Sobre el azud del Ebro

EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

Como vecino de Zaragoza, me sorprende la ligereza con la que se está tratando desde nuestro Ayuntamiento la cuestión del azud en el Ebro, que, según todo parece indicar, se construirá y pagará con dinero público finalmente.

Soy de los que piensan que toda obra pública debe responder a una demanda social real o bien a un interés común, pero en el caso del azud no encuentro que exista ni una ni otra cosa. Es más, por el principio de precaución, una obra que rechazó por motivos técnicos una empresa y que cuenta con oposición ecologista y vecinal, se debería como mínimo replantear de arriba a abajo, cuando no descartarla.

Muchas veces, hablando entre vecinos, habíamos comentado la suciedad y el descuido de las riberas del Ebro, el triste aspecto que ofrecía el mismo en las mismas lindes del Pilar y la necesidad de una limpieza a fondo. Pero de este malestar común a muchos zaragozanos, a montar una obra faraónica, cimentar el cauce como si fuera un parking va mucho. Todo esto costándonos además unos cuantos millones de euros.

— Leo Vargas. (Zaragoza)