El experto Pedro Arrojo pide que se se desactive el trasvase del Ebro a Barcelona

EFE

(15/05/2008)

El profesor titular del departamento de Análisis Económico de la Universidad de Zaragoza y fundador de la Fundación Nueva Cultura del Agua (FNCA), Pedro Arrojo, ha pedido hoy que "se desactive" el trasvase puntual del Ebro a Barcelona después de que las últimas lluvias hayan aumentado el nivel de los embalses.
Arrojo, que hoy ha participado en la jornada 'Los conflictos por el agua: modelos, críticas y valores', organizada por la Universitat Rovira i Virgili (URV) de Tarragona, ha reclamado que, en la medida en que se ha "relajado" la situación de emergencia, "se desactive lo que estaba previsto para el trasvase porque, si no, se va a generar desconfianza".
Arrojo ha calificado de "paradoja" la actual situación de sequía que vive Cataluña, porque es "la comunidad autónoma con la planificación hidrológica más avanzada no sólo de España, también de Europa, para los próximos 30 años, y sin embargo se está haciendo una muy mala gestión de la emergencia de sequía".
Según Arrojo, con los 200 hectómetros cúbicos de agua desalada que se obtendrán una vez que entren en funcionamiento las desaladoras de Cunit, Tordera y Llobregat, sumados a la gestión integrada de acuíferos y aguas superficiales, y a la regeneración y reutilización de caudales, "estamos en condiciones de afrontar el futuro y olvidarnos de Barcelona para las próximas décadas en tema de agua".
"No es una profecía, es una evidencia", ha añadido el profesor de la Universidad de Zaragoza, que ha lamentado que CiU y PP hayan sido "oportunistas" con "el pretexto de la emergencia" y "hayan aprovechado para sacar el muerto del cajón y ponérselo en la mesa de la planificación".
En esta línea, ha criticado que CiU ponga sobre la mesa su opción de trasvasar agua del Ródano porque "no se puede llevar a cabo en tres meses, y el debate real es que estamos en una emergencia".
Además, ha desechado esta posibilidad porque el agua del Ródano "vale más de un euro por metro cúbico, y desalar agua de mar para obtener agua de más calidad cuesta 0,40 céntimos", lo que, en su opinión, avala la política del Gobierno catalán en esta materia, que ha calificado de "antitrasvasista".
En cuanto al trasvase del agua del Ebro una vez superada la situación de emergencia en Cataluña, "tampoco tendría sentido porque nos costaría aproximadamente lo mismo que la desalación, pero obtendríamos agua de mucha peor calidad, más incierta en cuanto a la disponibilidad y con un enorme conflicto social", opinó Arrojo.
Pese a aplaudir la política de planificación hídrica de la Generalitat, ha tachado de "cúmulo de despropósitos" la gestión de la sequía, ya que "no ha habido la necesaria coordinación previa, con tiempo y prudencia, ni tampoco una arquitectura social de preparación a lo que es un debate complejo y difícil como el del agua".