¡Ay, Narbona!

EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

Algunos optimistas creímos que Cristina Narbona iba a ser una ministra con gran capacidad de definición, que marcaría un antes y un después en la política medioambiental (¡buena falta le hace a España!). Pero la cosa ha quedado en nada. Ha faltado valor y decisión. Narbona, en vez de explicar con claridad sus intenciones y trazar una estrategia para civilizar este país ha preferido ceder, dejar las cosas como están o aplicar mecanismos de resistencia pasiva (y semiclandestina). Es lo que ha pasado con el asunto de Yesa y Biscarrués. El agrícola Arguilé, que es del otro bando, la puso a caldo por ello, aunque ayer se la tuvo que envainar. Flaca victoria de la ministra. Ya podrá con un modesto consejero aragonés. A ver cuándo mete en cintura a los corsarios que siguen destruyendo impunemente nuestras costas y montes.

Hay que entender el fondo del problema. En materia de usos medioambientales (desde los envases de los alimentos hasta la intervención sobre las aguas superficiales y subterráneas, por no hablar de la urbanización de parajes naturales), lo que es norma en Dinamarca o Austria aquí pertenece al acervo ideológico de los antisistema. Semejante desfase, que retrata el retraso español en ésta como en otras materias, es muy difícil de solventar. Los políticos suelen ser muy cobardicas cuando gobiernan, y no se atreven a meterse en berenjenales como éste; sobre todo los de izquierdas, que la derecha tiene más desparpajo.

Por eso la señora Narbona se ha ido echando para atrás suavemente. Les hace guiños a los de Green Peace y otras ondas ecologistas pero poco más. Sabotea por lo bajini los grandes pantanos previstos en Aragón (y en otras comunidades), pero es incapaz de salir a la palestra y decir sin ambages lo que pretende. Quiere desarrollar una política hidrológica acorde con los criterios europeos, pero teme enfadar a regantes, grandes constructores y otras poderosas tribus. Arguilé ha sido, por lo visto, el único que se le ha puesto a tiro. Pobre.

Jose Luis Trasobares