El Plan de Riberas deberá conservar miles de árboles y los sotos del Ebro

HERALDO DE ARAGÓN
JOSÉ JUAN VERÓN (30/05/2005)
La unidad de Medio Ambiente aboga por mantener al máximo la vegetación existente, propone modificar algunas actuaciones que considera muy duras para el ecosistema y llama la atención sobre los elevados costes de mantenimiento de determinadas intervenciones.

Las actuaciones del Plan de Riberas del Ebro deberán conservar buena parte de la vegetación autóctona actual, entre la que se encuentran cientos de árboles de gran tamaño. Ésta es una de las principales conclusiones de un informe elaborado por la Unidad de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Zaragoza y que está siendo considerado por el área de Grandes Proyectos e Infraestructuras para la elaboración y ejecución de los proyectos constructivos. El estudio indica con el máximo detalle qué zonas deben conservarse y demuestra que a pesar de todas las agresiones, las riberas encierran rincones con un buen estado ecológico.

Medio Ambiente considera que las actuaciones propuestas en los anteproyectos son excesivamente duras en algunos puntos y que no respetan la naturaleza del río. Por ello, propone que se retiren determinados tramos de escollera y que se utilicen en todos los casos plantas autóctonas, que favorecen la biodiversidad natural y cuyo mantenimiento es mucho más sencillo.

Entre los lugares que se encuentran en mejor estado de conservación se cita el tramo más bajo del Ebro en la ciudad hasta la desembocadura del río Gállego (barrios de La Jota y Las Fuentes). También se llama la atención sobre el tramo del barrio de La Almozara, desde el Tiro de Pichón a la Playa de los Ángeles.

Luis Manso, jefe de la Unidad de Conservación Natural del Ayuntamiento, explica que la zona de La Almozara, además de su valor natural, debe mantener su vegetación natural desde un punto de vista escénico, dado que será el telón de fondo de la Expo. "Hay que tener mucho cuidado porque no va a dar tiempo a que la nueva vegetación se desarrolle", indicó.

En el resto de los tramos, el estudio llega a detallar ejemplares de árboles autóctonos concretos que deben conservarse, indicando su situación, su porte y las características de la especie. En su mayoría se trata de chopos, fresnos y sauces blancos, además de algunos bosquetes de tamarices.

También se incluyen determinados ejemplares de especies alóctonas (que no son propias del Ebro), pero que por su buen estado son aprovechables desde el punto de vista de la jardinería.

El mismo informe advierte que en los diseños previos no se han tenido en cuenta las constantes crecidas que sufre el Ebro en los meses de otoño y primavera. Los técnicos consideran que estas variaciones de caudal incrementarán los costes de mantenimiento de algunas instalaciones y proponen que se limiten a senderos y otras intervenciones que no requieran constantes actuaciones de conservación. Especialmente afectadas quedarán las zonas que se inundan cuando el caudal es de unos 250 metros cúbicos por segundo (la pasada semana, el río a llevaba por Zaragoza entre 120 y 160 metros cúbicos por segundo).

Actos vandálicos

Las fluctuaciones también determinarán el tipo de mobiliario, alumbrado y juegos infantiles, tanto en su colocación como características. "En todo momento se ha de pensar en actos vandálicos", añaden.

En cuanto al alumbrado, se evitarán los grandes focos de luz para evitar las molestias a la fauna, particularmente a las aves, pero también con un sentido estético.

Aunque no se recoge en los anteproyectos, el informe apunta la posibilidad de instalar algunas zonas de barbacoas que completen las del Parque Tío Jorge o sustituyan a las del soto de La Almozara. Otra sugerencia se refiere a los sistemas de riego y se incide en la necesidad de que se utilicen sistemas de ahorro de agua, siguiendo el ejemplo de "las experiencias que se están realizando en el parque de Oliver y en el parque del Castillo de Palomar, en el marco del proyecto Life Optimizagua gestionado por la Fundación San Valero, el Servicio de Parques y Jardines y la Agenda Local 21".

Medio Ambiente considera que existe un cierto abuso en la utilización de las escolleras y asegura que en algunas zonas no están suficientemente justificadas desde el punto de vista técnico. Afirma que el río a su paso por la ciudad tiene una pendiente escasa y que salvo en la orilla de La Almozara no existe erosión potencial. También se pide que se huya de los perfiles rectos y de las profundidades homogéneas, dado que es necesario mantener zonas de remanso y espacios irregulares para favorecer los ciclos biológicos de la fauna piscícola.

Corredor biológico

La unidad advierte de que se tiene que tener en cuenta que la parte urbana del Ebro sobre la que se va a actuar "es tan sólo un tramo de un importante sistema natural que continúa aguas arriba y abajo de la ciudad". Además, subraya la existencia de un Plan de Ordenación de los Recursos Naturales de los Sotos y Galachos del Ebro, en vigor. Por ello, apuntan que se deben potenciar las actuaciones que permitan que el río conserve sus funciones como corredor biológico, unido a otro corredor de gran importancia ambiental que es el río Gállego.

El área de Grandes Proyectos e Infraestructuras ya ha anunciado que aplicará la mayor parte de estas sugerencias a la hora de llevar a la práctica los anteproyectos, según explicaron fuentes del Ayuntamiento de Zaragoza. También indicaron que el Ministerio de Medio Ambiente, que va a sufragar buena parte de las intervenciones, ha mostrado su interés porque las actuaciones sean especialmente sensibles con los ecosistemas de ribera.

Junto a este informe, se presentó otro elaborado por el servicio de Parques y Jardines en el que se realizan numerosas recomendaciones sobre cómo deben de-.

sarrollarse los trabajos. En particular, se detallan los pasos a seguir para que se tomen las precauciones necesarias y las obras no dañen al arbolado actual de las riberas del Ebro.