantano ante un nuevo recrecimiento es algo que no se ha querido airear, puesto que tiene los mismos riesgos que los que presenta el recrecimiento de Yesa.

La zona donde se ubica el pantano de las Torcas es una zona ZEPA y LIC, no teniéndose en cuenta las afecciones sobre las mismas que el recrecimiento llevaría implícito, anegándose rutas senderistas que actualmente son un atractivo en la zona y afectando a las poblaciones de aves tan importante en el entorno. Cuanto más grande sea el pantano más peligroso será para las poblaciones que se encuentran bajo el.

Con el recrecimiento del pantano vendrán de nuevo las discusiones entre ecologistas y regantes, cada uno defendiendo un aspecto diferente, los ecologistas la protección del medio natural y los pocos regantes que quedan el uso del agua para el riego. Mejor solución y más dinámica y equitativa es la del uso de las balsas laterales para el riego con las que se riega más y mejor distribuido, y para utilización de las mismas como recreo, que daría puestos de trabajo y atractivo turístico en nuestros pueblos, porque el Huerva tiene el agua que tiene, y el llenado del pantano será con el agua que las lluvias aportan, siendo la cuenca del Huerva de escasa pluviosidad, con lo que no se va a recoger más agua porque se recrezca más el pantano.

Finalmente debemos de pensar en la salud de nuestro río, maltratado y vilipendiado por todos, los constructores de presas, los vertedores de residuos industriales que han envenenado su cauce, los ladrilleros que han robado sus márgenes construyendo en sus sotos y los trasvasistas, que ambicionan sus escasas aguas para sus propios fines. Debemos de pedir que se respeten los caudales ecológicos que y lo que desde la Directiva Marco de Agua, se indica que son los 90 a 150 l/s, cuando un tercio del año el caudal del Huerva no supera los 32 l/s, con lo que nuestro río no puede seguir en este estado de insostenibilidad.

El Huerva nos grita con desesperación para que hagamos algo antes de que sea tarde para su supervivencia.

Pretender seguir en este comienzo del siglo XXI con las mismas recetas que se alumbraron a comienzos del pasado siglo y sin tener en cuenta el derroche de fondos públicos y recursos naturales que ha supuesto y está suponiendo el regadío es una aberración impropia de una sociedad avanzada. Todo ello es lo que se quiere denunciar el 14 de marzo en el día mundial contra los grandes embalses, fecha que para nosotros es una jornada reivindicativa por la justicia social y la sostenibilidad verdadera”.

Mi historia personal con los ríos

Se aproxima el catorce de marzo, Día Internacional de los Ríos. Después de varios años de vinculación a las causas del agua que tanto enfrentamiento han traído en Aragón, me parece oportuno rebobinar película y, a modo de historia que me contara a mí misma y que quiero compartir con los miembros de Coagret y con todos los lectores, recorrer desde la memoria mi itinerario por los mapas emocionales de los ríos. Porque los ríos no llegaron a mi vida como nociones memorizadas en la geografía escolar, ni tan siquiera mencionados por mis padres o antepasados familiares. Los ríos llegaron a mi vida en el dolor de la lucha, en el coraje de quienes los defendían. Los ríos llegaron y me regalaron vivencias, amistades, cultura. Por eso llegaron y se quedaron como elemento imprescindible para la creatividad y como parte irrenunciable de mí.

Felizmente, yo comencé a complicarme la vida en el río Ara. Jánovas, Emilio y Francisca, y el eco de aquella patada en la puerta –aquella patada que con mejores modales sigue golpeando- fueron la sirena que tensó mi fibra reivindicativa. A continuación, casi enlazados, llamaron a mi puerta los casos de Yesa y Santaliestra, llegando a conocer en el segundo a la inolvidable súper abuela, María Campo. Luego vino el río Gállego, que me regaló el nombre de un pueblo, Biscarrués –sí, el mismo que para algunos es sinónimo de pantano- y la fuerza de un territorio, La Galliguera.

Después –y frecuentemente malentendido como problema menor- lo de Mularroya, una de las cuestiones más bochornosas del panorama de los ríos en la actualidad, quizás el caso que más confirma lo poco o nada que se ha avanzado en la protección de los mismos. Y no querría olvidar en el Día Internacional de los Ríos a los amigos de Lechago, a los defensores del Queiles, a los opositores al pantano de Itoiz, a los de Rialb, a los combativos compañeros del delta del Ebro. No querría olvidar a nadie que mire a los ríos con amor y esté dispuesto a librar la batalla –todavía sin final- de vivir en armonía con ellos.

Mi historia personal con los ríos, como la de cualquiera que se haya implicado en estas causas, también tiene momentos tristes, decepciones de quienes han abandonado, de quienes pasaron al otro lado de la mesa y, además, lo hicieron con ánimo de cegar con humo de agua –entiéndase Expo-, controlar las movilizaciones y las iniciativas de los colectivos altruistas.

Por los ríos, por su gente. Por los que no reblan. Por los que en este catorce de marzo sienten especialmente cálido el abrazo de las líneas azules de nuestros mapas. Para todos ellos un año más, con mi afecto y mi puño en alto.

Mª. Victoria Trigo Bello