Oposición a la idea de construir un pantano en el término de Almudévar

DIARIO DEL ALTO ARAGÓN

(30/12/2008)

Se está constituyendo una asociación de afectados por esta infraestructura hidráulica

La iniciativa de construir un embalse en el término municipal de Almudévar empieza a tener detractores. Se está constituyendo una asociación formada por habitantes y trabajadores de la zona correspondiente a los Llanos de la Violada que se consideran afectados por esa obra hidráulica. Cuatro miembros de la futura CAPA (Coordinadora Antipantano de Almudévar) manifiestan su «gran inquietud» por las últimas noticias aparecidas en prensa sobre este tema.

«Vivir y trabajar aguas abajo de una enorme masa de agua fuera de un cauce natural, que permita en un momento dado evacuar su contenido, no es motivo de alegría. No es frecuente que una presa se rompa pero la amenaza siempre existirá para todos los habitantes de los Llanos de la Violada, acuérdense de la presa de Tous en Valencia», alertan.

Asimismo, estos cuatro afectados explican que la zona donde se quiere ubicar el pantano, a menos de dos kilómetros al este del casco urbano de Almudévar, cuenta con «yesos en abundancia» y advierten de que el yeso «se disuelve fácilmente con el agua pudiendo provocar hundimientos, socavones o simas en el terreno, como ya pasó en unas obras sin presencia implícita de agua como es el AVE Zaragoza-Lérida. Hay soluciones técnicas infiltrando cementos pero es muy costoso y el riesgo siempre existirá». Remarcan que «los ingenieros encargados de realizar muestreos geológicos del terreno para estudiar su idoneidad, verbalmente nos han indicado que el terreno presenta inconvenientes serios para la construcción de un pantano en esa zona, como la presencia de yesos, la falta de impermeabilidad del terreno, fracturaciones… cuestiones todas ellas de difícil y cara solución técnica». Advierten, asimismo, de que las filtraciones del pantano «pueden suponer el aumento de los niveles freáticos de los acuíferos cercanos, por lo que en un casco urbano tan cercano como es el propio Almudévar, no será extraña la aparición de humedales y grietas, como daño menor, pudiendo llegar hasta el derrumbamiento de edificaciones, más aún si se tiene en cuenta que gran parte de las casas del núcleo urbano tienen más de cincuenta años».

Estos componentes de la futura asociación tienen previsto pedir por escrito información sobre la construcción del embalse a la Confederación Hidrográfica del Ebro, al Ayuntamiento de Almudévar y al de Huesca. Explican que «la ermita de Santo Domingo, datada de finales del siglo XII, principios del XIII, reconstruida hace 22 años con el esfuerzo desinteresado de sus habitantes y patrimonio de Almudévar también quedará anegada con las obras de la presa».

Los afectados inciden en que el pantano «afectará en gran medida a las vidas de todos los habitantes del pueblo». En este sentido, recalcan que «la humedad ambiental aumentará con la consiguiente problemática de salud que esto acarrea, incremento de problemas respiratorios, reumas, proliferación de los mosquitos en verano, aumento de nieblas…. Posiblemente, con el pantano las arcas municipales se verán incrementadas pero será a costa de una peor calidad de vida para sus habitantes». También creen que no tiene «mucho sentido» construir este pantano cuando ya existe el de la Sotonera de grandes dimensiones, «más si cabe cuando el sacrificio es desproporcionado para el posible beneficio a obtener. Parece que la solidaridad está yendo sólo en un sentido».

Estos cuatro miembros de la asociación que se está constituyendo consideran una «irresponsabilidad por parte de la CHE que los propietarios directamente afectados se hayan enterado a través de la prensa del estudio de realización de un pantano en la zona». Hacen, además, un llamamiento a la población de Los Llanos de la Violada «para que tomen rienda en un asunto extremadamente grave que si no se ataja a tiempo marcará para siempre nuestras vidas. No estamos en contra del progreso, sino en contra de un progreso a costa de calidad de vida y seguridad».

¡Trasvases no!

EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

(21/12/2008)

En la Tierra Noble estamos en contra de los trasvases… salvo cuando nos los guisamos y comemos aquí. Tenemos unos ríos moribundos (y hagan abstracción de este maravilloso otoño, que ya no es la regla sino la excepción), a los que se exige más agua de la que llevan, se destruye con todo tipo de obras y se envenena (si no ahora, hasta hace muy poco) con vertidos tóxicos y marranadas. También se les somete a diversos tipos de transferencia de caudales. Pero esta insigne Comunidad que acaba de celebrar una maravillosa Expo sobre el agua y el desarrollo sostenible parece incapaz de autoanalizar sus flagrantes contradicciones en materia hidrológica.

Ahora se han empeñado en llevar agua del Huerva hasta la zona de Valmadrid, una obra millonaria defendida por sus inductores con el consabido argumento de que es imprescindible para paliar ¡su sed! En realidad todo hace pensar que hay en ciernes una operación inmobiliaria de cierto volumen en aquellos hermosos secarrales. Es el ladrillo el que está (o estará) sediento.

¿Cómo se le puede ocurrir a alguien sacar agua del Huerva, cuyo curso bajo está muerto (por envenenamiento) y reducido a caudales muy por debajo el mínimo ecológico? ¿Cómo es posible que los aragoneses, tan sensibles ante los macro y micro trasvases del Ebro, no seamos capaces de establecer que lo prioritario ahora es recuperar nuestros ríos y no joderlos aún más? ¿Cómo explicarnos que todavía se supedite la supervivencia de los recursos naturales más esenciales al puñetero (e inviable) negocio inmobiliario?

Aragón no se entiende a sí mismo, se retuerce entre la contradicción que plantean, de un lado, el afán por recuperar el aire de la modernidad y el europeismo, y, de otro, el reclamo que siguen teniendo las ideas más atrasadas y cazurras. En el tema del medio ambiente la cosa se nota cantidad. La hostilidad a los reparos de índole ecologista (véanse las barbaridades que se vienen diciendo a propósito de la autovía Teruel-Cuenca) es notoria. Ni con los trasvases nos aclaramos.