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Tag:embalse de jánovas

HERALDO DE ARAGÓN

(21/03/2010)

La tasación de las fincas y de las casas realizada por los propietarios rebaja hasta en seis veces la de Endesa.

Endesa y los antiguos habitantes de Jánovas, Lavelilla y Lacort no se ponen de acuerdo en el precio que hay que pagar por la reversión de las fincas y las casas expropiadas en su día para construir el pantano. Mientras que la compañía eléctrica pide hasta 30 veces más de lo que recibieron en su día -la Ley de Expropiación Forzosa obliga a aplicar el IPC actualizado-, los afectados alegan la pérdida de valor de sus bienes para recortar esas estimaciones, una rebaja que en algunos casos llega al 80 por ciento.

La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), encargada del arbitraje y control de este proceso, está tramitando 127 solicitudes de reversión. Ya ha trasladado 98 expedientes a Endesa, que actualmente está comunicando a los afectados el importe de la indemnización por recuperar sus bienes. Fue Iberduero, como concesionaria del aprovechamiento del río Ara desde 1951 , la que pagó expropiaciones y compró tierras para construir el pantano de Jánovas, aunque luego traspasó los derechos a Endesa.

El presidente de la Asociación de Afectados de Jánovas, José Manuel Giral, estima que más de la mitad de los propietarios ya han recibido la carta de la compañía eléctrica. En el 99% de los casos están contestando con una nueva valoración, calculada en función del menoscabo sufrido desde que abandonaron sus tierras y sus casas hace 30, 40 o 50 años, una excepción contemplada en la citada ley. Para demostrarlo aportan informes periciales de arquitectos e ingenieros agrícolas, según se trate de fincas urbanas o rústicas, con una tasación actualizada que tiene en cuenta el estado de las propiedades, ya que la mayoría de las casas están reducidas a escombros y hay tierras de regadío que hoy son de secano.

"Podíamos haber dicho simplemente que no estábamos conformes y que había un menoscabo, pero siempre es mejor documentarlo", señaló José Manuel Giral. No han querido esperar a hacerlo ante el Jurado Provincial de Expropiación o ante los tribunales, "hemos preferido decir por qué no estamos de acuerdo con el precio". Cada caso es distinto, pero la diferencia en algunas tasaciones es de uno a seis, las más acentuadas en fincas urbanas.

"Poca sensibilidad"

Giral lamentó que la administración demuestre "tan poca sensibilidad". Entiende que Endesa defienda sus intereses, pero "es muy difícil digerir que la administración nombrada como órgano de arbitraje acepte un IPC acumulado sin tener en cuenta nada más". El presidente de la asociación confió en alcanzar un acuerdo colectivo, aunque la compañía eléctrica insiste en que "la negociación será "individual", con cada particular. Fuentes de Endesa confirmaron el envío de valoraciones a muchos propietarios, sin concretar a cuántos, y explicaron que se está en el proceso de alegaciones. Añadieron que dentro de unas semanas se podría celebrar una reunión con la CHE y la asociación para valorar en qué momento está el proceso de reversión iniciado a finales de 2008. En última instancia, si hay discrepancia, será el Jurado Provincial de Expropiación el que fije el precio y siempre cabe recurrir a los tribunales.

El que aún no ha recibido la tasación es el Ayuntamiento de Fiscal, titular de los bienes adscritos en su día a las alcaldías de Albella, Jánovas y Burgasé. Escuelas, caminos, calles o acequias figuran en un largo anexo de 30 folios. El alcalde, Manuel Larrosa, insistió en que el Ayuntamiento no puede pagar por los servicios públicos. "¿Cómo nos van a cobrar las calles?", dijo.

 
El Heraldo se ha hecho eco de las recientes noticias sobre los justiprecios para la reversión de dos localidades oscenses, Jánovas y Saqués. Me permito intervenir en este debate, no sólo jurídico, aportando mi punto de vista y mi experiencia sobre la materia.

Como se sabe, la reversión se produce cuando unos bienes, por ser sobrantes, por no realizarse la obra que motivó la expropiación, vuelven al patrimonio de quienes fueron expropiados. Es entonces cuando toca valorar de nuevo esos bienes. El criterio legal general es la actualización según IPC, y su aplicación no exige más que conocer la fecha de la pieza inicial de justiprecio y la de ejercicio del derecho de reversión. Este criterio es de aplicación ágil y pacífica, pues basta consultar la página www.ine.es, que incorpora un calculador automático. En los casos que nos ocupan, es claro que la base de la actualización no será la “foto fija” de las casas y edificios expropiados, sino el valor dado a los solares, porque solares colmados de escombros es la desolada estampa que ofrecen estos núcleos urbanos tras décadas de abandono.

Mayores problemas plantea el segundo criterio legal, a saber: que sobre los bienes a revertir se aprecien mejoras aprovechables o menoscabos. Tanto en uno como en otro caso habrá de procederse a una nueva valoración, y en ella entrarán en juego conceptos jurídicos indeterminados y facultades discrecionales en las que el punto medio de la virtud, “la única solución justa”, debiera buscarse con esfuerzo y mente limpia. Sabias son algunas resoluciones del Tribunal Supremo que han sentado el llamado “criterio de la tasación por equiparación en fincas de situación y características análogas”. En todo caso, la “mejora aprovechable” exige que los bienes hayan aumentado su valor intrínseco debido a actuaciones administrativas, y que este aumento sea beneficioso para el reversionista. No es sólo un criterio objetivo, entonces, puesto que juega también la subjetividad del expropiado: debe ser oído y podría en su caso acreditar que la actuación no le aprovecha. Por ejemplo, a la luz de la nueva ley, no pueden considerarse mejoras las infraestructuras administrativas si no reúnen las condiciones de seguridad o idoneidad requeridas para el nuevo núcleo de población, que generalmente se pretenderá asentar sobre modelos de infraestructuras más modernos. En este sentido, deben abandonarse como modelo las anécdotas esperpénticas -pero reales- de casos en los que se ha hecho pagar, al beneficiario de una reversión de finca, el valor de un búnker militar mientras estuvo adscrito al Ministerio de Defensa.

Descarto que en Jánovas pueda observarse ninguna mejora aprovechable para sus antiguos vecinos, y también lo descarto para Saqués. Por el contrario, me parece muy defendible la afirmación de menoscabos o deméritos en el valor de las fincas, entre otras razones de peso porque estos núcleos abandonados han experimentado una descatalogación urbanística sin precedentes. Solo la laboriosidad y las inversiones de sus nuevos propietarios harán que tiempo después gane para ellos un legítimo y respetable contenido patrimonial que a nadie debe escandalizar. Esto aleja cualquier peligro de que exista especulación urbanística o, dicho llanamente, de que se produzca algún “pelotazo”, posibilidad que tanto preocupa a los directivos de Endesa y también -por qué no decirlo- a algunos altos funcionarios de la Confederación Hidrográfica del Ebro. En tiempos en los que está fuera de lugar la condescendencia teñida de sexismo, racismo o desprecio por lo rural, otrora omnipresente en multitud de lenguajes, subsisten sin embargo tendencias paternalistas de organismos públicos y privados hacia los que en un día lejano fueron “sus” expropiados o “sus” bienes.

Quizá, efectivamente, alguien cree conservar alguna tutela sobre nosotros y sobre nuestros bienes. Quizá se piensa que los montañeses somos genéticamente especuladores, seamos o no reversionistas, pero este sesgo es tan maniqueo como afirmar que las empresas eléctricas son con toda seguridad llevadas a la quiebra por sus directivos después de haber cometido atrocidades medioambientales en muchos puntos del planeta (y no me refiero a ENDESA en concreto). De modo parecido también la CHE, como obra humana y perfectible, ha tenido que reconocer su responsabilidad en alguna ocasión a la hora de definir el interés general. Su infalibilidad queda severamente cuestionada con el “pantano de papel” de Jánovas (Marisancho Menjón “dixit”) o con la sobreexpropiación primero y la posterior cesión a Cruz Roja del núcleo urbano de Saqués sobrante del pantano de Búbal, sustentada en bien endebles instrumentos jurídicos. Todas estas invocaciones del interés general han tenido que ser revisadas años después gracias, por cierto, a la tenacidad de algunos montañeses. Y también honra, dicho sea de paso, a los funcionarios a los que ha tocado deshacer heredados entuertos.

Inocencio Arruebo Lafuente
Presidente de la Asociación de Antiguos vecinos de Saqués

 
“Qué poco dura la alegría en casa del pobre”, decía a veces mi madre. Me he acordado hoy de eso cuando he leído la noticia en el Heraldo de Aragón:

"Los vecinos de Jánovas deberán pagar hasta 34 veces más de lo recibido por sus casas y camposLink"

En el fondo, a nadie le ha cogido esto verdaderamente por sorpresa. Menos que a nadie, a los antiguos vecinos de Jánovas. Porque a los que no hemos vivido las injusticias que ellos han tenido que padecer durante tantos años (palmarias, brutales, continuas, silenciadas por los medios, amparadas por los poderes públicos), quizá nos pueden engatusar con palabras; pero a ellos, no.

No me sorprende que Endesa se mantenga en su empeño de hacer negocio pasando por alto toda esa gran injusticia que ha sido y sigue siendo la historia del pantano de Jánovas. Pero confieso que me han dejado boquiabierta las declaraciones de su portavoz al Heraldo, aludiendo a “la legalidad”, al “precio legal”, o a que no considera adecuado “saltarnos la ley“, en referencia a lo que marca la Ley de Expropiación Forzosa para el supuesto de las reversiones de propiedades cuando no se hace una obra.

Estoy absolutamente a bolos. Dan ganas de soltar una retahíla de improperios (cosa que, desde luego, supongo que es lo que habrán hecho todos los aragoneses de bien cuando hayan leído la noticia), pero no procede. Para qué. Es mejor contestar con argumentos, que de eso vamos sobrados. Igual que de razón. Que esto último sea importante o no para quienes tienen el poder de decidir… es otro cantar.



Vamos, pues, con los argumentos:

1. La Ley de Expropiación forzosa establece en su artículo 54 que el derecho de reversión existe cuando transcurren CINCO AÑOS, CINCO, desde que se expropia un bien y no se inicia la ejecución de la obra.

Los antiguos vecinos de Jánovas han solicitado la reversión en múltiples ocasiones desde principios de los años ochenta, como mínimo, y jamás se les ha reconocido el derecho a que les fueran devueltas sus propiedades. Despreciando lo que decía la ley, tanto la Administración hidráulica como los Tribunales contestaron una y otra vez que, en fin, la obra no se había hecho pero se iba a hacer, y por tanto era absurdo devolver esas propiedades para tener que expropiarlas acto seguido. ¿Quién se “saltó la ley” aquí?

La concesión de caudales del río Ara se otorgó a una empresa a comienzos del siglo XX con la indicación clarísima de que, si en un plazo de cuatro años no se habían iniciado las obras, esa concesión caducaría. Las obras, a la vista está después de casi cien años, no se hicieron nunca. Pero no importó. Es más, la misma historia se ha repetido desde entonces decenas de veces: las empresas concesionarias se han saltado una y otra vez los plazos que les marcaba la ley… y nunca ha pasado nada. Cuando, el año pasado, se declaró finalmente caducada esa concesión de aguas del río, se estableció no obstante que a la empresa que mantenía los derechos (después de varios cambios de titular, hoy es Endesa) había que darle una indemnización. ¿Qué ha pasado, nuevamente, a lo largo de tantos años, con el respeto a la ley? Parece que se la “saltó” más de uno, ¿no?

Además, las indemnizaciones se establecen con celeridad cuando se trata de indemnizar al poderoso. Pero de indemnizar a las víctimas… eso ni se mienta.

Si alguien hubiera mantenido en todos estos años ese respeto a la ley que el portavoz de Endesa exige hoy, el valle del Ara sería una tierra próspera y feliz, los pueblos de Jánovas, Lavelilla y Lacort estarían vivos y sus vecinos no habrían tenido que salir de sus casas a golpe de dinamita o atemorizados por la guardia civil. Con el dinero de la indemnización en el bolsillo, sí, pero un dinero que se vieron obligados a aceptar, y en todo caso tramposo y miserable, escaso e injusto.



2. El artículo 55 de esa misma ley fija que los bienes se revertirán a cambio de la devolución de la indemnización que en su día se pagó, actualizada según el IPC. Sí. Pero acto seguido se dice que si esas propiedades hubieran sufrido un menoscabo en su valor, tendrá que revisarse esa situación y valorarse adecuadamente. Hoy aquellos pueblos son una pura ruina. ¿No es eso un menoscabo de su valor? ¿Cabe tener en consideración que esa ruina no la ha provocado sólo el tiempo, sino que en muchos casos es producto de la propia actividad de Iberduero, que destrozó todo lo que pudo (casas, campos, acequias, riegos, árboles, tendidos eléctricos, suministros de agua, caminos) deliberadamente?

3. El portavoz de Endesa se muestra muy preocupado por la especulación. Ay, la especulación. Está tan feo, eso de especular… Así que alude a que se debe cobrar un dineral a los antiguos propietarios para evitar que, acto seguido, éstos se vuelvan a vender sus propiedades y el dineral se lo ganen ellos. ¿Dónde se ha visto, hombre? El dineral se lo tiene que ganar el que se lo tiene que ganar, esto es, el que ya lo tiene.

A mí no me gustaría, como a mucha otra gente, que el valle del Ara se convirtiera ahora en otro Biescas. Pero si es eso lo que deciden sus propietarios, ¿quién tiene derecho a decirles que no lo hagan? ¿Les pedimos cuentas a los de Biescas? ¿O a los del propio Fiscal? Los de Fiscal son perfectamente libres de vender sus casas y sus tierras a quienes quieran, si quieren, por el mejor precio que puedan conseguir. ¿Alguien les está diciendo algo? Y lo mismo que digo Fiscal, digo cualquier otro pueblo del Pirineo, o cualquier piso de La Almozara en Zaragoza con la movida de la Expo, por poner otro ejemplo.

¿Sale alguien de Endesa en esos casos diciendo que se debe evitar a toda costa la especulación, que estamos destrozando nuestras montañas, que destrozamos el meandro y las huertas del Ebro? ¿No es, cuando menos, sorprendente que sólo exista esa preocupación y esos desvelos virginales en el caso de Jánovas?



Es bueno, el reportaje que hace el Heraldo: es evidente la reacción que provoca. Sólo le pondría dos “peros”: la cronología que incluye en la página 4 tendría que haber seleccionado los episodios más sangrantes de los múltiples retrasos, cambios de proyecto, incumplimientos de plazos e ilegalidades en los que ha incurrido este proyecto del nunca construido pantano de Jánovas, para que hubiera quedado patente la magnitud de la injusticia cometida, en un simple ramillete de fechas. El otro “pero” es el artículo de Ignacio Celaya.

Le tengo aprecio, a Nacho Celaya, y creo que él lo sabe, así que confío en que entenderá bien lo que digo. Él fue protagonista del primer intento de la Iniciativa Social de Mediación, y curró bien y de lo lindo. Creo que fue una hermosa iniciativa tristemente frustrada cuando estaba a punto de publicar sus logros.

Pero no todo es negociable. Si a mí me matan un hijo, yo no puedo negociar con el asesino. Hay cosas que no se solucionan por la vía de la negociación ni de la intermediación para acercar posturas, sino por la vía de la justicia. Y Jánovas es uno de esos casos.

Jánovas no está teniendo una “segunda oportunidad”, como ha titulado él los dos artículos que ha publicado sobre el tema de la reversión en el Heraldo, uno en julio y otro hoy: Jánovas está teniendo ahora la única ocasión de que se repare la injusticia absoluta que se cometió con sus vecinos, como con los de Lavelilla y los de Lacort, y con todos los pequeños pueblos del valle de Solana. Habría sido de agradecer un artículo más militante, más comprometido con las víctimas. Quizá no puede hacerlo él, que ahora ostenta un cargo de importancia en la DGA. Pero entonces, ¿quién sale en defensa de los de Jánovas? ¿Hay algún partido político por ahí, de esos (todos) que tanto se alegran cuando hay buenas noticias para Jánovas, que ahora rompa una lanza en su favor?

Me ha llenado de tristeza la referencia final, en el artículo de Celaya, a que “cada cual deberá dejarse pelos en la gatera”. Porque estoy segura de que Endesa no se va a dejar ni un solo pelo en la gatera. Para ellos es una cuestión de beneficios, beneficios, beneficios, beneficios y más beneficios. Una gran empresa no entiende de otra cosa, por mucho que su publicidad nos intente convencer de que se preocupa por los hijos de nuestros hijos. Sé, sin embargo, que los antiguos vecinos de Jánovas se han dejado ya en la gatera por la que les obligaron a pasar hace más de cuarenta años no sólo los pelos, sino sus derechos y sus perspectivas de futuro. ¿Aún se tienen que dejar algo más?

Os advierto de que no están dispuestos. Jánovas no rebla.



Una última cosa: el plan de desarrollo sostenible que está elaborando o ha elaborado ya ECODES con el Ayuntamiento de Fiscal, en el que por cierto no han participado los antiguos vecinos de Jánovas (creo que tal vez la Dirección General de Participación Ciudadana podría intervenir para eso ahí), cuenta, según se deduce de lo publicado hoy por Heraldo, con el apoyo de Endesa. Sería un apoyo muy loable si la empresa no tuviera parte en ello, pero la tiene: se haga como se haga la reversión, una parte de las tierras y propiedades quedará definitivamente para Endesa, pues habrá gente que no acuda a la reversión (sobre todo, si la ponen a esos precios), y familias ilocalizables o extinguidas que ya no podrán reclamar sus derechos. Desde esa perspectiva, cobra un sentido claro la afirmación del portavoz de Endesa sobre que “tiene que haber un compromiso muy fuerte de las instituciones, tanto del Gobierno español como del aragonés, para compensar al territorio”. Toda infraestructura que se haga, a la empresa le vendrá bien; no tendrán inconveniente en hacer el tendido para el suministro eléctrico, por ejemplo.

David está siempre en riesgo de sucumbir ante Goliath. Por eso debe tener la honda permanentemente preparada.

 

ARAGÓN DIGITAL

(15/07/2008) 

La Declaración de Impacto Ambiental negativa de Jánovas significa que la autoridad firmante considera que es de más interés para la sociedad el patrimonio ambiental del valle del Ara que los aprovechamientos eléctricos o agrarios que se pudieran obtener con la presa. Ni más ni menos. Por eso no se autorizó al promotor de la obra, la CHE, a llevar a cabo el proyecto. Es decir, que los opositores tenían razón y gracias a su trabajo de tantos años Aragón ha salido ganando (según la autoridad ministerial). Ha ganado un valle que han rescatado para todos nosotros. Como los antiguos reyes del viejo reino, que incorporaban valles al territorio aragonés. ¿Alguien de las administraciones aragonesas ha reconocido su contribución a la salvaguarda del patrimonio aragonés? Nadie. Es más, la desautorización del proyecto se vio como un revés, como un contratiempo. Y ahí está una de las raíces del problema del agua en Aragón: que una buena parte de las fuerzas políticas y de los usuarios del agua no está en sintonía con la autoridad ambiental y, aunque acatan, no han interiorizado los criterios de la Directiva Marco, ni siquiera los relativos al valor del medio ambiente que proclama la Constitución Española.

Este año de la Expo y de la sostenibilidad del agua debería ser aprovechado por una buena parte de la sociedad aragonesa para realizar ese viaje desde el obsoleto paradigma costista de “pantanos+regadío=prosperidad y futuro de Aragón” hacia el espíritu de la Directiva Marco que establece que los usos ambientales del agua son prioritarios para la sociedad europea. Y de paso reconocer que hay territorios cuya economía e identidad se fundamenta en los servicios ambientales que prestan sus valles y sus ríos, los cuales se ven destruídos por los represamientos. Y que eso ya no es del siglo XXI. Esas comarcas históricamente tratadas con suma dureza han de ser respetadas y resarcidas. Y tampoco estaría mal tomar el toro por los cuernos de los datos socioeconómicos que ya no vinculan regadío con asentamiento de población para plantearse el techo de la expansión del regadío, la liberalización de tantas hectáreas salinizadas, de baja productividad y fuerte impacto ambiental y la devolución de nuestros exhaustos ríos a la vida verdadera.


No está en este camino, ni en la imagen que quiere proyectar la Expo, que el promotor del fallido proyecto de Jánovas -la CHE- quiera poner condiciones a los vecinos para recuperar sus propiedades. “Que devuelvan el justiprecio que se les dio por ellas, pero actualizando su valor al de hoy en día”. ¿Será posible? ¡Si la CHE debería pedir disculpas por los daños causados al patrimonio, por la saña con que se emplearon para nada y, con humildad, ponerse al servicio de los que fueron inútilmente expropiados!
 
José Manuel Nicolau Ibarra

 
La Orden ministerial que extingue las concesiones de los saltos hidroeléctricos de Fiscal, Jánovas y Escalona-Boltaña, llega con un año de retraso respecto al anuncio que realizó el presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro, siete años después de que el embalse de Jánovas fuera descartado por una Declaración de Impacto negativa, y lo que es más importante, con décadas de un retraso inexplicable que debería avergonzar en un sistema democrático.
 
Enseguida la preocupación del Consejero Boné es “gestionar” la restitución de Jánovas. Dedíquese a solventar lo que aún es del Gobierno de Aragón, el Valle de La Solana que con el proyecto de embalse de Jánovas y vía Decreto de repoblación forzosa de 6 de julio de 1961 supuso echar de sus casas a centenes de montañeses que también esperan que algún día se les revierta casas y propiedades (Burgasé, Giral, Sasé, Cámpol, Ginuábel, Castellar, Geré, Puyuelo, Muro, San Felices, San Martín, Villasana, Semolué).
 
La luz al final de este largísimo túnel del tiempo debe de llenar de alegría en primer lugar a los directamente afectados, los que se vieron forzados a emigrar, los que vieron como de un día para otro eran arrancados de un paisaje al que amaban y aman porque en él se encuentran sus raíces. Ese paisaje que se convirtió en fantasmal, cuando siempre debió ser escenario de risas, felicidad y sufrido esfuerzo.
 
También nos llena de alegría a los que siempre denunciamos esta sinrazón, oponiéndonos a todos los proyectos de embalse, frente a una mayoría política y social que iba perdiendo argumentos, pues estos estaban basados en la depredación, la injusticia, y el egoísmo, frente a la dignidad, la razón y el sentido común. Nos emociona este momento a quienes siempre hemos considerado que el descarte del proyecto de embalse sólo era un primer escalón para conseguir el verdadero objetivo: la restitución de todas las propiedades a sus legítimos dueños.
 
Llega la hora de la JUSTICIA con mayúsculas, de la generosidad de los que nunca lo fueron, de diligencia de los que nunca han tenido prisa, la hora de compensar en lo  posible con hechos y gestos. La hora de un Plan de Restitución que tenga en cuenta el coste de expectativas y el lucro cesante acumulado década tras década para que  Jánovas, Lacort, Lavelilla, y Javierre de Ara sean pueblos vivos, la hora de pedir perdón por tanta prepotencia de una democracia inmadura.
 
Que empiece Iberduero-ERZ-Endesa, poseedores de una concesión plagada de irregularidades;  que sigan  los firmantes de aquel Pacto del Agua decimonónico (PSOE, PP, PAR e IU); que Miguel Godía Ibarz, ese Gobernador Civil del PSOE que “echó manu militari” a la familia Garcés mire a la cara a Emilo, ese niño ya viejo ejemplo de lucha y dignidad; que proclame su equivocación Josep Borrell ministro del PSOE cuando incluyó a Jánovas en el Plan Hidrológico Nacional de 1993, que se sume al “mea culpa” César Trillo, presidente de Riegos del Alto Aragón, depredador del recurso agua, a costa de gentes y territorios;  y tantos otros (no hay espacio para todos) que por acción, omisión y desidia son los responsables de tanto dolor, de tantas lágrimas y de tanta indignidad. Que les retumbe como la dinamita “La Habanera Triste” hasta el último de sus días.
 
Las instituciones aragonesas nunca han estado a la altura con los afectados por el embalse de Jánovas, ha llegado la hora de que reconozcan a los que son un ejemplo para generaciones venideras. De momento para San Miguel, fiesta grande en Jánovas.
 
César Ceresuela López
 

radiohuesca.com

(10/07/2008)

Tranquilícese el lector. No ha habido ningún asesinato en el Sobrarbe. Pero sí se pueden calificar de “criminales” las declaraciones de José Luis Alonso, presidente a día de hoy de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE). En dichas declaraciones, no tiene empacho en afirmar que “los afectados de Jánovas tendrán que pagar un precio actualizado por sus parcelas”. Y se queda tan tranquilo.
 
¡Esto es el mundo al revés!. Si algo ha quedado meridianamente claro en este lamentable proceso es que el “pantano de Jánovas” ha sido un despropósito desde el principio al final. Ahí ha habido unos afectados y afectadas (perdón, VÍCTIMAS), a quienes se sometió a una injusticia, a quienes se destrozó un proyecto de vida y a quienes se pisoteó su dignidad. ¿Recordamos como los sacó la Guardia Civil a la fuerza de sus casas y como se emplearon explosivos para inutilizarlas y que no se les ocurriera volver?.
 
Y ahora, en lugar de compensarles, se les quiere penalizar haciéndoles pagar un “precio actualizado”, como si hubiesen obtenido unas cuantiosas plusvalías de sus casas y de sus campos. Señor Alonso, señores de Endesa, ¿por qué no empiezan por poner el patrimonio mencionado en las mismas condiciones que estaba cuando fue expropiado?. O sea, las casas en pié y los campos produciendo cosechas. Entonces podrían, quizás, pensar en hablar de actualizaciones. Y digo “quizás” porque, aún en ese caso, sólo habrían compensado el valor material de los efectos del desaguisado, perdón, de la “expropiación”. Entiendo que para los burócratas es prácticamente imposible vislumbrar el valor de la casa materna, de las tierras de los antepasados, de los campos labrados con sudor, de los juegos de los niños en la era, de las tertulias nocturnas a la puerta de casa, de las partidas en el bar, del 1 de noviembre en el cementerio, de los bailes en la plaza… de toda la vida que truncó una decisión burocrática-administrativa.
 
Aunque con cuarenta años de retraso, tengamos la grandeza de espíritu de tratar de pensar en el valor de unas vidas en lugar del precio “actualizado” de unos bienes materiales. Señor Alonso, señores de Endesa, comiencen por actualizarse ustedes, no en precio, sino en valor, no en burocracia, sino en justicia. Y cobren a los afectados-víctimas un simbólico euro por cuarenta años de su vida.
 
Señores de Endesa. Hace unos meses recibí una carta suya pidiendo que, ante la liberalización de las eléctricas, eligiera su compañía frente a las demás. Me ayudaría mucho a tomar la decisión ver qué postura adopta su compañía en este caso. Eso me hará ver si los anuncios tan “humanos” que exhiben en TV se corresponden con su política empresarial.

Eduardo Marco Valle, militante de CHA

 
Las dictaduras tienen la puñetera costumbre de necesitar más tiempo para concluir que para comenzar. En el caso de Jánovas, que con sus cuarenta años de oscuridad se equipara a la duración del régimen de aquel señor que sacó a muchos a pasear mientras él lo hacía bajo palio, no fue suficiente la declaración negativa de impacto medio ambiental de 2001 para urgir a la resurrección del territorio. La dinamita y la patada en la puerta actúan con más rapidez que los fárragos de la justicia y los despachos. La post-dictadura es un eco que tarda mucho a retirarse de allí donde las cacicadas instauraron su rancho. Y es que cuesta más levantar un muro que derribarlo. Hasta la ley de la gravedad obra en contra de los vecinos de Jánovas.
 
Ahora se da un paso más en esa resurrección. La reversión de los terrenos llega. Mejor dicho, va llegando, que los gerundios gustan bastante a la administración. Y en ese compás de espera, hay sorpresivas conversiones, como la de aquellos vecinos de la gallina Marcelina, dispuestos a sumarse al festín del pan cocido. Me gustaría a mí saber cuándo el PSOE ha mostrado su condena a lo sucedido en Jánovas. Me gustaría a mí saber –y esto podría saberse y detallarse- cuántas veces ese partido ha manifestado su afán pantanero, su desprecio por los problemas de los territorios afectados por embalses, su línea dura en pro del desgastado interés general. Me gustaría a mí saber cuál es su posición ante las declaraciones de José Luis Alonso, presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro -CHE-, acerca de que la devolución de tierras expropiadas se realizará a precio actualizado, como si hubiera sido voluntad de los habitantes de Jánovas, Lacort y Lavelilla salir de allí y aguardar tantos años para ahora hacer su pelotazo. ¡Qué corta es la memoria fluvial de algunos y qué grande su atrevimiento…!
 
Pero las hemerotecas están para recordar a la sociedad quiénes ocupaban los sillones del poder cuando fue volada la casa de los Garcés, quiénes fraguaron y siguen apoyando el Pacto del Agua, quiénes -solos o en coalición- están haciendo de la montaña su corralito, quiénes acallan con discursos de mermelada las voces críticas, quiénes hablan de reservas hídricas y de blindajes de caudales disfrazados de falso antitrasvasismo.
 
Que no nos vengan con bobadas, que ya llevamos muchos pantanos a las espaldas. Y este pantano de papel de Jánovas, como bien lo llama Marisancho Menjón en su libro Jánovas, víctimas de un pantano de papel, ha hecho mucho daño como para aceptar en silencio la neoecología de bolsillo de la izquierda menos comprometida. ¡Y, por favor, que no pinten en la CHE a la hidroeléctrica como hada benefactora y dispuesta a colaborar, que sabemos cómo turbinan los corazones de estas entidades!
 
Jánovas, cuarenta años de dictadura. Ahora, el largo camino de paños calientes de la post-dictadura.
 
 
Mª. Victoria Trigo Bello
Asociación Ebro Vivo – Coagret (Zaragoza)
 
EL PERIÓDICO DE ARAGÓN
(05/05/2009)
105 antiguos propietarios de suelo en Jánovas (o herederos de estos) han solicitado ante la CHE la reversión de sus tierras, después de que se descartara de forma oficial la construcción del embalse. Todas las peticiones han sido admitidas y han generado un expediente que concluirá con un informe para determinar si se tiene derecho a esos suelos. Las primeras resoluciones pueden estar en junio.
 
HERALDO DE ARAGÓN
(31/03/2009)
La Confederación Hidrográfica espera tramitar más solicitudes porque el último plazo acaba el 4 de mayo.

Los antiguos habitantes de Jánovas no parecen dispuestos a dejar pasar la oportunidad de recuperar sus propiedades. Desde que en diciembre se abrió el proceso de reversión de los bienes expropiados o adquiridos en su día para la construcción del frustrado pantano, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha recibido ya 86 solicitudes oficiales de restitución, con la correspondiente documentación acreditativa de la titularidad, y se espera que lleguen más antes del 4 de mayo, fecha en que concluye el último plazo.

La CHE envió el 10 de diciembre 125 notificaciones a antiguos vecinos con los modelos de solicitud. Dos meses después, el 4 de febrero, publicó un anuncio en el Boletín Oficial del Estado para localizar a aquellos cuyo domicilio se desconocía, a los que daba tres meses para pedir la reversión.

Cuando la Confederación cierre los expedientes, los remitirá a Endesa, compañía que compró los derechos de aprovechamiento del río Ara a Iberduero y que será la que negocie el precio. Los afectados están expectantes por conocerlo, aunque la empresa ya adelantó que tendrán que pagar el precio actualizado de las casas y las tierras, lo que puede suponer hasta 30 veces más de lo que recibieron en su día cuando tuvieron que abandonar los pueblos de Lavelilla, Lacort y Jánovas, en el municipio de Fiscal. La variación del IPC desde 1961 es del 3.297,7%, según los datos del INE. La cantidad cambiará en función de la fecha en que se produjo la venta o expropiación, un proceso que se prolongó durante años.

El proyecto data de 1951, pero hasta 1961 no se publicó en el Boletín Oficial de la Provincia el listado de fincas a expropiar. Fue en 1984 cuando abandonó Jánovas la última familia. En 2001 se descartó definitivamente la construcción del pantano, y en 2008 el Ministerio de Medio Ambiente y Rural y Marino encargó a la CHE la comunicación del inicio del plazo para pedir la reversión.

Cada solicitud ha dado lugar a la apertura de un expediente en el que se comprueba si el solicitante está legitimado y si la documentación es correcta, según explicaron fuentes de la Confederación, que añadieron que en cualquier momento los interesados pueden presentar alegaciones. De todo ello se da traslado a Endesa como propietaria. En una fase posterior se entrará a conocer el objeto de las solicitudes y a concretar respecto a qué fincas y en qué condiciones procede ejercer este derecho.

La Asociación de Afectados por Jánovas ha ayudado a tramitar las peticiones y para ello ha mantenido reuniones con técnicos del organismo de cuenca. Teresa Buisán, representante del colectivo, cree que "todos" sus asociados han pedido la reversión, "porque llevamos muchos años esperando esta oportunidad". La asociación puso a disposición de la administración los datos para las notificaciones individuales, pero es consciente de que será difícil localizar a todos los afectados, por el paso del tiempo y por la dispersión geográfica que se produjo con el abandono de los pueblos.

Caminos, escuelas y la iglesia

Los propietarios privados no son los únicos que han estado durante los últimos meses reuniendo papeles para recuperar lo que fue suyo. El Ayuntamiento de Fiscal trabaja en una lista de bienes públicos de los tres núcleos en la que figuran escuelas, caminos o la iglesia de Jánovas, para lo que tiene de plazo hasta mayo. Los edificios están muy deteriorados, pero el alcalde, Manuel Larrosa, dice que ya se ha pensado en un posible uso como locales sociales en cada pueblo. El primer edil prefiere no pronunciarse sobre el precio en que se tasarán las propiedades, eso sí, se pregunta "¿qué indemnización recibirá Fiscal por la despoblación masiva, la carencia de servicios, la paralización de la reforma de la carretera? ¿Cómo se valora todo eso?".

Primeros pasos de la restitución

A la vez que la CHE tramita la reversión, la Dirección General de Participación Ciudadana del Gobierno de Aragón ha empezado a trabajar para cumplir una disposición de la Ley 11/2005, de Modificación del Plan Hidrológico Nacional que desestimó la construcción del pantano, que obliga a los gobiernos central, autonómico y local "a elaborar conjuntamente un Plan de Desarrollo sostenible para el municipio afectado." El director general, Ignacio Celaya, dijo que se financiará con un convenio entre las administraciones.

El plan pretende "reconocer la deuda histórica" con este territorio, "tanto por las pérdidas que han tenido que sufrir, tangibles (personas, familias, territorio, pueblos) como las intangibles (incertidumbre, futuro?)", añadió Celaya. "Hablamos de los primeros pasos de un plan complejo".

Este abordaría un triple objetivo. Por una parte, dotar de servicios mínimos a los tres núcleos desaparecidos e intervenir en los otros seis del municipio, recuperar el patrimonio de uso público y restaurar las riberas. En segundo lugar, adecuar los servicios municipales para acoger a la nueva población. Por último, incluye un programa con actuaciones ligadas al medio ambiente.
 

PÚBLICO

(14/08/2008)

Jánovas (Huesca) fue desalojado durante el franquismo para construir un pantano que no llegó a materializarse. Un grupo de antiguos vecinos pelea ahora por devolver la vida a su pueblo 50 años después y una nueva resolución ministerial les respalda

El antiguo alcalde de Jánovas (Huesca), Andrés Baíl, chasquea la lengua. "Está reseca esta tierra", comenta, mientras pasea la punta de su bastón por el suelo, agrietado y amarillento. A su lado, una pequeña plantación de cebada demuestra el empeño del lugar y de sus antiguos habitantes en que vuelva la vida a esta zona del Pirineo aragonés, enterrada desde hace ya más de 50 años por un pantano que nunca se llegó a construir.

En toda la provincia de Huesca se cuentan 86 pueblos abandonados para embalsar agua. Pero en Jánovas, Lavelilla y Lacort, a orillas del río Ara, las casas fueron derruidas y sus habitantes expulsados sin que se llegara a completar jamás obra alguna.

La compañía Iberduero (hoy Iberdrola) consiguió que en 1951 se declarase "de interés general" la construcción del pantano de Jánovas. La presa sigue sin existir 57 años después y decenas de familias esperan volver a sus casas y a sus tierras.

Una resolución del Ministerio de Medio Ambiente, publicada el 7 de julio, ha avivado sus esperanzas: ni Endesa, la actual concesionaria, ni ninguna otra empresa podrá aprovechar las aguas del Ara para generar electricidad. El proyecto de pantano ya es historia.

50 años de escepticismo
Cincuenta y siete años de éxodo involuntario y de acoso explican la precaución de los afectados ante la noticia. "Queremos que nos devuelvan ni más ni menos lo que teníamos", afirma Teresa Buisán, secretaria de la asociación creada en 1990 para demandar la devolución de los
terrenos.

Tras el anuncio del Ministerio, Endesa pretende que la reversión sólo afecte a aquellas zonas que habían sido expropiadas, no a las vendidas voluntariamente, que sobre el papel son la mayoría.

En conversación telefónica con este diario, el presidente de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), José Antonio Alonso, afirmaba ayer tener constancia de que esas no son las intenciones de la empresa.

"Esa es una diferencia formal", matiza Carmelo, un miembro de la asociación. De hecho, la propia orden de Medio Ambiente da poder a la CHE para incluir todos los terrenos afectados por el pantano en el proceso de reversión. "Iban a inundar su pueblo y los vecinos tenían dos opciones", aclara la historiadora Marisancho Menjón, autora del libro Jánovas: víctimas de un pantano de papel.

"O esperas a que pase todo el proceso expropiatorio, y te pagarán cuando te paguen, o llegas a un acuerdo amistoso, dinero en mano", precisa. En medio, la experiencia traumática del desalojo y la emigración. "La venta tenía de voluntaria lo que yo de obispo", ataja Menjón.

Más que en los papeles de compraventa, el paso de Iberduero por Jánovas se hace visible en las calles del pueblo. Sin miedo a los desprendimientos, numerosos grupos de turistas pasean por ellas, entre ramas de árboles y matas que asoman por puertas y ventanas.

En un edificio, donde en tiempos se levantaba la escuela, un enorme agujero deja ver la pizarra y el aula. La casa de la maestra, en la planta superior, fue destrozada por los empleados de Iberduero en 1965. Ocho niños asistían todavía a clase y cinco familias permanecían en un pueblo que contaba con 42 casas familiares antes de las expropiaciones.

Con gesto de rabia, Francisca Castillo, de 81 años, rememora cómo lo primero que destrozaron los obreros fue el camino de entrada. "Una reversión es que te devuelvan lo tuyo, pero yo ni siquiera en la guerra vi los destrozos que luego vi en el pueblo", afirma con escepticismo."

Aquello fue terrorismo puro", asiente Ramón Salomón, que marchó a Barcelona a estudiar con 14 años, nueve antes del comienzo de las expropiaciones. Iberduero causó los destrozos, pero Ramón no olvida que "en todo momento el Gobernador y la Guardia Civil estuvieron del lado de la empresa".

El paso del tiempo borra algunos detalles y los vecinos no pueden precisar si fueron tres o cuatro las casas familiares destrozadas con dinamita antes de que el gobernador civil ordenara el fin de las explosiones. Si hoy no queda ninguna casa con techo, se debe a que la tarea fue completada con martillos y motosierras.

Después de tantos años
Marisancho Menjón afirma haber dedicado la mitad de su libro a desentrañar por qué no se construyó la presa. "La viabilidad económica del proyecto estaba muy ajustada, por no decir que era nula", afirma.


La política desarrollista seguida por Franco obligaba a reservar parte del agua para las grandes extensiones de regadío cercanas a Zaragoza. "La empresa pedía a cambio más financiación al Estado, y entre una cosa y otra fueron pasando los años", resume.


Mientras tanto, los afectados tuvieron que rehacer sus vidas, la mayoría, en la gran ciudad. Como advierte Menjón, es posible que Endesa ni siquiera tenga a quién devolver algunos de los terrenos, por no existir herederos declarados.


A partir de septiembre la CHE volverá a reunirse con las partes para aclarar qué familias tendrán derecho a la reversión y en qué plazos. Una vez publicada la orden ministerial, las primeras declaraciones del presidente de la CHE, José Luis Alonso, provocaron la alarma entre los antiguos vecinos, que vieron reflejadas en sus palabras el deseo de la empresa de que los terrenos se vendan con precio actualizado; es decir, que en la devolución se tenga en cuenta toda la inflación acumulada en estos 50 años.


Alonso negó ayer a Público que él se pronunciara en este sentido. "Lo que la Ley de Expropiación tiene en cuenta es si ha habido actuaciones que hayan incrementado o disminuido el valor de los terrenos en ese tiempo", asegura.


La propia historia de destrucción del patrimonio de Jánovas deja claro que la zona no ha hecho sino perder valor material, paisajístico y humano. En esa historia de abusos se basa la asociación de afectados para demandar un precio justo por la reversión total de los terrenos.


En la carretera que une los municipios de Boltaña y Fiscal, dos pancartas lo recuerdan. También señalan el camino de entrada a un pueblo que, antes y después del franquismo, se ha querido borrar de los mapas. Algunos de los bienes comunales, como la fuente, han sido restaurados por los miembros más activos de la asociación, que también han recuperado 40 hectáreas para el cultivo de cereales.


Son actos de afirmación y de dignidad que recuerdan las palabras de Ma Joad, el personaje femenino de Las uvas de la ira: "Nosotros estamos vivos. No podrán acabar con nosotros, ni explotarnos. Saldremos adelante porque somos el pueblo".

 
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