NO REGRESEMOS AL PASADO, POR FAVOR

En Aragón estuvimos años  en el que las disputas entre el llano y la montaña, entre los que defendían las razones del regadío y los que defendían las razones de los ríos, se libraban en las calles y en los juzgados y en las que, con frecuencia, tenían que intervenir las fuerzas de orden público.

Sin embargo, estábamos viviendo en los últimos meses un nuevo clima cívico en el que, al fin, los aragoneses demostrábamos que somos capaces de resolver los conflictos del agua a través del acuerdo y del consenso entre las partes. Regantes, afectados por las obras hidráulicas, sindicatos agrarios, organizaciones ecologistas, instituciones y partidos políticos, todos demostrando capacidad de diálogo, apertura para entender las razones del otro, flexibilidad, inteligencia y coraje para distinguir entre los fines que se persiguen, en los que se cede poco, y los medios para lograrlos, en los que se aceptan transacciones para recoger propuestas y enfoques de la otra parte.

Los resultados alcanzados en el último año demuestran que la vía del diálogo, el acuerdo y el consenso entre las partes es posible y, además, es extraordinariamente ÚTIL para la sociedad aragonesa. Todas las partes se han reconocido mutuamente legitimidad en su búsqueda de los fines que les son propios y han encontrado medios para lograrlos que no provocan el rechazo frontal del otro.

Desde nuestro esperanzado punto de vista percibíamos que los actores en conflicto estaban entendiendo finalmente que es preferible, más duradero y más seguro un acuerdo por consenso, al que nadie se opone ni en la calle ni en los juzgados, que una victoria sobre la otra parte, que humilla las razones y sentimientos del otro. Esas “victorias totales”, con frecuencia son la antesala de conflictos inacabables que se reabren continuamente.

Sin embargo, tenemos la percepción de que nuevamente estamos en un momento muy peligroso. El  diálogo directo y discreto a través de la Comisión del Agua y de la Iniciativa Social de Mediación está siendo sustituido, en las últimas semanas, por la vuelta a las formas y modos de antaño: escalada verbal, ocupación de la calle, amenazas, desentierro de las armas jurídicas, querellas criminales, descalificaciones del otro… Y esa deriva nos preocupa por dos razones: la resolución de los conflictos abiertos se hace más difícil y, por otro lado, los acuerdos alcanzados recientemente corren el riesgo de reabrirse.

Todo el mundo sabe lo difícil que es apagar definitivamente un incendio- o un conflicto- y lo fácil que es avivarlo soplando irresponsablemente en las brasas.

Le escribimos a usted porque, desde nuestro punto de vista, tiene un papel muy destacado en que no se arrumbe definitivamente el clima de acuerdo y de consenso en el que habíamos entrado. Le rogamos que, desde el lugar y la responsabilidad que ocupa, ejerza toda su influencia para defender ese clima de diálogo alcanzado, para resistir la tentación de regresar al pasado, para frenar los intentos de soplar en las brasas. Estamos convencidos de su espíritu constructivo, de su capacidad para influir en pro del diálogo y del acuerdo. La sociedad aragonesa no necesita pirómanos, necesita bomberos. Estamos convencidos de que usted es uno de ellos.

En los próximos años, Zaragoza y Aragón van a ser referencias mundiales en el uso del agua. Tenemos que continuar el reciente camino de acuerdo y consenso para resolver los conflictos. El mundo nos está mirando. Por otra parte, ante las incertidumbres presupuestarias de la Unión Europea, es muy importante que los aragoneses, más que nunca, acordemos un modelo de desarrollo con futuro para nuestra Comunidad Autónoma.

SECRETARIA DE LA INICATIVA SOCIAL DE MEDIACION:
Carlos Alegre, Miguel Ángel Aragüés, José Luis Batalla,
 José Luis Marqués, Víctor Viñuales y Nacho Celaya