Galernas

EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

(08/01/2009)

Recibí el año nuevo en la Costa Brava, donde días antes un furioso levante invernal arrasó el litoral como quien pela pipas de girasol. En los Caials de Cadaqués, a la vista del solitario cabo de Creus, las olas atacaron directamente los chalets más próximos al agua reventándolos cual frágiles cucañas. Quienes construyeron tales viviendas a ras de mar no sólo desafiaron la Ley de Costas (que todos los piratas inmobiliarios se han pasado una y otra vez por el arco del triunfo) sino que retaron a los viejos dioses. Poseidón ha reclamado ahora lo que es suyo.
Muchas de las consecuencias que tienen últimamente este tipo de desastres se deben a que se ha invadido (con infraestructuras, apartamentos y todo tipo de cosas) lugares que pertenecen en exclusiva a los fenómenos de la naturaleza. Y ojo con tales fenómenos, que cuando se desencadenan no se andan con chiquitas.
A la vuelta de pocos meses y a poco que se ponga calentorro el final del invierno o el inicio de la primavera, la abundantísima nieve acumulada en la montaña aragonesa se regalará con generosa efusividad acuática. Es fácil que haya una avenida por su sitio, pero no una de ésas de mil y pico metros cúbicos por segundo al paso del Ebro por Zaragoza, no: me refiero a algo un poco más auténtico, por encima de los dos mil o dos mil quinientos metros cúbicos; una avenida de verdad. Tengo curiosidad por ver cómo encajan tal situación las riberas urbanas y los artilugios del 2008. Por no hablar del riesgo de inundaciones en las localidades ya habituales.
Pese a lo cual seguirá construyéndose y se ocuparán más terrenos en áreas de riesgo. Dicen que es porque el personal tiene la memoria corta y en unos pocos años se olvida de galernas y similares. Tan es así que en la costa mediterránea los dueños de las casas destruidas por la tormenta ya están pensando en volver a levantarlas. En muchos casos no les van a dejar porque ahora les aplicarán la normativa vigente. Y los afectados llevan un cabreo de impresión. ¿Querrán ahogarse, o qué?

José Luis Trasovares

Zamora y Benavente se unen al toque de campanas por las víctimas de Ribadelago

EL NORTE DE CASTILLA

(08/01/2009)

Un gran cañón de luz iluminará hoy el tramo por el que bajó el agua

Está prevista la asistencia a los actos del secretario de Estado Josep Puxeu

Los Ayuntamientos de Zamora y Benavente se unirán al repique de campanas previsto para la madrugada de mañana en recuerdo de las 144 personas que fallecieron el 9 de enero de 1959 como consecuencia de la rotura de la presa de Vega de Tera, que anegó el pueblo de Ribadelago.
Así, en Benavente se harán sonar las campanas de la iglesia de Villanueva de Azoague, según informaron fuentes municipales, para rendir homenaje a las víctimas, mientras que en la capital zamorana repicarán las campanas instaladas en el edificio de la casa consistorial a las 0.10 horas.
Según informó ayer el Ayuntamiento de Zamora, «con este repique de campanas» se suma al recuerdo de las 144 personas que perdieron la vida y al mismo tiempo «muestra su solidaridad con quienes han vivido más de cerca esta tragedia que perdura en la memoria de muchos zamoranos».
Las campanas del Ayuntamiento de Zamora, ubicadas en el cimborrio, se instalaron durante la última rehabilitación del edificio y suenan únicamente con motivo de la celebración que se oficia en el Ayuntamiento el día del Corpus.
Cañón de luz
La comisión organizadora de los actos conmemorativos del 50 aniversario de la catástrofe de Ribadelago ha invitado a todos los ayuntamientos e iglesias de la provincia a secundar el repique de campanas, que se producirá en el mismo momento en que se rompió la presa hace 50 años.
La localidad de Ribadelago recordará desde mañana día 8 y hasta el 10 de enero a las víctimas de la riada.
Los actos tienen una relevancia especial porque este año se conmemora el 50 aniversario de la tragedia, según recordó el alcalde de Galende, municipio al que pertenece Ribadelago, Jesús Villasante, durante la presentación del programa de actividades.
Cañón de luz
Los actos de homenaje a las víctimas y a los supervivientes, a los que está previsto que asista el secretario de Estado de Medio Rural y Agua, Josep Puxeu, se iniciarán hoy por la tarde con un gran cañón de luz que iluminará tres kilómetros del cañón por el que bajó el agua procedente del pantano que reventó a media noche, mientras era llenado por primera vez.
Por la noche, habrá una actuación de la coral Tierras Altas de Sanabria con un repertorio popular. Mañana, coincidiendo con el momento en que se produjo la rotura de la presa, las campañas de Ribadelago repicarán como lo hicieron en aquel momento. La organización pedirá también a los ayuntamientos de la zona que secunden ese acto.
A media mañana del viernes se producirá el acto institucional con una recepción a los supervivientes. Además, se inaugurará el monumento que el escultor Ricardo Flecha ha hecho para conmemorar la catástrofe. Se trata de una escultura de más de dos metros y medio de altura fundida en bronce que representa a una madre protegiendo a su hijo.
«La imagen de la mujer abrigando y protegiendo al hijo con el manteo se repite en muchas de las imágenes que se tomaron al día siguiente cuando los supervivientes buscaban víctimas y enseres entre los escombros», relató Ricardo Flecha. El monumento, alejado de la imaginería funeraria, pretende ser «sobre todo un homenaje a los supervivientes, a los que fueron capaces de sacar delante de nuevo el pueblo, como esa mujer y su hijo».
El día 10 de enero se proyectarán en Ribadelago varios documentales sobre la tragedia, así como las imágenes emitidas en su momento por el NO-DO y un trabajo realizado por el Museo Etnográfico.