Suspenso ambiental para dos proyectos hidroeléctricos

EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

(15/11/2007)

Los planes de Yanel e Izas son incompatibles con la protección del medio.

Los proyectos para promover la minicentral hidroeléctrica de Izas (Canfranc) y la de Yanel (Panticosa) han recibido un suspenso ambiental, por lo que –a falta de la resolución final del órgano competente, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE)– parece que se quedarán por el camino.

Su impacto sobre el territorio no es admisible, bien porque afectan a espacios con diversos grados de protección o bien porque plantean un caudal ecológico insuficiente en los cauces sobre los que se asentarían. Así consta en la declaración de impacto ambiental de los proyectos, publicada ayer en el Boletín Oficial del Estado y que resulta negativa en ambos casos.

El proyecto para construir la minicentral hidroeléctrica de Izas está promovido por Hidrofam, SA, y se localizaría en los municipios de Canfranc y Aísa. Pretendía el aprovechamiento hidroeléctrico con una potencia máxima de 6.500 kilowatios en los ríos Aragón y Canal Roya, barranco de Chiniprés y río Izas. La secretaría general para la Prevención de la Contaminación y del Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente indica, en la declaración de impacto ambiental, que el caudal ecológico propuesto en el proyecto "no es admisible".

Además, considera que puede haber "potenciales impactos adversos significativos" en la Zona de Especial Protección de Aves (ZEPA) Los Valles, en el hábitat prioritario de Bosques de laderas, desprendimientos o barrancos del Tilio-Acerion y para diversas especies animales en peligro de extinción (como el quebrantahuesos) o de interés especial (como el desmán de los pirineos). Igualmente, advierte de que se afectaría la pesca en aguas clasificadas "de alta montaña" y de que el proyecto sería "incompatible con los objetivos de conservación del Plan de ordenación de los recursos naturales del Anayet-Partacua".

Respecto al proyecto de minicentral hidroeléctrica de Yanel, que lo promueve Hidrosca, SA, se construiría en el municipio de Panticosa, utilizando agua del río Bolática y de los barrancos de Faceras, Travenosa y Yanel, tributarios del río Gállego por la margen izquierda.

En este caso, la declaración de impacto ambiental considera también que habría potenciales impactos adversos significativos en una ZEPA, en dos LIC (Lugar de Interés Comunitario) y sobre varias especies animales con distintos tipos de protección, como la rana pirenaica, el quebrantahuesos o la nutria. También afectaría a la dinámica del río Bolática y resultaría incompatible con los objetivos del Plan de Recuperación del Quebrantahuesos.

El río libre

El día 6 de noviembre el Gobierno de España publicaba en el Boletín Oficial del Estado la anulación del proyecto del pantano de Biscarrués. El hecho por el que se ha luchado en los últimos 20 años en la Galliguera llegaba escrito con la letra pequeña que tienen las leyes. La noticia parecía increíble pero es cierta: el proyecto quedaba anulado por lo que el pantano de Biscarrués ya no se va a hacer. En estos momentos la zona del Reino de los Mallos puede vivir tranquila: ya no hay amenazas de inundar ningún pueblo, ya se puede invertir en los negocios de aguas bravas con seguridad porque no habrá que desmontarlos, ya se pueden arreglar más las casas, poner granjas u otros negocios y plantar lo que se quiera porque las aguas irán por el cauce y no acabaran con esta tierra. Es difícil de explicar la victoria que supone para Aragón que desaparezca esta amenaza sobre una de sus zonas con más desarrollo rural. A las puertas de la celebración el 24 de noviembre del XX aniversario es la mejor noticia que nos podía llegar: ya no hay motivos para seguir luchando, el sufrimiento ha tenido su recompensa y por fin se ha hecho justicia. Ahora somos como unos aragoneses más, nuestro tiempo y esfuerzos van a ir a mejorar nuestra vida y la de nuestros pueblos y no a defendernos de amenazas que nos arruinarían. ¡Ya era hora!, por eso no nos merecemos que comiencen con viejas amenazas de un nuevo pantano de 35 hectómetros. Esta historia esta cerrada: los problemas de Monegros vamos a solucionarlos guardando el agua en Monegros y no arruinándole la vida al vecino de la Hoya de Huesca que es injusto y muy insolidario.

Lola J. B. – Biscarrués

El proyecto y la obra de Biscarrués nunca llegaron a ser adjudicados

EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

(07/11/2007)

El Gobierno central anula el concurso a los dos meses de licitar la nueva versión reducida.

El BOE publica la invalidación de dos licitaciones para ejecutar la obra inicial.

La contrata para elaborar el proyecto del embalse inicial de Biscarrués, que debía embalsar 192 hectómetros cúbicos de agua en el cauce del Gállego, y para ejecutar las obras de construcción nunca llegó a ser adjudicada pese al anuncio en sentido afirmativo que efectuó, en el 2000, el entonces secretario de Estado de Agua y Costas, Pascual Fernández.

El Ministerio de Medio Ambiente ha comenzado a anular distintos trámites relacionados con el proyecto original del embalse de forma paralela a la redacción, por parte de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), de un nuevo proyecto, que podría estar listo en diciembre. Medio Ambiente licitó en agosto la asistencia técnica para ese trabajo, una contrata con un periodo de ejecución de siete meses.

El BOE dio cuenta ayer de la decisión del ministerio que dirige Cristina Narbona de anular los concursos –convocados en enero del 2000 y en noviembre del 2001– para elaborar el proyecto y ejecutar la obra, por una parte, y para encargarse de la vigilancia y la seguridad de los trabajos. Con estas resoluciones, se pone fin a una de las obras de regulación que más polémica han levantado en Aragón y cuya tramitación ha sido, cuando menos, caótica.

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¡Ese Boné!

EL PAÍS

Andaba el miércoles nuestro ínclito consejero de Medio Ambiente presentando los resultados del informe para Aragón del denominado Atlas climático, cuando nos regaló una de "esas perlas" a las que, de tanto en tanto, nos tiene acostumbrados.

Recomiendo la lectura de este informe a todos aquellos interesados en la evolución del clima en Aragón en los últimos 50 años. Se nos cuenta que en ese espacio de tiempo, la media de las temperaturas en la comunidad ascendió un grado, en tanto que el nivel de precipitaciones descendía hasta en un 20%. Preocupante, ¿no creen? Estos datos no hacen más que confirmar la realidad del cambio climático en Aragón. Nada, por otra parte, que no vinieran advirtiendo y denunciando las asociaciones ecologistas en los últimos años.

Lo sorprendente del asunto, es que al hilo de la presentación de este informe, don Alfredo Boné nos deja una de "esas perlas". Dice: "La evidencia de la disminución del régimen de lluvias, demuestra la inviabilidad de un trasvase del Ebro". Tacha de locos a quienes lo proponen una y otra vez, pero… aprovecha para reclamar "una serie de medidas políticas entre las que destaca la realización de las obras hidráulicas pendientes".

¡Vaya perspicacia la del consejero! O sea, hagamos más pantanos y ofertemos más agua al regadío, las urbanizaciones y campos de golf. Todo lo contrario a una gestión más eficaz del agua, como el cambio climático exige. Eso, y ante la progresiva escasez de las reservas mundiales de petróleo, construyamos más gasolineras para almacenar y gestionar el combustible.

Estaremos de acuerdo en que es más que discutible su capacidad como consejero de Medio Ambiente, pero como fabulista no tiene rival. ¡Qué cosas tiene don Alfredo.

Maribel Martínez Álvarez

Yesa, los viejos mantras y los espabilados

DIARIO DEL ALTO ARAGÓN

SE vienen produciendo desde este verano declaraciones de tono subido y hasta irrespetuosas -algunas disculpadas después- por parte de políticos partidarios del recrecimiento de Yesa, como reacción a las medidas adoptadas por el Ministerio de Medio Ambiente. Las medidas ministeriales han sido: a) no tomar todavía la decisión sobre la exigencia o no de realizar la Evaluación de Impacto Ambiental para el modificado 3 del proyecto, b) encargar un estudio geológico sobre la ladera izquierda, deslizada en agosto de 2006 y todavía en movimiento y c) estudiar las alternativas técnicas para impermeabilizar el flanco derecho de la presa, cuyo coste preliminar se ha estimado en un 20% del presupuesto de la obra, por lo que para su aprobación se requiere del informe favorable del Consejo de Estado. Se trata de cuestiones que afectan, respectivamente, a la adecuación ambiental del proyecto, a la seguridad de la obra y a su mera funcionalidad técnica para retener el agua represada.

La primera reflexión que uno se hace, desde el sentido común, es: Y después de 22 años de tramitación del proyecto ¿todavía no se sabía que la presa diseñada no iba a ser capaz de retener el agua del río allí donde se pretende ubicar? ¿Ni tampoco cómo se iban a comportar las laderas al empezar las obras (y el llenado)? ¿Entonces, en qué se ha ido el tiempo? ¿Y con un sobrecoste -por el momento- del 20%, no sería pertinente revisar la rentabilidad del proyecto?

Las autoridades no han explicado nada respecto de estas preguntas. Se mantienen en el viejo “mantra”: “Yesa es la única alternativa para que Bardenas tenga futuro”.

Y entonces uno recuerda otras propuestas que gozaron de un amplio apoyo de partidos políticos y poderes mediáticos aragoneses, pero que posteriormente fueron juzgadas inconvenientes o inviables, como la presa de Campo -inundando 3 pueblos-, la de Comunet -técnicamente inviable-, la de Jánovas -ambientalmente inconveniente-, la de Santaliestra -sin las suficientes garantías de seguridad-, la propuesta inicial de regadíos en Monegros Sur -recortada por la U.E. para proteger las ZEPAs-, el Canal de la margen derecha -gran ensoñación- y así unas cuántas más. En todos los casos el “mantra” era el mismo que ahora con Yesa.

Desde hace unos años siempre me acompaña la misma pregunta. ¿Por qué personas inteligentes se mantienen en esos rígidos planteamientos, en los tiempos de la Directiva Europea del Agua, que prioriza el Buen Estado Ecológico de los Ríos sobre otros usos? ¿Por qué esa tozudez simplista de “esto o nada”, cuando todos sabemos que la vida no es así?

Y uno no puede dejar de pensar en los agricultores que sólo quieren ser agricultores. Y regar, producir y ganarse honradamente la vida. Ya estarían disfrutando de más caudales del río Aragón si, en vez del empecinamiento con el recrecimiento, se hubiese optado por la regulación en tránsito en la propia zona de riego. Quizá otros -más largos- estén intentando asegurarse con el recrecimiento un mayor y mejor control sobre las aguas del río Aragón, dado el privilegio que para un territorio poseedor de la concesión del agua del río, supone y aún supondrá más en el futuro, disponer de un recurso tan escaso y estratégico. Las Comunidades de Regantes aprovechan el agua pirenaica para producir electricidad, además de para la producción agrícola, y ya la pueden vender a otros usuarios y, en el futuro, también para otros usos. Esto deberá ser objeto de revisión, pues la “cesión” de los ríos pirenaicos a los regantes por la Ley de 1915 pudo tener sentido en un contexto de graves carencias alimentarias que se pretendían resolver mediante la producción agrícola en regadío. Hoy en día han surgido nuevas demandas -turismo, bienestar emocional, funcionalidad ecológica- y nuevos usuarios que exigen derechos concesionales.

En la Comisión del Agua, la posición del Pirineo fue la de no cuestionar tanto las demandas de agua de los regantes sino más bien el lugar donde almacenarla, exigiendo que se guarde en las propias comarcas del regadío. Algo así como “agua a cambio de territorio”. Esto no ha sido aceptado y sólo se han ofrecido compensaciones y evitar la inundación de pueblos. Sin embargo, “agua a cambio de territorio” ha sido la única fórmula que ha propiciado un acuerdo entre montañeses y regantes. Sucedió en Santaliestra por imposición judicial.

Este empecinamiento debería acabar si de verdad queremos ser una Comunidad de referencia en la gestión del agua. Y, consiguientemente, ponernos manos a la obra con los grandes retos que establece la Directiva Marco ¡que privilegia el uso ambiental sobre otros!, los retos que se derivan de las nuevas demandas de la sociedad respecto de los ríos y los retos que impone la naturaleza en cambio. Con relación a estos últimos, conviene recordar que nuestros ríos están perdiendo caudales por los cambios de usos del territorio sucedidos tras el abandono rural: los antiguos bancales y montes repelados se han ido vistiendo de vegetación natural y de repoblaciones que consumen mucha agua, que ya no baja por los ríos, si no que es devuelta a la atmósfera. Entre un 15-20%. Y que llevarán aún menos agua por los efectos del cambio climático. Entre un 10-20% adicional. Es decir, la tarta a repartir va a ser más pequeña. ¿No deberían ser éstas las cuestiones a abordar superando de una vez los simplistas y obsoletos mantras?.

José Manuel NICOLAU. Profesor de Ecología