Respeto al río Ebro

EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

A mi amigo Julián, hombre tranquilo, ponderado y nada dado a las estridencias, lo único que le pone de los nervios y le hace perder su conocida calma y compostura es el tema de las obras en el río Ebro a su paso por Zaragoza. Él, que ha hecho de la defensa de los ríos de Aragón un eje fundamental en su vida, no puede entender qué es lo que las instituciones y políticos de turno quieren hacer con el río. Me habla con preocupación de su río, patrimonio de todos los que a sus orillas vivimos, y que como a otras muchas cosas nada valoradas por nuestros próceres, ahora se le pretende meter mano. Bueno, mano no, más bien draga y piqueta. Con motivo de esta Expo que nos ha caído a todos, se quiere dragar el río y facilitar así su navegación a "barquitas, barcazas y golondrinas". Entretanto sus orillas son devoradas por la voraz maquinaria y poco a poco nos vamos quedando sin sotos ni vegetación de ribera tan necesarios para la vida del río. Ahora para colmo, me cuenta, también van a tocar el Puente de Piedra, emblema de Zaragoza, monumento de gran valor artístico y patrimonio de todos. Según me dice, quieren hacer un rebaje en el solado de uno de sus arcos para facilitar la navegación. ¡Y todo esto con la Expo como pretexto! ¡Basta ya!, comenta. Si seguimos a este paso, propondrán el rebaje de alguna torre del Pilar, so pretexto de que no choque contra ella algún ingenio volante que aún no se han sacado de la manga, tranquilos que aún queda tiempo para que se les ocurra proponerlo. Despropósitos más gordos se han escuchado estos días. Con estos desaguisados el pobre no gana para disgustos. Bueno es que muchas personas como él se sientan preocupadas. Exijamos a nuestros gobernantes el respeto y cuidado que el río se merece.

Maribel Martinez