La EXPO 2008 se contradice

EL PERIÓDICO 

(19/06/2006) 

El azud que se quiere construir en el Ebro va contra los principios que motivan la muestra

El año 2008 se va a celebrar en Zaragoza una Exposición Internacional titulada Agua y desarrollo sostenible, que tendrá tres pabellones principales. Uno es un gran acuario con peces de todo el mundo; el otro, una torre cuyo contenido es el ciclo del agua, y el tercero, un pabellón puente donde se explicarán los usos del agua. Además la Expo-2008 ha sido saludada como una gran oportunidad de promoción de la ciudad. La oposición al evento es mínima (aunque no nula) y destaca la relacionada con los impactos ambientales de algunas infraestructuras.
Siendo el mensaje de la sostenibilidad el eje central de la Expo, esperaríamos que la muestra fuera en ella misma sostenible en los usos del agua y con los ecosistemas que origina (ríos, lagos, etcétera). Uno de los grandes activos de la Expo 2008 es, precisamente, que se realiza en las orillas del Ebro, junto a un meandro y que algunas obras en el propio recinto de la exposición están muy relacionadas con el ciclo del agua, como el canal de rafting o el parque con múltiples estanques. A su vez, la propia Expo prevé la restauración de 39 kilómetros de riberas del río.
Para analizar la sostenibilidad de las acciones emprendidas por la Expo relativas al ciclo del agua y muy especialmente sus intervenciones en el río Ebro, un grupo de expertos de la Fundación Nueva Cultura del Agua (FNCA) se reunió hace unos días en Zaragoza con sus responsables. Los resultados de esta reunión pueden encontrarse en la web de la FNCA (www.fnca.unizar.es). De las conclusiones extraídas en este seminario podemos afirmar que una de las actuaciones asociadas a la Expo es altamente insostenible: el azud que se va a construir en el río, a la altura del barrio de Vadorrey, que va a originar una lámina de agua de nivel constante a lo largo de 4 kilómetros (se acabará a los pies del Pilar). Es decir: como resultado de la Expo un trozo de río será transformado en un estanque. Mientras la mayoría de países europeos están derribando presas, en Zaragoza, con la excusa de la Expo, van a destruir su río: una política hidráulica propia del siglo XIX, para un evento del siglo XXI.

¿POR QUÉ el azud del Ebro es impropio de una Expo sostenible? La construcción de un azud en medio de un río supone un cambio total en sus características ambientales. En primer lugar transforma el río (para los caudales habituales) con sus zonas de corriente (rápidos) llenas de cantos rodados, en una charca de nivel constante. Esto elimina totalmente la fauna y flora fluviales. En el caso de los peces propios del Ebro serán sustituidos por especies invasoras más adaptadas a las aguas estancadas. Al quedarse el agua estancada o con poca corriente (especialmente en verano) se pueden producir grandes crecimientos de plantas y en el fondo del azud incluso puede faltar el oxígeno. Además, las condiciones morfológicas, aguas abajo del río, se modificarán y generarán una erosión del lecho que puede llegar a afectar incluso al cauce del río Gállego (aguas abajo del azud). También son probables afecciones hidrogeológicas donde se ubica la lámina de agua que podrían provocar problemas de conservación de los edificios próximos al río.
Para el azud del Ebro existe una declaración de impacto ambiental (DIA) que proclama que este va a ser leve, algo bastante inconcebible pues cambiar un río por un azud es en sí mismo un impacto grave. Tampoco da respuestas satisfactorias a muchos puntos problemáticos del proyecto como la escala de peces que se va a construir, que no va a ser funcional para los autóctonos. Tampoco valora adecuadamente los problemas de eutrofización y anoxia que se pueden producir en verano, ni la afección a la fauna protegida, muy especialmente las náyades (moluscos bivalvos). Algunas especies de estos, como la Margaritifera (especie en peligro de extinción), que potencialmente podría estar en el río, nunca lo podrán recolonizar si se hace el azud. Es más: la construcción del azud supone una flagrante vulneración de la Directiva Marco del Agua que obliga a los estados miembros de la Unión Europea no solo a no deteriorar sus ríos sino a restaurarlos. Y el río Ebro en Zaragoza no está precisamente en un muy buen estado ecológico (tiene una salud ambiental más bien mala) que además empeorará si se transforma en azud.

LAS OBRAS del azud del Ebro apenas están comenzadas. Su viabilidad económica es muy baja pues quien debía explotar la central eléctrica asociada al azud no va a hacerlo. El impacto ambiental es grave. Entonces, ¿por qué este empeño en construir algo que por principio contradice el lema de sostenibilidad que la Expo2008 promociona? Quienes promocionan el azud del Ebro todavía están a tiempo de recapacitar y eliminarlo de los proyectos a realizar con motivo de la Expo. Así darían un ejemplo real de sostenibilidad ambiental y demostrarían que se creen de verdad el lema que se han impuesto.

NARCÍS Prat
Catedrático de Ecología de la UB