Adiós barquitos hundidos

Si en algún lugar se reunieran los ríos para hablar, a buen seguro que habría mucho dolor en sus conversaciones y que ese dolor sería un agua negra que empaparía a toda la humanidad.

En este catorce de Marzo, Día Internacional de los Ríos sin Presas, de nuevo queremos recordar al mundo entero, que los ríos son una de las vías con que la naturaleza nos envía inequívocos mensajes de alerta de cómo va nuestra relación con ella. Y esos mensajes son tan rotundos en su forma y contenido, como reacios son muchos de nuestros políticos en escucharlos y tomar las medidas oportunas.

Desde Zaragoza, homenajeamos un año más a los ríos en el contexto de un azud que suscita serias dudas en los sectores más razonables y que de realizarse, será nuestro pantano de muestrario para pregonar desde la Expo que la voluntad de afrontar las cuestiones del agua en Aragón sigue siendo a golpe de hormigón, llamando consenso a los malos parches y eludiendo profundizar en las trastiendas de intereses y decisiones.

Afortunadamente, todavía hay para nuestros ríos y nuestra sociedad esperanzas edificadas sobre la coherencia y la constancia y todavía queda arraigo con los barquitos hundidos de nuestra tierra, cuyos cementerios sumergidos no queremos engrosar. Y es que, cada vez hay más faros para alertarnos de la presencia arrecifes de piratas y malos capitanes –unos varados en el aragonesismo anacrónico y otros disfrazados de diálogo, pero igualmente prisioneros de la mediocridad- que desde la frágil trinchera de simplemente negarse al trasvase del Ebro, se resisten a empuñar con firmeza el timón de la democracia interna en materia hidrológica.

¿Cuántos barquitos hundidos más hacen falta para que nuestros dirigentes comprendan que van por una singladura equivocada, cuántos tribunales han de darnos la razón, cuántos desvelos y desembolsos de pequeños ayuntamientos han de quemarse en estas controversias, cuánto voluntariado a pie de río ha de ofrendarse para defendernos de tanta sequía recrecida como nos quieren imponer…?. ¿Cuánto dolor más tienen que sangrar nuestras aguas?.

Adiós barquitos hundidos en todos los ríos del mundo. Adiós desde este homenaje a vuestra memoria. Bienvenida sea la nueva era del agua, la que no fragmenta los ríos en pedazos para adjudicar al mejor postor desviando cuentas y cauces, la que nos permite desarrollarnos sin doblegarnos unos a otros ni hipotecar el futuro de quienes nos sucedan.

En este día Internacional de los Ríos sin Presas, a orillas del Ebro como referente de todas las causas a favor de los ríos y la vida, con nuestra atención centrada en el caso Yesa y sin olvidar denunciar otros conflictos del agua dentro y fuera de nuestra comunidad, por si en algún lugar se reunen los ríos a hablar y a llorar, queremos que hoy puedan sonreir y comunicarse unos a otros lo mucho que desde nuestra dignidad los amamos.

¡Vivan los ríos vivos!

Asociación Ebro Vivo – Coagret