Y además, sequía mental

EL PERIÓDICO DE CATALUÑA
Este año la sequía metereológica (llueve menos de lo habitual) ha llegado de nuevo a España. Y ha aumentado la hidrológica (menos agua para consumir), lo que implica problemas económicos y sociales. Hasta ahora hemos intentado controlar la sequía metereológica con obras hidráulicas (embalses,

trasvases) y pensábamos que lo habíamos conseguido, pero más de tres millones de hectáreas de regadío, 267 campos de golf y agua para millones de españoles (y turistas) han agotado el modelo basado en el cemento. Y ello se verá agravado por el cambio climático, ya que, aunque siguiera lloviendo más o menos lo mismo, el aumento de las temperaturas disminuiría los recursos hídricos hasta en un 20% en 50 años. Así que debemos acostumbrarnos a las medidas de ahorro que se anuncian para Madrid o a las de emergencia que se declararán en Barcelona en fechas próximas.

Y si no tomamos medidas para prevenir la sequía hidrológica, se nos transformará en estructural, como la de Murcia. Cuando las demandas de agua se multiplican más allá de los recursos entramos en una sequía hidrológica casi permanente: la sequía estructural, la cual no hace más que crecer si se persiste en el aumento del consumo. Y el cambio climático lo empeora, ya que disminuye los recursos. Si se depende de trasvases (como el Tajo-Segura), como éstos van a disminuir por el cambio climático, en pocos años será difícil o casi imposible trasvasar agua; o sea, habrá sequía constante.

Mientras, las grandes metrópolis como Madrid y Barcelona, embarcadas en un crecimiento constante (de población, infraestructuras, transporte) usarán cada vez más agua y tendrán menos recursos por el cambio climático. Con ello generarán una espiral de insostenibilidad que acelerará el uso del agua y provocará que sus sequías hidrológicas acaben siendo sequías estructurales.

Parece además que sufrimos sequía mental: la que nos impide ver que la dirección correcta para remediar la sequía. Es justo la contraria que la que estamos utilizando (más infraestructuras, más presión sobre los recursos).

Vaya, que necesitamos que nos llueva inspiración para evitar las sequías estructurales que se nos avecinan.
NARCÍS Prat
Catedrático de Ecología de la UB