¿Mejillones en los ríos?

EL PAÍS
(21/12/2006)

Una alarma ambiental provocada por una especie invasora ha comenzado a extenderse por España. Periódicos, televisiones y radios ofrecen reportajes sobre el mejillón cebra, un pequeño molusco que está invadiendo nuestras cuencas fluviales.

El mejillón cebra (Dreissena fluviatilis en latín) es un pequeño bivalvo de agua dulce procedente de los mares Negro y Caspio que ya en verano de 2001 se encontró en el bajo Ebro. A día de hoy no sólo se ha extendido a los embalses de la cabecera de este río, sino que también ha colonizado el embalse de Sitjar en el Río Mijares y el de Forata en el Júcar, ambos en el levante español. Los gravísimos problemas ambientales y económicos que esta especie provoca en los ecosistemas que invade son conocidos desde hace décadas, siendo, por ejemplo, culpable de que en Estados Unidos se gasten billones de dólares para su erradicación y control. Cambios drásticos en la fauna y la flora, así como la obstrucción de cañerías y circuitos de sistemas de tratamientos de agua y centrales energéticas, son sólo un avance de su gran poder destructor.

Pero no teman, la especie lleva en Europa más de 100 años y en EEUU desde la década de los ochenta. El primer libro monográfico sobre el mejillón cebra y su problemática data de 1993, y centenares de artículos científicos sobre el tema se han escrito desde principios del siglo XX. Se preguntarán entonces ustedes por qué de repente esta alarma. Y yo abundaré en su idea preguntando también: ¿Por qué nos está invadiendo el mejillón cebra? Ésta sí la puedo contestar: porque cada día es más habitual contaminar nuestras aguas con especies exóticas y porque nuestros ríos están cada vez más regulados, y los embalses les encantan a los mejillones cebra. Dicen los expertos que en un río sin embalses la especie nunca se convertiría en la gravísima plaga que hoy es.

Contra el mejillón cebra se puede luchar, pero no existe un sistema ideal. Depende de la masa de agua a controlar y de sus características físico-químicas. No es lo mismo una cuenca fluvial que un circuito cerrado de agua, o un sistema de refrigeración de una central nuclear. Una bibliografía ingente nos informa de las ventajas e inconvenientes de usar cloro u otros agentes químicos, pinturas antiincrustantes, filtros, en fin, una amplia panoplia de soluciones, eso sí, rara vez eficaces al 100% pero muchas veces útiles.

Pero permítanme ahora hablar de otros mal llamados mejillones de nuestros ríos. Son también bivalvos, pero grandes, y a diferencia del mejillón cebra, autóctonos, no exóticos, y el grupo de invertebrados en mayor peligro de extinción probablemente de Europa. Son las náyades o almejas de río, y entre ellas Margaritifera auricularia, almeja negra de casi 20 centímetros de longitud que está en peligro de extinción en España (como el lince, ni más ni menos), ya extinguida en toda su antigua área de distribución y hoy relicta en el Ebro. Aproximadamente 2.500 ejemplares (frente a las decenas de miles que poblaban los fondos del río hace menos de cien años), los últimos del planeta, malviven en el Canal Imperial de Aragón, que toma sus aguas del Ebro cerca de Tudela. Pues resulta que el mejillón cebra ha entrado también en el Canal Imperial y resulta que el mejillón cebra es letal para las náyades, creciendo sobre ellas e impidiéndoles respirar. Así que los 2.500 ejemplares de Margaritifera auricularia que teníamos están ahora en mucho mayor peligro. Y vuelvo con otra pregunta: ¿A que no saben ustedes que están haciendo en el Canal Imperial desde hace unos años? No lo averiguarían nunca. Pues instalar unas compuertas para retener el agua y crear grandes tramos embalsados donde el mejillón cebra vivirá a sus anchas. De este modo, además de adornar con recias compuertas de acero y taludes de hormigón un monumento histórico de nuestra Ilustración jalonado de bellísimos puentes y obra civil única en su estilo, han creado una serie de ambientes donde la especie exótica invasora se va a instalar y va a convertirse en fuente permanente de larvas, enriqueciendo el canal y el río con poblaciones eternas de mejillones cebra. Pero hay mucho más,…lástima no poder continuar informándoles de tanto cuanto hoy sabemos sobre este grupo animal tan curioso, con unas especies en peligro de extinción y otras convertidas en plagas de consecuencias devastadoras. Pero no lo duden, pregunten, que se sabe mucho.

Un banco público para el agua

EL PAÍS
(10/12/2006)

El Ministerio de Medio Ambiente aprobará en las próximas semanas nueve decretos y modificaciones a la Ley de Aguas que afectan a las demarcaciones de las confederaciones hidrográficas, la planificación, el dominio público, las aguas subterráneas, un nuevo régimen sancionador y la seguridad de las presas. También planea la creación de un banco nacional de agua, pero aplaza el nuevo régimen económico de este recurso.

El nuevo régimen de sanciones actualiza las multas por elevación hasta los dos millones de euros por las infracciones muy graves

¿Los españoles tienen derecho a tener garantizado un mínimo de 60 litros de agua potable por habitante y día, cuando el consumo medio supera los 160? Cuando la ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, dijo que este reconocimiento se incluiría en la reforma de la Ley de Aguas, muchos sonrieron. La propuesta procede de Ecologistas en Acción y se ha incorporado a la reforma como un gesto simbólico hacia otros países donde millares de sus habitantes carecen de acceso al agua potable.

La anecdótica declaración de la ministra a la salida de la Comisión Nacional del Agua ocultó las grandes reformas que se abordaron en esta reunión y que pronto se verán recogidas en la reforma de la propia ley y en varios decretos. «Se trata de trasladar al régimen jurídico un nuevo paradigma que considera el agua como un recurso limitado y escaso que debe protegerse de manera sostenible con prioridad sobre su uso económico», según Jaime Palop, director general del Agua.

El modelo tradicional de gestión enfocado en atender las demandas de agua se cambia por otro en el que predomina la garantía de su disponibilidad y calidad. Todas las reformas van encaminadas en esta dirección. La primera de ellas es la creación de un banco público de agua donde los titulares de concesiones podrán intercambiar derechos para facilitar un uso eficiente. En el último año se han registrado más de seis intercambios entre usuarios de las cuencas del Tajo, Guadalquivir, Guadiana, Júcar, Segura y la Mediterránea Andaluza.

Otra de las novedades es el decreto sobre reutilización de las aguas residuales y depuradas cuyo uso carecía de cobertura jurídica. Las industrias o entidades que dispongan de una concesión de vertido podrán solicitar autorización para reutilizar estas aguas residuales, una vez regeneradas, a cambio de asumir el coste de la depuración o ceder su uso a terceros. De esta manera se podrán aprovechar inicialmente más de 1.500 hectómetros cúbicos anuales para usos no potables de gran valor económico y paisajístico.

La protección de los cauces fluviales y la prevención de inundaciones se refuerza ampliando la zona de servidumbre de cinco a diez metros y la exigencia de incluir en los planes urbanísticos los deslindes de dominio público sobre zonas afectadas por avenidas históricas.

En cuanto a las aguas subterráneas, afectadas por un uso insostenible, se simplifican los trámites para su regulación y la transformación del título de propiedad privada (vigente hasta 2035) por el de concesión, y se potencian las comunidades de regantes para corresponsabilizarlos de su gestión.

El régimen sancionador elimina las infracciones «menos graves» para homologarlo al régimen general y actualiza las multas por elevación de sus cuantías hasta los dos millones de euros por infracciones muy graves. Palop confía en disponer el mes de febrero próximo de los planes de sequía de las cuencas y del atlas sobre estado de las aguas en tiempo real accesible por Internet.

El coste del plan encarece el agua un 30%

La tarifa que pagan los españoles por el agua urbana es de las más bajas de Europa; 1,28 euros por metro cúbico de promedio, según la Asociación Española de Abastecimientos de Agua y Saneamiento (AEAS). En la mayoría de las ciudades ni siquiera alcanza ese valor. En Francia oscila entre los 3 y 5 euros, y en Dinamarca, donde se aplica un impuesto finalista ambiental de 0,60 euros, oscila entre los 6 y 8. «Es la única manera de que los ciudadanos perciban su valor real y sean eficientes en su consumo», subraya Lorenzo Galbiati, jefe de la unidad de planeamiento y coordinación sectorial de la Agencia Catalana del Agua, que arrastra una deuda de mil millones de euros.

Los ayuntamientos recelan de aplicar el coste real que cuesta el servicio, aunque la mayoría de los usuarios desconocen su precio, comparado con el de otros servicios públicos. Según una encuesta entre 2.600 hogares de Zaragoza, el 87% de los consultados ignoran lo que consumen y el 45% desconocen lo que pagan.

La consultora Prontas estima que la aplicación de la Directiva Marco del Agua (exige la repercusión de los gastos) elevará el coste del suministro un 6,2% y la del resto de las directivas un 24,4% adicional. Josefina Maestu, coordinadora del análisis económico de la directiva del Ministerio de Medio Ambiente, afirma que el precio del agua urbana en España «subirá un 30% de media en los próximos cuatro años, 0,38 euros más. Muy poco si lo comparamos con lo que pagamos por el agua embotellada».