Adios pantano

El Independiente por J. L. Trasobares.
(27/09/2006 El Periodico de Aragón)

A la ministra le dijeron que actuara según le conveniese… y así lo hizo. El pantano de Biscarrués se hará a cota superbaja, que es tanto como decir que no se hará. Se salva así no solo la localidad de Erés sino un tramo del Gallego que todavía permanece en su estado original y es fuente de importantes ingresos para la zona. El sistema de riegos involucrado podrá a su vez regular sus recursos mediante balsas laterales. Y aquí paz y después gloria. Claro que como el tema está politizado hasta la médula, no le va a faltar ni polémica ni lío. Aragón y sus derechas son así, señora Narbona. Es muy dudoso que Biscarrués sirviese ya para gran cosa, mucho menos si su vaso había de reducirse a los treinta y cinco hectómetros cúbicos. Para colmo el Gallego está fatal, y lo que le hace falta es recuperarse como río y no ser objeto de más intervenciones hormigoneras. Ese pantano, como el recrecimiento de Yesa o como el ya abandonado proyecto de Santaliestra, no son cruciales para Aragón, pueden ser sustituidos por otros sistemas de almacenamiento de agua y además su inexistencia es un factor práctico de mucho peso a la hora de prevenir un futuro trasvase del Ebro. Claro que, según dicen en Valencia, hay regantes aragoneses que ofrecen en venta sus cupos de agua. No es extraño que suceda tal cosa porque en su momento, cuando el PHN de Aznar&Matas iba viento en popa, ya salió alguno de nuestros dirigentes agrarios relamiéndose en público del negocio que podía ser el cambalache hídrico con los levantinos (que el agua es de todos pero pertenece a unos pocos). Por eso lo mejor es evitar los delirios trasvasistas y sus derivaciones mercantiles.
Lo que pasa con Biscarrués es que los grupos más conservadores de la Comunidad lo han convertido en un elemento simbólico en el que reflejar su propio poder. Es como la ubicación de La Romareda o cosas así. No tienen gran incidencia en la vida cotidiana de la ciudadanía, pero sintetizan en un momento dado la capacidad de decisión de unos y otros. La cúpula de los regantes, el PP y el PAR (casi siempre juntos y además revueltos) querían el pantano para demostrar a todos y demostrarse a sí mismos que ellos aún mandan aquí. Pero no les ha salido la jugada, vaya por Dios. Les recomiendo calma, serenidad y un poco de savoir faire. Y a mi amigo Boné, que se tome una tilita. Venga, hombre