Las declaraciones del presidente de la CHE son temerarias e irresponsables

NOTA DE PRENSA DE LA ASOCIACIÓN RÍO ARAGÓN

(12/06/2007)

La “ola pequeñita” del Sr. Alonso es de una irresponsabilidad equivalente a los “hilillos” del Prestige o “el bichito que si se cae, se mata” de la colza.
Ahora reconocen que el estribo derecho también es inestable.

El presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), José Luis Alonso, reconoce ahora que se podría producir en Yesa “una ola pequeñita”, cuando hasta el momento negaban categóricamente que se pudiera dar tal circunstancia, en un ejercicio de hipocresía que nos recuerda a los “hilillos” del Prestige o al “bichito tan pequeño que si se cae de esta mesa, se mata” de la colza.

Primero negaron el posible deslizamiento de la ladera izquierda advertido por el Dr. Casas y esta se movió. Mas tarde ocultaron durante 8 meses el deslizamiento. Después descartaron que se pudiera producir una ola como consecuencia del mismo como ya dijo la Dra. Rico y ahora lo admiten. También negaron los problemas sísmicos de la zona apuntados por ambos científicos y ahora van a colocar 8 sismógrafos en el entorno de Yesa. Y ahora reconocen que el estribo derecho de la presa también es inestable y se puede mover.

La CHE o bien miente descaradamente a la sociedad o ignora lo que pasa, lo que sería aún más grave. Ambas cosas demuestran que estamos en manos de unos irresponsables, incompetentes y temerarios que no saben lo que tienen entre manos y que sólo encargan informes para cubrirse las espaldas ante una catástrofe.

Y cuando hacen algo se limitan a trabajar en los 3,2 millones de metros cúbicos del deslizamiento del verano pasado, pero ni estudian los 14 millones de m3 de la Refaya (algo que sí hizo Casas), ni el conjunto de la ladera con más de 65 Hm3, que es lo realmente importante y peligroso, como ocurrió en Vajont (Italia), demostrando que nunca han realizado informes geológicos rigurosos de la ladera izquierda de Yesa cuando dijeron que estaba todo controlado.

Recordamos que la tragedia italiana, que se saldó con 2000 muertos, comenzó con un primer deslizamiento de “sólo” 1 millón de m3, y una velocidad inicial menor que la de Yesa y al final el corrimiento afectó a toda la ladera.

Por último, no debemos olvidar que esa “ola pequeñita” también pondría en riesgo el entorno del embalse, los trabajadores de la obra, los campistas y los numerosos bañistas que aprovechan las aguas termales en verano.