Día del Medio Ambiente: COAGRET reclama de las instituciones un compromiso sincero y permanente

La Coordinadora de Afectados por Grandes Embalses y Trasvases (COAGRET) quiere manifestar, en el Día Mundial del Medio Ambiente, su profunda preocupación por la actitud, poco acorde con la que debería corresponder a sus funciones, que en determinados aspectos están mostrando las instituciones responsables del cuidado del Medio Ambiente en España. Especialmente, queremos incidir en la situación que estamos viviendo en los últimos tiempos en Aragón.
El acceso a la información medioambiental está protegido por el Convenio de Aarhus, ratificado por España y de aplicación desde marzo de 2005, y la Ley 27/2006, por la que se regulan los derechos de acceso a la información, de participación pública y de acceso a la justicia en materia de medio ambiente.
La Confederación Hidrográfica del Ebro parece que no quiere entender que los ciudadanos tenemos esos derechos reconocidos en la Ley: a acceder a la información ambiental que obre en poder de las administraciones públicas, a recibir la información ambiental en la forma y formatos elegidos y a la participación de manera efectiva y real.
Todos estos derechos están siendo restringidos por la Confederación Hidrográfica del Ebro en las consultas públicas de los proyectos de embalses, que se limitan a poner a disposición del público un documento en papel en sus dependencias de Zaragoza, y sólo en el cómodo horario de los funcionarios.

El Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino ha vuelto a perder los pocos avances que en defensa del medio ambiente acuático se hicieron en la anterior legislatura. Vuelven las propuestas de trasvases y obras de regulación, y se apoyan sin condiciones las opciones trasvasistas. La propia conformación del Ministerio subordina el medio ambiente (patrimonio de todos los españoles) a los supuestos intereses agrícolas, en realidad intereses económicos privados.
Se están elaborando los nuevos Planes de cuenca en el marco de la Directiva de Aguas. El seguir adelante con grandes proyectos de embalses y nuevos y viejos proyectos de trasvases supone una renuncia injustificada por parte del Ministerio a alcanzar el buen estado de los ríos, objetivo primero de dichos Planes.
No debería ser posible, desde un Ministerio de Medio Ambiente, la promoción y construcción de embalses como los de Mularroya, Biscarrués o el recrecimiento de Yesa por nombrar los más cercanos, que además de un incompatible impacto ambiental, desestructuran el territorio y perjudican gravemente el desarrollo económico de sus comarcas.

En nuestra Comunidad Autónoma la Consejería de Medio Ambiente está en una grave situación de desprestigio y falta de credibilidad. Las continuas críticas a sus actuaciones desde las organizaciones de defensa del medio ambiente, las supuestas implicaciones con las acciones investigadas en el Proceso de La Muela, la falta de empuje en la defensa del patrimonio ambiental aragonés, deberían traducirse en un cambio en la gestión de esta Consejería en su conjunto.

Finalmente, el Ayuntamiento de Zaragoza, con su alcalde a la cabeza, están empecinados en la destrucción del Ebro con su modelo absurdo de navegación fluvial. Las promesas de un azud que se iba a autofinanciar se han convertido en un gasto fijo para la ciudad. Este proyecto supone la permanente degradación del ecosistema fluvial con los periódicos dragados, el mantener un negocio ruinoso con dinero de todos, y el despilfarro permanente que significa insistir en un proyecto sin futuro a pesar de las advertencias de expertos y ciudadanos.

Desde COAGRET reclamamos un compromiso sincero y permanente de todas las instituciones públicas con el medio ambiente para dar sentido a las obligaciones contempladas en las leyes españolas y directivas europeas, y en última instancia a lo recogido en la Constitución y el Tratado de la Unión.