DÍA INTERNACIONAL DE LOS RÍOS 2009 – LOS RÍOS CHICOS –

El 14 de Marzo se celebra el Día Internacional de los Ríos. La Coordinadora de Afectados por los Grandes Embalses y Trasvases (COAGRET) no quiere dejar de recordarlo. Pero en estos momentos, la fecha tiene poco de celebración.
Con la perspectiva de hallarnos en la segunda legislatura del PSOE al frente del gobierno central, podemos concluir que los cambios han sido más de forma que de contenido, pues cualquier ciudadano sensible hacia las cuestiones medioambientales percibe que los intereses que imperan siguen siendo los mismos que cuando el equipo de Aznar arremetía sin disimulos con su política salvacionista de equilibrar los recursos hídricos a golpe de trasvases y macropantanos.
Ahora se cuidan más las maneras y es lamentable que determinadas personas y colectivos hayan apostado –y sigan apostando- por diálogos y más diálogos que no son sino encubrimientos de lo que sigue siendo premisa inmutable: agua, agua y más agua, pero no en los ríos vivos, sino para el molino de las urnas (financiado luego manejado por los grises señores inversores), aquel cuyas aspas ponemos en marcha los votantes según se nos convoca y que, tal como están las cosas, perdemos los de siempre.
En Aragón, con la hidra del Pacto del Agua sacando una y otra vez los tentáculos, tenemos nuevos problemas que sumar a los más conocidos y la filosofía trasvasista –alguien acuñó la primavera pasada el humo de la expresión “cesión temporal de caudales”- y la de manejar los ríos como si fueran de plastilina se ha extendido también al Jalón y al Huerva. ¡Faltaría más que un río quedara fuera del mercadeo!
Y es que los ríos chicos, que diría Manrique, allegados son iguales cuando se trata de ponerlos bajo el zapato del más fuerte. Ahí tenemos también el Grío y el Pancrudo. Ahí tenemos el Manubles, el Aranda, el Isuela. Ahí tenemos el Gállego y el Aragón, abocados a dejar de ser ríos en pro de unas obsoletas obras faraónicas que se desempolvan del cajón un día sí y otro también. Ahí tenemos los ibones cercados por remontes, proyectos fantasma que enfrentan a los vecinos y hacen sonreir a los Judas de cada pueblo.
Pero también, afortunadamente, quedan gentes que se rebelan contra esa paz socialista que acalla voces y, de buen rollito -y con leyes a la carta si así lo requiere el guión-, continúa alicatando montañas, ríos y estepas.
Por todos los ecologistas coherentes que sonrojan a los políticos, por la gente de buen corazón que no pregunta quién gobierna sino qué hace, y ya que la justicia empieza a asumir el verde, queremos desde COAGRET alumbrar una esperanza en este Día Internacional de los Ríos.