1. CONTEXTUALIZACION.
A finales de octubre de 1997 surgió en los medios de comunicación aragoneses y nacionales una noticia que llamó la atención: Beceite, un pequeño pueblo de Aragón y colindante con Cataluña y Valencia, se alza como en Fuenteovejuna al grito de ¡no al bombeo, por un Matarraña vivo! para defender sus campos y su río contra la intervención de las maquinas enviadas por la Confederación Hidrográfica del Ebro con las que daba el inicio a un polémico proyecto hidráulico: la elevación de aguas del río Matarraña al Pantano de Pena o llamado "bombeo". Impuesto por la autoridad de una compañía de cien "especiales antidisturbios" contra las protestas de los 700 vecinos de esta población y alrededores.
1.1. DESDE EL PUNTO DE VISTA TÉCNICO.
El río Matarraña, último afluente importante de la margen derecha del Ebro, discurre principalmente por la provincias de Teruel y Zaragoza, aunque su cuenca también se distribuye por las de Castellón y Tarragona, con un total de 1.727 Km2 de cuenca, extendiéndose su cauce a lo largo de 97 kms. desde su nacimiento en los Ports de Beseit, a unos 1.100 mts. de altitud, hasta su desembocadura en el Ebro a unos 50 mts. de altitud. La red hidrográfica comprende una cabecera reducida, cuyos principales afluentes son el río Tastavíns, el Pena y el Ulldemó, con un tramo medio recto con aportaciones de barrancos laterales destacando el bco. del Calapatá y la aportación al final del tramo de su afluente más importante el río Algás con 405 km2 de cuenca.
La cuenca tiene un clima típicamente mediterráneo, en la que encontramos dos épocas principales de lluvia: una primaveral y otra otoñal. Mientras en la cuenca baja se caracteriza por un clima relativamente cálido y poco lluvioso, con una precipitación media de 300 litros por m2 anuales y temperaturas de 14-16º C., en la parte alta en el entorno de los Ports de Beseit encontramos precipitaciones que van de 700 a 900 litros por m2 y temperaturas de 1214º C. La bajada de precipitaciones y las altas temperaturas de junio a septiembre hacen que el río Matarraña sufra unos drásticos estiajes que provocan la perdida de continuidad del curso fluvial, dificultando de esta manera su regulación.
El río Matarraña recibe desde su cabecera hasta su desembocadura aportaciones continuas y casi en igual medida. Su cabecera con el conjunto Matarraña, Pena y Ulldemó aportan unos 39 hm3, más abajo el Tastavíns unos 48 hm3, el tramo medio desde el Tastavíns hasta la población de Nonaspe unos 42 hm3 y por último el río Algás con una aportación de unos 27 hm3, que hacen un total de unos 156 hm3 aportados al Ebro. Como se observa su comportamiento en nada tiene que ver los ríos pirenácon áicos en que las aportaciones principales son de cabecera, por ello su regulación se aconsejaría lo más abajo posible.
En la actualidad, del agua del Matarraña se abastecen unos 10.000 habitantes, aumentando a unas 20.000 personas en épocas estivales. De ella también depende toda una cabaña ganadera cunícola, avícola, porcina, ovina, etc., que esta siendo el principal motor de la economía de la cuenca. Pero la mayor demanda de agua viene dada por parte de los regadíos con unas 2.347 ha., de ellos un 70 % pertenecientes a la cuenca baja Mazaleón, Maella, Fabara y Nonaspe.
La demanda de agua agrícola oscila entre 12 y 18 hm3/año. La gran mayoría de hectáreas de regadío se encuentran situadas en la rivera del Matarraña formando aterrazamientos, son regadas por medio de acequias elevadas por azudes, aplicándose el método tradicional de "riego a manta" o inundación de las terrazas. Al cabo de los años se han aumentado las ha. de regadío fuera de la rivera, por consiguiente, fuera de las acequias y algunos en su antigua parcela ribereña han instalado una balsa para bombear el agua al nuevo regadío, son regadas por medio de goteo. Todo ello ha supuesto el cambio de concesión, y es lo que hoy en día denominan concesiones ilegales, como en la parte alta, el mismo sistema se utiliza como deposito de agua para la cabaña ganadera. Esta lógica transformación de las concesiones por las necesidades actuales no ha sido afrontada por la Comisaría de Aguas de la Confederación Hidrográfica del Ebro. La única infraestructura de regulación de toda la cuenca del Matarraña es el pantano de Pena y este se encuentra en la cabecera, no del Matarraña, sino del río Pena con lo cual se reducen al mínimo las garantías de riego. Este pantano ocupa los términos de Beceite y Valderrobres (Teruel) y posee una capacidad de 18 Hm3 e inunda unas 129 ha (Bolea, 1978), aunque después de cincuenta años la CHE reconoce que sólo puede regular anualmente 8,5 hm3 (Nadal, 1984). Para asegurar el riego y como la única infraestructura de regulación es el pantano de Pena en los años setenta se realizó un túnel de derivación de aguas del río Matarraña al pantano. El agua se deriva por una azud y se introduce en un túnel de unos 5,6 kms. de longitud, con una capacidad máxima de caudal de 4,288 m3/s (CHE, 1976), terminando el año 1978. Después de veinte años el problema seguía siendo el mismo y se le dio idéntica solución, pero en esta ocasión se buscó la derivación cuatro kms. más abajo de la primera y por mediación de una elevación de aguas. El proyecto del bombeo o llamado también "elevación de aguas del río Matarraña al pantano de Pena" consiste en: cinco bombas a gasoil para bombear un máximo de 0,75 m3/s, una cota máxima de 140 mts., unos cinco kilómetros de tubería. Se realizará durante los meses de noviembre a febrero y bajo circunstancias especiales, sin concretar, se ampliarán dos meses más, o sea, de octubre a marzo. El tiempo de bombeo será de 16 a 24 horas diarias y según informe de la DGA será necesario dejar un caudal "ecológico" medio de 0,325 m3/s, oscilando entre un mínimo de 0,255 m3/s en diciembre y un máximo de 0,441 m3/s en febrero, manteniendo un régimen mermado del caudal, en definitiva el 30% del caudal base del río.
En principio el bombeo con estas características técnicas y sus propias limitaciones y restricciones impuestas, se calcula, según criterios hidrológicos, que desde 1.960 se hubiera podido bombear del orden de 3,3 a 5 hm3 año, según si bombea las 16 ó 24 horas, y contabilizando los años secos oscila de 2,2 a 3,4 hm3/año, pero este cálculo, hecho por la Confederación Hidrográfica del Ebro, se basa en un análisis de los caudales medios mensuales y no en caudales diarios. En un río como el Matarraña de elevada irregularidad mensual en el que los meses se promedian teniendo en cuenta esos caudales muy elevados a raíz de las tormentas y los muchos días de caudales inferiores, estos cálculos inducen a un error muy elevado y teniendo en cuenta que en los días que esos caudales elevados el bombeo tiene otra limitación técnica que es su capacidad de bombear los 0,75 m3/s, los cálculos de bombear hm3/año pasan por un informe del análisis de caudales los diarios, que en la actualidad no existe.
1.2. DESDE EL PUNTO DE VISTA SOCIO-ECONÓMICO.
Hoy en día las espectativas surgidas con el prometedor y floreciente turismo rural que basa sus raíces en un desarrollo sostenible y en una explotación y conservación de su patrimonio natural y artístico, hace que las espectativas de futuro en parte alta y media del Matarraña sean halagüeñas. En los últimos cuatro años, cuarenta viviendas de turismo rural, cinco hoteles rurales, picaderos de caballos, empresas de servicios turísticos, restaurantes, etc., toda una oferta que basa su aliciente y su piedra angular en ese eje vertebrador del territorio, el río Matarraña, que en realidad articula todas las espectativas.
En la parte baja del Matarraña el desarrollo económico de estos últimos años ha sido estructurado en una agricultura de pequeños regadíos especializados en cultivos rentables como el melocotón, con todo ello se ha logrado un buen nivel de vida. "El problema en la parte baja, aparte de las dificultades de regulación, ha estado siempre en la garantía de agua en años de sequía y no tanto en las cantidades de agua de riego disponibles" (Martínez Gil, 1997). Por todo ello se observa desde hace veinte años un aumento de la conflitividad social en la cuenca del Matarraña coincidiendo con las épocas de sequía, en la actualidad, julio-98, la situación es angustiante. "Sin embargo, en este momento lo grave no es ya que las soluciones propuestas sean ineficientes y obsoletas, sino que esas pretendidas soluciones aboquen a un problema social que lleva a un callejón sin salida" (Martínez Gil, 1997). La gran mayoría de los regadíos de la cuenca baja utilizan sistemas tradicionales para el riego, las típicas inundaciones de las terrazas o riego "a manta" con una eficiencia de riego del 65 al 70%. En estos últimos años se han revestido acequias para mejorar la distribución, pero faltan balsas y pequeños embalses para la modernización del riego. Estas balsas ayudarían a ganar presión para el riego a goteo con una eficiencia de riego del 90% con la consiguiente modernización y ahorro. El regadío de la cuenca baja no es un ejemplo de modernidad y eficiencia y ayudado por la mala planificación de la propia CHE en la gestión de esta cuenca se sigue empecinando en centrar la regulación de la cuenca en el pantano de Pena. Al querer bombear del Matarraña al pantano de Pena se vuelve a entrar en una dinámica de despropósitos.
Los caudales bombeados permanecerán de tres a nueve meses en el pantano, parte de estos se evaporaran; la CHE estima en un 10% la evaporación del embalse. Por otro lado los caudales desembalsados tienen que recorrer más de 60 kmss. de cauce de río hasta llegar a las acequias. La DGA calcula en un 15% las perdidas por canales de hormigón, pero en este caso las perdidas se elevarían mínimo a un 20%, puesto que el agua discurre por el cauce del río. En resumen los caudales bombeados llegarían en un 64%, perdiéndose en el camino el 36%, hablando de la eficiencia de almacenamiento, pero si sumamos la eficiencia del propio bombeo que se situaría en un 80%, tendremos un total de eficiencia técnica global para el usuario colectivo del Sindicato de Riegos de un 50%. Si a todo esto incluimos la perdida del 10% por transporte en tuberías, acequias, etc., y la eficacia del riego "a manta" situada en un 70%, tendríamos una eficiencia global al usuario individual del 32%, insostenible en los tiempos actuales. Existen 2.347 ha. de regadío (DGA, 1996) se observa que existen un 40,7% de melocotón y un 12% de hortalizas, superior en rentabilidad a la media aragonesa. Pero observamos también que existen un 12% de baja rentabilidad y con fuerte dependencia de subvenciones como el trigo, cebada, maíz, girasol... . Según cálculos (Pedro Arrojo, 1997) los beneficios por metro cúbico suministrado por el Sindicato de Riegos resultan del orden de 10 ptas./m3, si aquí le descontamos las subvenciones recibidas por algunos cultivos, el beneficio quedaría en 5 ptas./m3. Se calcula que la obra asciende a unos 400 millones de pesetas, según CHE, aunque los cálculos más optimistas hablan de 500 millones de pesetas. Si se calcula unos costes de amortización en 20 años con tasa del 3% y se supone bombear el máximo caudal durante los próximos 20 años, el coste asciende a 6,5 ptas./m3. Los costes de funcionamiento del sistema de bombeo sin contabilizar costes de personal o de mantenimiento y suponiendo que se bombean 5 hm3, ascienden a 8 ptas./m3, aquí solo se ha calculado el valor de los litros de gasoil consumidos. En definitiva, sumando los costes de amortización y energéticos y teniendo en cuenta que solo el 64% del agua llega a su destino el coste sería del orden de 22,7 ptas../m3, que frente a las 5 ptas./m3 de beneficio se detecta un balance altamente negativo. Si en los cálculos reducimos los hectómetros bombeados y encima reducimos los años de amortización el coste se dispara hasta el punto de ser más económico desalar agua del mar, algo totalmente disparatado. Otro conflicto socio-económico que no ha sido tenido en cuenta por la CHE son las concesiones que existen aguas abajo del bombeo y que no han sido tenidas en cuenta a la hora de calcular el caudal ecológico, o sea, si el caudal medio que respetaran es de 0,325 m3/s, ¿cómo se van a respetar los caudales de una concesión de la "acequia mayor de Valderrobres" para riegos, abastecimientos y usos industriales de 0,624 m3/s? inexplicable.
1.3. DESDE EL PUNTO DE VISTA AMBIENTAL.
"Hoy en día, constituye uno de los ecosistemas fluviales de régimen mediterráneo mejor conservados de Europa"(nota de prensa del Colegio Oficial de Biólogos, 1996). Hay tramos del río Matarraña con una protección especial en virtud de la Directiva 78/659/CEE dada la diversidad de especies piscícolas, además de varias especies existentes que se encuentran especialmente protegidas por la Directiva de Hábitats (92/43/CEE), recientemente incorporada a nuestro Ordenamiento Jurídico mediante el Real Decreto 1997/1995, de 7 de diciembre (BOE, nº 310, de 28 de diciembre). La calidad fisicoquímica del agua es objeto de protección y existen dos tramos del río catalogados. Un informe realizado por el eminente biólogo Adolfo de Sostoa arroja datos tremendamente interesantes: "Por razones biogeográficas, históricas y ecológicas, el río Matarraña presenta una inusual riqueza biológica que lo hace especialmente singular. En la actualidad resulta imposible encontrar otro río mediterráneo en la península Ibérica con este grado de biodiversidad. Su riqueza no sólo es de índole faunística, sino que los valores de densidad y biomasa de los organismos acuáticos son muy elevados y poco comunes en nuestro país: Algas: diatomeas, 263 especies; clorofíceas, 29 especies; cianofíceas, 20 especies. La comunidad de algas que se encuentra entre Beceite y Valderrobres es única entre los ríos mediterráneos, por su estructura y dinámica. En total se ha contabilizado 312 especies de algas. Invertebrados acuáticos: planarias, 2 especies; Ilirudíneos, 1 especie; arácnidos, 5 especies; moluscos, 4 especies; crustáceos, 6 especies; insectos 184 especies. En total se han contabilizado 202 especies de invertebrados acuáticos. De éstas, 6 especies son endémicas de la península Ibérica y 2 son nuevas para la ciencia. Vertebrados: peces, 20 especies (9 autóctonas y 11 introducidas); anfibios, 7 especies; reptiles, 14 especies; aves, 105 especies nidificantes; mamíferos, 40 especies. En total se han contabilizado 186 especies de vertebrados"(Sostoa, 1996). El impacto ambiental que sufrirán todas esta especies es la drástica perdida de caudales que mermará al río aguas abajo del bombeo hasta la unión con el río Tastavíns a unos diez kilómetros. La reducción de los caudales en un 70 % en los meses de noviembre a febrero constituye la privación de ese tramo de la limpieza y oxigenación, que realiza el río con las fuertes riadas de las lluvias torrenciales de primavera y otoño, esa reducción degradará la calidad del agua para boca. Las dos azudes en medio del cauce del río constituyen para la gran mayoría de especies una barrera insalvable, la famosa escala de salmónidos proyectada no se ha realizado y aquí el río interrumpe su continuidad fluvial. El impacto de la acumulación de sedimentos contaminantes y materiales pesados en la primera azud debido al vertido líquido de la población de Beceite un kilómetro aguas arriba. En definitiva Sostoa concluye en su informe: "Así pues, la proyectada impulsión de caudales del río Matarraña al embalse de Pena representa un serio peligro para la supervivencia de los organismos que habitan en la cuenca. Dicha captación no podría realizarse la mayor parte del año, y por tanto no se justifica para nada el proyecto, pues se reducirían alarmantemente los caudales mínimos circulantes poniendo en peligro el frágil equilibrio hídrico de la cuenca, con la desaparición de gran parte de la fauna y flora, incluyendo las especies catalogadas bajo diversas categorías de amenaza.
El efecto sobre el río supondría la desecación de una gran proporción de la cuenca durante varios meses al año, con daños irreversibles para las tan valiosas especies mediterráneas, y la consecuente pérdida de biodiversidad"(Sostoa, 1996).








