COordinadora de Afectados por GRandes Embalses y Trasvases

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Tag:comisión del agua de aragón

Alegaciones a las Bases de la Política del Agua

Presentadas por COAGRET: {docs}alegaciones-coagret-bpaa{/docs} 
Presentadas a nivel individual: {docs}alegaciones-bpaa{/docs}

Comisión del Agua del 20J 

Acuerdo alcanzado sobre Biscarrués

El acuerdo NO decide realizar el embalse. Acuerdo Comisión del Agua 20J  

Votos particulares de la Universidad de Zaragoza

Voto particular de la Universidad de Zaragoza al PIHA en la Comisión del Agua
Voto particular de la Universidad de Zaragoza a la regulación del Gállego en la Comisión del Agua  

Cartas de COAGRET

Carta al Consejero el 21 de Julio de 2006
Carta al Presidente de Aragón del 21 de Julio de 2006
Carta al Justicia de Aragón del 24 de Julio de 2006  

Alegaciones al proceso de información pública de las Bases de la Política del Agua

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Estudio de garantías sobre Biscarrués encargado por la ISM. 

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Propuesta de COAGRET al Consejero Alfredo Boné

Carta a Alfredo Boné de día 17 de Julio de 2006  

Bases de la política del Agua de Aragón.

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En el Plenario de la Comisión del Agua celebrado el pasado 4 de abril de 2006, se debatió y aprobó entre otros puntos el punto núm. “4º.- Dictamen de la Ponencia de las Bases de la Política del Agua en Aragón”. Estas “Bases de la Política del Agua en Aragón” se presentaron en un documento que antes de ser pasado a votación fue enmendado por distintas Propuestas de Resolución que modificaron por completo el trabajo de la Ponencia, encargada de realizar este trabajo. Este Documento tenía algunos aspectos interesantes, pero ya partía viciado de principios desfasados para el debate hidráulico en Aragón, pero como hemos dicho anteriormente el documento resultante después de su modificación no tiene nada que ver con el original presentado, y lleva el debate hidráulico a épocas muy lejanas y que nada tiene que ver con la Directiva Marco de Aguas. Además de descalificar y tirar por tierra todo el trabajo de las personas que han participado en la Ponencia de las Bases de la Política del Agua en Aragón.
Leer más...  

Ayer miercoles 30 septiembre por la tarde nos visitó la Ministra de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca, para empujar las obras del pacto del agua. Miembros de Jalón Vivo, Huerva Vivo, de los Amigos de Lechago y de COAGRET estuvimos allí para recordarle que no se cumple con la Directiva Marco del Agua, que no se respetan las sentencias judiciales que obligan a desechar algunos de los proyectos, que se insiste en tirar el dinero en obras innecesarias. Eso sí, lo que hasta el momento ha quedado claro es que a los afectados no se nos escucha sino que se nos desprecia y miente como han demostrado con las compensaciones del embalse de El Val o del de Lechago.

Vino a hacerse la foto, pero como veréis, se le olvidó hacerse la foto con nosotros.

Puerta de la Aljafería (Foto: Pipa Álvarez)

Puerta de la Aljafería (Foto: Pipa Álvarez)

 

Zaragoza a 24 de julio de 2006

Exmo. Sr. Justicia de Aragón

 

 

D. Julián Ezquerra Gómez, con DNI 17871523V, como presidente de COAGRET, con dirección a efectos de comunicación en Apartado de Correos 3056, 50080 Zaragoza; tlf:656666091 y correo-e: coagret@coagret.com, quiere exponer lo siguiente

El derecho a recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión, está reconocido en el artículo 20.1.d de la Constitución.

Desde La Coordinadora de Afectados por Grandes Embalses y Trasvases (COAGRET) entendemos que este derecho no ha sido correctamente tutelado por el Gobierno de Aragón al difundir a los medios de comunicación el acuerdo adoptado en la Comisión del Agua en relación a las posibilidades de resolución del conflicto de Biscarrués.

La información difundida, que entendemos lo ha sido por el Consejero de Medio Ambiente en su calidad de Presidente de la Comisión del Agua de Aragón, tal como recogen los medios, no responde al contenido del acuerdo alcanzado.

En algunos medios se ha llegado a señalar que la “Comisión apoya sin votos en contra embalse de Biscarrués con 35 Hm3”, y hasta un editorial del Heraldo de Aragón califica la construcción de este embalse como un buen acuerdo.

Como ciudadanos aragoneses, que conocemos y respetamos a la Institución del Justicia, solicitamos su intervención para esclarecer lo ocurrido en el proceso de transmisión, a los medios de comunicación, por parte del Instituto Aragonés del Agua y del Presidente de la Comisión del agua de Aragón, del acuerdo adoptado en el Pleno de la Comisión el día 20 de julio de 2006 en relación a la resolución del conflicto derivado del proyecto del embalse de Biscarrués.

Solicitamos también que recabe del Gobierno de Aragón una certificación del acuerdo alcanzado y compruebe si coincide con la información difundida por el Instituto Aragonés del Agua y el Presidente de la Comisión del agua de Aragón a los informadores al finalizar la sesión plenaria.

En el caso de que se compruebe la discordancia solicitamos que recuerde al Gobierno de Aragón la obligación de difundir información veraz, por ser este un elemento básico en la formación de la opinión pública en un sistema democrático; y en su caso recomiende al Gobierno de Aragón la adopción de unas normas de conducta para la correcta transmisión de la información institucional.

Le adjuntamos alguna de la información aparecida en agencias y medios.

Atentamente

 

Julián Ezquerra Gómez

Presidente de COAGRET

 

 

Zaragoza a 21 de julio de 2006

Sr. Presidente del Gobierno de Aragón

 

 

El derecho a recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión, está reconocido en el artículo 20.1.d de la Constitución.

Desde La Coordinadora de Afectados por Grandes Embalses y Trasvases entendemos que este derecho no ha sido correctamente tutelado por el Gobierno de Aragón al difundir a los medios de comunicación el acuerdo adoptado en la Comisión del Agua en relación a las posibilidades de resolución del conflicto de Biscarrués.

La información difundida, que entendemos lo ha sido por el Consejero de Medio Ambiente en su calidad de Presidente de la Comisión del Agua de Aragón, tal como recogen los medios, no responde al contenido del acuerdo alcanzado.

En algunos medios se ha llegado a señalar que la “Comisión apoya sin votos en contra embalse de Biscarrués con 35 Hm3”, y hasta un editorial del Heraldo de Aragón califica la construcción de este embalse como un buen acuerdo.

Consideramos que usted conocerá el contenido del acuerdo al margen del dossier de prensa que contiene informaciones inexactas.

Estamos seguros que comparte con nosotros la necesidad de garantizar que los miembros de su gobierno transmiten información veraz a la ciudadanía y en particular la que afecta a decisiones de órganos colegiados que representan el pluralismo social.

Hubiéramos agradecido una rápida rectificación por parte del Consejero. Rectificación que hemos tenido que hacer desde nuestra asociación con algunos medios que han atendido nuestras solicitudes.

Para evitar en el futuro hechos como los señalados, nos parece oportuno proponerle un refuerzo de la actuación de los gabinetes de comunicación que asegure que se transmite a los medios una información clara y veraz, sin contenidos que induzcan a error tanto a los medios como a los ciudadanos.

También le proponemos la adopción de una norma de conducta para los miembros de su gobierno en lo relativo a la información institucional que evite la difusión imprecisa de esta información.

Agradeciéndole su atención y esperando ver en un futuro próximo desarrolladas nuestras sugerencias, le saluda

 

Julián Ezquerra Gómez

Presidente de COAGRET

 

Zaragoza a 21 de julio de 2006

 

 

Sr. Presidente de la Comisión del Agua de Aragón

 

 

La Coordinadora de Afectados por Grandes Embalses y Trasvases ha constatado en la información aparecida en los medios de comunicación del día 21 de julio de 2006, que las declaraciones realizadas al finalizar el Pleno de la Comisión del Agua de Aragón han inducido a error a los medios, de manera que se ha trasladado a la ciudadanía que la Comisión había llegado a un acuerdo de construir un  embalse en Biscarrués, limitado para no inundar el pueblo de Erés y con una capacidad de 35 Hm3.

Estando esta información totalmente alejada de lo ocurrido y acordado en el Pleno de la Comisión, según han trasladado a esta organización miembros cualificados de la misma, solicitamos que:

  1. Ordene al secretario de la Comisión que nos transmita un certificado literal del acuerdo adoptado.
  2. Proceda a ordenar a los servicios competentes que en la página web del Instituto Aragonés del Agua se publiquen todos los documentos que se citan en el acuerdo adoptado.
  3. Publique una nota en la que aparezca literalmente el acuerdo adoptado por la Comisión del agua de Aragón en lo referente al conflicto de Biscarrués.

Confiando en que van a ser atendidas estas peticiones al estar fundamentadas en el derecho a recibir información veraz de la actuaciones de las Instituciones, y en el convencimiento de que no va ha ser preciso ejercer otras acciones legales

Le saluda atentamente

 

 

Julián Ezquerra Gómez

Presidente de COAGRET

 

 

 

 

EXPLICACIÓN DEL VOTO PARTICULAR NEGATIVO AL PUNTO 3 DEL ORDEN DEL DÍA DE LA REUNIÓN DEL PLENO DE LA COMISIÓN DEL AGUA EN RELACIÓN CON EL PLAN DE INFRAESTRUCTURAS HIDRÁULICAS DE ARAGÓN

QUE HACEN LOS ABAJO FIRMANTES EN CALIDAD DE REPRESENTANTES DE LA UNIVERSIDAD DE ZARAGOZA EN DICHA COMISIÓN 

UN AGRADECIMIENTO PREVIO

 

Es deber elemental de cortesía comenzar la explicación de este voto particular expresando nuestro agradecimiento a quienes en su día asumieron la ingente y nada fácil tarea de recoger los grandes problemas del agua en nuestra Comunidad, tratando de poner de acuerdo a las partes implicadas en los diferentes conflictos sociales que este tipo de problemas suelen conllevar, comprometiéndose a redactar un documento final que, a modo de propuesta fuese un proyecto de Plan de Infraestructuras Hidráulicas para Aragón (PIHA), sometido hoy a nuestra consideración. Es de agradecer el tono de respeto habido en todas las reuniones de trabajo

 

Es igualmente obligado reconocer lo mucho que se ha avanzado en el conocimiento de las diferentes formas de percibir los problemas del agua por cada uno de los colectivos representados en la Comisión. Ese avance ha sido posible gracias a un largo proceso de dialogo, a todas luces enriquecedor. Gracias a ese proceso sabemos hoy mejor que antes cuál es la verdadera dimensión de cada conflicto, cuáles las alternativas y propuestas, cuáles las aspiraciones de cada colectivo, y bajo qué argumentos sociales, económicos, medioambientales y éticos se sustentan, en una compleja realidad en la que, por su propia naturaleza, se mezclan intereses frente a valores, aspiraciones legítimas frente a derechos, intereses minoritarios organizados frente a intereses colectivos no organizados.

 

Pese a todo, no cabe duda de que el conjunto de documentos que conforman este PIHA , constituye un valioso cuerpo de información de gran utilidad para quien, en su día, tenga la responsabilidad última de tomar las pertinentes decisiones.

 

 

UNAS BASES ÉTICAS AUSENTES

 

 Dicho lo anterior, manifestamos nuestro voto negativo al referido Plan de Infraestructuras Hidráulicas de Aragón por entender que un plan de obras no puede ser en sí mismo un fin, sino un medio para la consecución de unos objetivos previamente definidos sobre las bases de unos principios sociales, económicos, medioambientales, culturales, humanos y éticos, que al día de hoy no han sido aún definidos, que harían que los conflictos fuesen menores y de otra naturaleza.

 

La tecnología hidráulica desarrollada en las últimas en materia de construcción obras de almacenamiento y conducción, ha permitido el afloramiento de unas apetencias ilimitadas por el agua, en especial cuando esas obras son ejecutadas con cargo al Estado, que ha hecho surgir una auténtica obsesión por el derecho al reparto del agua entre los sectores interesados en su beneficio y explotación, generando apetencias que no tienen límite de satisfacción posible si no es desde unos principios éticos y desde una racionalidad económica y medioambiental

 

A escala estatal, esa realidad es precisamente la que mantiene la disputa interminable de los trasvases de unas cuencas a otras; que a escala de Aragón es la causa del viejo enfrentamiento entre regantes e hidroeléctricos por un lado, y las gentes de los territorios desposeídos y afectados por otra.

 

Esa apetencia insaciable por el agua no tendrá límite de satisfacción posible si no es desde el respeto a una serie de derechos de las personas y de los territorios, desde el reconocimiento de que en cada territorio existen una serie de valores naturales que no deben ser destruidos, no sólo ecosistémicos, tal y como reconoce y obliga la Directiva Marco, sino también estéticos y emocionales, que forman parte de la propia identidad de los territorios y de la vinculación de las personas con ellos. En este sentido la Nueva Cultura del Agua va todavía más lejos que la Directiva Marco al incluir el derecho a la preservación de esos valores

 

Por otra parte no debemos olvidar a la hora de trazar un PIHA que la Directiva Marco del Agua hace preceptivo que el análisis de los problemas y alternativas propuestas sea contemplado siempre desde la unidad demarcación hidrológica, como una unidad funcional, que incluye la cuenca hidrográfica es decir la zona litoral afectada por la llegada de aguas dulces al mar.

 

En todo conflicto hay, por definición, unos actores sociales; la solución no implica la necesidad de llegar a arreglos entre las partes en los que cada una de ellas deba ceder en sus aspiraciones en beneficio de las otras, dado que los intereses en juego no siempre están igualmente legitimados. Hay conflictos en lo que una de las partes es el “invasor” y la otra el “invadido”. Hay intereses que por su propia naturaleza no pueden generar derechos, ni obligar a la parte afectada a ceder en sus posturas en aras de una solución intermedia en la que no haya vencedores ni vencidos.

 

Ocurre también que en los conflictos del agua siempre hay grandes intereses sociales que, pese a ser mayoritarios, no están organizados y, por tanto, reconocidos sus actores a la hora de buscar o pactar las soluciones justas. ¿Quién defiende, por ejemplo, a las decenas de miles de usuarios lúdicos de las aguas bravas de un tramo de río amenazado de destrucción, como pueda ser el caso de proyecto de embalse de Biscarrués? ¿Quién defiende los derechos de las generaciones venideras si no son reconocidas como actoras de los conflictos?

 

En muchos de los conflictos del agua, como en todos los conflictos medioambientales, es frecuente el enfrentamiento entre intereses materiales y valores trascendentes, de forma que estamos obligados a reconocer que hay derechos que por su propia naturaleza no son votables, frente a los cuales no es válida la razón de la mayoría. La grandeza de la democracia está, precisamente, en la garantía de esos derechos. En ese sentido, la decisión de no inundar un pueblo no puede ser considerada como un gesto de generosidad o una cesión en los derechos legítimos de ninguna de las partes, porque estamos ante un derecho consustancial del ser humano.

 

Ocurre también que hay personas y sectores importantes de la sociedad que todavía permanecen anclados un mundo de inercias culturales y en el disfrute de unos privilegios adquiridos, hoy obsoletos e injustos; son sectores que no llegan a entender que los ríos no son sólo un bien natural a explotar, sino que allí donde están cumplen unas funciones de naturaleza y de vida, formando parte de un orden natural, que no es prudente, sabio ni moral transgredir más allá de un determinado nivel; un nivel que en la mayoría de los ríos aragoneses hemos sobrepasado ampliamente.

 

La toma de conciencia de la gravedad de esa trasgresión es, precisamente, la razón que inspira la filosofía hidrológica de un documento de la envergadura de la Directiva Marco del Agua, a aplicar a escala de todo continente, pues de otro modo estaríamos abocados al holocausto hidrológico total de Europa.

 

Si difícil es para muchos sectores sociales aceptar que los ríos cumplen esas funciones de naturaleza que deben ser respetadas dentro de unos límites, resulta casi imposible que acepten y entiendan que los ríos son también sentimientos, patrimonios de naturaleza, de historia y memoria de los pueblos ribereños; que forman parte de un potencial de emociones lúdicas, de belleza, y de espiritualidad. No llegan a entender que los ríos son elementos consustanciales de los territorios, de forma que su destrucción no es sólo una cuestión física; es también una auténtica amputación espiritual. La pérdida del poder evocador de un río es la destrucción de un sentimiento de arraigo, al que todo ser humano tiene derecho.

 

En este sentido, el PIHA sometido a la consideración de los miembros de la Comisión del Agua no recoge ninguna reflexión; la filosofía sutil que lo inspira sigue siendo la del aprovechamiento y el reparto del agua en beneficio de unos sectores productivos determinados, sectores que de hecho son ya los auténticos dueños de los ríos que discurren por la Comunidad.

 

Hay ríos, cabeceras o tramos -hoy auténticos restos de un naufragio hidrológico general-, cuyo destino no debería ser hoy ya otro que el de continuar siendo ríos; es decir, un legado al que tienen derecho las generaciones presentes y venideras: son ríos que en sí mismos representan valores de belleza, patrimonios de memoria, de historia e identidad del territorio aragonés, que no pueden ser destruidos ni mermados, ni pueden objeto de mercado. En este sentido el PIHA no recoge ninguna reflexión ni compromiso concreto alguno; es como si la explotación del agua en aras de un pretendido interés general y de unos viejos derechos históricos en buena obsoletos, lo legitimara todo.

 

Hay que recordar que no es función de la Comisión del Agua tomar decisiones, ni aprobar por mayoría alguna ninguna propuesta, sino simplemente constatarlas y emitir los juicios pertinentes ante quienes en su momento tengan que tomar las decisiones oportunas; su naturaleza es simplemente consultiva, de forma que ninguna postura puede ser legítimamente anulada ni impuesta por una simple razón de mayoría de votos.

 

En resumen, lo que queremos decir es que antes de elaborar ningún plan hidrológico, y por supuesto mucho antes de elaborar un simple plan de obras hidráulicas, estamos obligados establecer unos principios rectores, una ética hidrológica, una especie de reglas morales del juego que descarten determinadas aspiraciones, determinados intereses y, en definitiva, la posibilidad de determinado tipo de conflictos.

 

Una vez establecidas esas reglas es cuando procede pasar a definir los problemas, siempre desde un ineludible proceso de participación social. En la definición de los problemas es obligado el rigor científico /técnico sea hidrológico, económico, o medioambiental, expresado a través de una mínima situación de consenso entre los expertos, más allá de los intereses y visiones parciales de las partes. Los problemas, así definidos, deben ser luego tipificados por su relevancia y su urgencia. Hay problemas sobre los que es posible el consenso inmediato, cuya solución no debería ser demorada, y problemas que requerirán más debate y maduración.

 

Es aquí, en esta fase del proceso planificador, cuando se puede proceder al análisis de alternativas, que deberán ser preceptivamente elásticas; es decir, deben contemplar la reversibilidad, de modo que no acaben siendo hipotecas vitalicias sobre los territorios afectados ni derechos eternos una vez que hayan pasado las circunstancias que obligaron a adoptarlas. Es justamente en este momento del proceso planificador cuando tiene sentido hablar de un plan de infraestructuras hidráulicas, y no antes.


 

 

OTROS PLANES PRIORITARIOS PREVIOS A UN PIHA

 

Sin negar la conveniencia o necesidad de un plan de infraestructuras hidráulicas que contemple las legítimas aspiraciones de algunos sectores sociales de Aragón, hay otros planes en relación con el agua que en estos momentos deberían ser prioritarios para nuestra Comunidad, y no lo son; tales como:

 

1.       Un plan de reconversión del regadío que ajuste la actividad del sector y sus aspiraciones a las nuevas realidades sociales, políticas y económicas, que no son las de hace un siglo, ni siquiera las de hace diez años; una reconversión que sea capaz de cerrar de una vez por todas el eterno debate del agua y el regadío en Aragón, que nos permita emplear las energías y saberes hidrológicos que hay en Aragón de forma más positiva, en vez de es de consumirlos un debate negativo, desfasado, y estéril, como es el de los derechos sobre unos planteamientos hechos en la realidad del año 1915 o la legitimación actual de los acuerdos del Pacto del Agua

 

2. Un plan de revisión de las concesiones y del uso que de los ríos y sus aguas se hace en Aragón, que permita a la sociedad aragonesa tomar conciencia clara quién es en realidad el dueño del agua de Aragón, quien se reparte los beneficios de su uso y a qué coste social, económico y medioambiental.

 

3. Un plan de optimización del uso de las infraestructuras hidráulicas disponibles, que en estos momentos configuran un extraordinario bien patrimonial capaz de dar mucho juego.

 

4. Un plan de uso conjunto de aguas superficiales y subterráneas, que permita preservar las aguas de mejor calidad y las más protegidas frente a la amenaza creciente de la contaminación, para los usos más nobles, como puede ser la ingesta, y para actuar en los episodios de sequía. Algunos de los conflictos más relevantes tendrían solución simplemente integrando la gestión de las aguas subterráneas, que siempre suele una solución barata y rápida. La propia Naturaleza tiene infraestructuras que ofrece mucho juego, que deberían ser integradas de forma concreta y real en un PIHA como el que hoy se somete a votación.

 

5. Un plan de sequía, estructurado en un conjunto de planes menores, planteados por unidades de explotación, elaborado por las propias comunidades de usuarios, capaz de hacer frente a los eventuales y cada vez más frecuentes episodios de sequía. Debe ser un plan que contemple el más amplio abanico de alternativas y estrategias posibles para hacer frente a esas situaciones, tan reiteradas.

 

6. Un plan de equipamiento hidrométrico y de control de la calidad de las aguas, que incluya la instalación de las oportunas redes de observación propias de la Comunidad, necesarias para obtener datos relevantes a la escala de los problemas que nos preocupan; en este sentido las políticas de Comunidades vecinas de Navarra y Cataluña, donde el agua tiene menos presencia social y mediática, son un modelo a copiar en Aragón.

 

7. Un plan de creación de plantillas de técnicos del agua del Gobierno de Aragón. No deja de ser paradójico que siendo el agua el pretendido futuro de Aragón, el Gobierno de la Comunidad no tenga ni un sólo hidrogeólogo, hidrólogo, biólogo, geógrafo, economista o jurista dedicado a estas cuestiones.

 

8. Un plan general de protección y restauración de ríos y riberas. Resulta lamentable que no existan iniciativas en el sentido de elaborar un amplio plan de riberas del valle del Ebro, capaz de recuperar un paisaje excepcional de bosques riparios, hoy casi desaparecido o muy mermado, hasta transformarlo en un espectacular parque natural y una auténtica reserva de la biosfera,; un plan así que debería empezar por un programa nuevo de motas de defensa que resultase efectivo y respetuoso, destruyendo muchas de las actuales

 

9. Un plan de ríos, cabeceras y tramos a catalogar como “escénicos”, es decir, intocables; como espacios patrimoniales de Aragón, a preservar como se preserva un castillo o una catedral.

 

10. Un plan de pedagogía social capaz de explicar a los aragoneses los principios de la Nueva Cultura del Agua, que nos permita liberarnos de un discurso desfasado, de unos tópicos y de unas inercias culturales que hoy en día son un auténtico lastre, una rémora que impide la emergencia de una inteligencia hidrológica colectiva en Aragón, un bien hacer hidrológico que hoy no existe, como prueba la vacuidad del popular mensaje hidrológico del Gobierno de la Comunidad, el “Aragón, agua y futuro”, capaz de movilizar a las masas en las grande manifestaciones ¿Agua para quién, y para qué? ¿De qué tipo de futuro estamos hablando?

 

Dicho esto, sin desmerecer el trabajo que ha hecho la Ponencia, dando las gracias sinceras a quienes han trabajado en su elaboración, es nuestro deber dejar constancia de que el PIHA sometido a votación es para nosotros un documento anticuado y desfasado; está basado en un discurso obsoleto del agua, en un afán desmesurado por su reparto a favor de unos sectores muy concretos, insensible a los valores medioambientales y humanos en juego. Es un evidente “más de lo mismo”, que nos lleva a caminar en dirección contraria a los principios de la Directiva Marco del Agua.

 

Es un plan continuista y errado; ha sido elaborado y bajo los mismos principios que han sido la causa de la esterilidad de una larga lista de iniciativas anteriores semejantes a la presente, como la de las 800.000 ha de regadío para Aragón en los tiempos del PSOE de Santiago Marraco, la del Gran Canal de la Margen Derecha, con el que tanta bandera política hizo el PAR de Hipólito Gómez de las Roces, proyectos redentores como el Pacto del Agua de Aragón, el famoso PEBEA (llamado a ser la General Motors Verde de Aragón) del Consejero Lasa,… y un largo listado proyectos vacíos de rigor, que nos han mostrado reiteradamente que no podemos seguir planificando desde la alegría, la inercia emocional, el electoralismo y los tópicos; sin un mínimo de rigor y de consenso científico/técnico. No se pueden gobernar las cosas del agua a impulso de los juegos políticos del momento, ni de populismos. No se puede seguir planificando desde la presión de los intereses organizados tradicionales.

 

Todo lo hasta aquí expuesto son principios que podemos expresar también en nombre de muchos científicos europeos, colegas nuestros, que se sorprenden de que en Aragón, en el año 2006, en plena elaboración de los nuevos planes hidrológicos que nos exige la Directiva Marco, se siga planteando la construcción de nuevos grande embalses y la ampliación de los regadíos, algo que está ya totalmente descartado en la mayoría de países desarrollados.

 

 

CONSIDERACIÓN FINAL

No podemos olvidar que la gestión del agua corresponde al Estado, a través de los planteamientos que puedan hacerse en los nuevos planes de cuenca tras un proceso ampliamente participativo. Por ello, el plan de infraestructuras hidráulica que desde Aragón ahora se pueda elaborar, no puede pretender escapar a esa regla del juego, de forma que nunca podrá tener más valor que el de una consideración o aspiración hecha al Ministerio de Medio Ambiente para su consideración a la hora de confeccionar los planes de cuenca.

 

 En este sentido no deja de sorprendernos el voto afirmativo a este PIHA de los representantes de propias Confederaciones Hidrográficas en esta Comisión, que parecen ser más la voz de unas políticas desfasadas de un Ministerio de Agricultura, que la del Ministerio de Medio Ambiente.

 

No podemos olvidar nunca que el objetivo fundamental de los planes de la Directiva Marco es la mejora de la calidad de los ecosistemas acuáticos. Las grandes obras hidráulicas, en especial las presas levantadas en el eje del cauce principal de un río, son un paso atrás en la consecución de ese objetivo; tanto más si su destino es la ampliación de los regadíos.

 

El regadío, aparte de detraer el agua de los cauces, conlleva un aumento de la salinidad general de las aguas circulantes, y, sobre todo, un incremento de los niveles de eutrofización, que es uno de los grandes problemas contra los que estamos obligados a luchar. Hoy, la ampliación de esos regadíos no tiene una justificación clara; no parece que hay una proporción razonable entre su coste económico, medioambiental y humano, el pretendido beneficio general y la realidad cada menos cuestionada del cambio climático, que exigiría una reducción de la superficie actualmente regada, la que tenga menos justificación.

 

Un país o una cuenca hidrográfica de hidrología dominantemente mediterránea que utiliza ya el 85% de sus recursos de agua disponibles en un uso consuntivo como es el regadío, y que pretende superar la cifra del 90%, como es el caso de la cuenca del Ebro, son un país y una cuenca asentados por principio en la disfunción hidrológica; están condenados a no tener ríos, sino simples cadáveres hidrológicos; a estar instalados en el riesgo permanente de desabastecimiento, en la sequía estructural crónica. Pese a todo, el aumento del regadío es el camino por el que pretende llevarnos este PIHA.

 

Nos resulta incomprensible la actitud de despreocupación o de minimización de los problemas medioambientales que un plan como el PIHA generaría, de instituciones como el Ministerio de Medio Ambiente y la Consejería homónima, que parecen más preocupadas en las políticas del reparto del agua que en la defensa de esos valores y los compromisos con la Directiva Marco. Son políticas incapaces de llegar a instaurar un día una deseable y obligada nueva cultura del agua, una ética hidrológica nueva que permita que en Aragón siga habiendo ríos, y no cadáveres hidrológicos y problemas crónicos del agua.

 

 

 

Francisco Javier MARTÍNEZ GIL y Alfredo OLLERO OJEDA

 

NOTA DE PRENSA DE COAGRET

(20/08/2008)

COAGRET valora las Bases de la Política del Agua de Aragón como papel mojado a la luz del nuevo Plan de Cuenca.

La realidad de la cuenca convierte a las Bases de la Política del agua en papel mojado.
El análisis de la cuenca realizado por la Confederación Hidrográfica del Ebro y las exigencias de la aplicación de la Ley de Aguas y la Directiva Marco de Aguas a partir del 2009 convierten en papel mojado el documento de Bases de la Política del Agua de Aragón que el consejero Boné considera el aporte de la Comunidad Autónoma al Plan de Cuenca. Como ya hizo notar COAGRET en su momento en las alegaciones a dichas Bases, la poca calidad técnica y el alejamiento de la realidad de ese documento lo hacía inútil e incapaz de vertebrar una política hidrológica seria en esta comunidad, y menos aportar nada significativo al futuro Plan de la Demarcación del Ebro.
La Tozudez del consejero y de los regantes en plantear unas demandas y unas reservas de fantasía no hacen mas que acentuar la distancia con la situación real de la cuenca, que se niegan a ver y a aceptar. El Ebro es una cuenca esquilmada y contaminada, con poco control de usos y vertidos, con las demandas por encima de los recursos, y con un olvido casi absoluto de sus necesidades ambientales, de caudales, de calidad, y ecológicas. Necesidades ambientales que, curiosamente, es lo que siempre olvida el consejero de Medio Ambiente.
Desde COAGRET solicitamos al consejero de Medio Ambiente que controle su tozudez regionalista y que acepte la dura realidad de la cuenca. Que tire a la basura el documento de Bases del Agua de Aragón y que encargue a un equipo técnico serio la redacción de un programa para recuperar la calidad ecológica de los ríos en Aragón, para la aplicación de los caudales ambientales, y mejora de la calidad de las aguas de la Comunidad -que conviene recordar- no se circunscribe sólo a poner depuradoras.
Pedimos al Consejero que se ponga  a la cabeza en la aplicación de la Directiva Marco del agua y del nuevo Plan de cuenca.
Pedimos al consejero que sea lo más ambicioso a la hora de alcanzar los objetivos de dicho Plan y de dicha Directiva, objetivos en los que damos por sentado que está de acuerdo. Si no fuera así debería dimitir por coherencia y por el bien de Aragón.

 

El funcionamiento de la Comisión ha estado viciado desde el primer momento, como se constató en el caso del recrecimiento de Yesa

Entonces abandonamos, puntualmente, la ponencia de obras conflictivas; ahora, tras la marcha de la Coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos, dejamos ese foro que solo ha estado al servicio de regantes y posiciones trasnochadas de la mayoría de los partidos políticos

El recrecimiento de Yesa no se solucionará con las decisiones de la Comisión, sino con las sentencias judiciales pendientes, que seguro ilegalizarán el proyecto


Cuando la Asociación Río Aragón-COAGRET decidió solicitar su participación en la Comisión del Agua de Aragón como representante de "Organizaciones Sociales de Defensa de los Afectados por Obras de Regulación" lo hizo tras reivindicar que los conflictos abiertos en Aragón en lo relativo a la gestión del agua se resolvieran por la vía del diálogo y el acuerdo, aplicando principios de equidad territorial que reconsideraran el sufrido papel desempeñado por las zonas de montaña y con criterios racionales que superaran la tradicional visión depredadora que sobre nuestros ríos se había aplicado en el pasado. Entendíamos que de esta forma se podría superar el fracasado Pacto del Agua que, a pesar de contar con un mayoritario apoyo político, no se había podido desarrollar por haber nacido con planteamientos propios de comienzos del siglo pasado y haber sido diseñado para satisfacer las demandas de los aprovechados del agua de siempre e ignorando la voluntad de quienes quedaban condenados, una vez más, a poner su territorio para provecho desmedido de aquellos. 

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NOTA DE PRENSA

(28/09/2006)

COAGRET lamenta el final del proceso de diálogo y pide a Marcelino Iglesias que MEDIE entre el Consejero de Medio Ambiente y el Ministerio

La Coordinadora de Afectados por Grandes Embalses y Trasvases lamenta que los enormes esfuerzos realizados de dos años a esta parte por los afectados, que han dado lugar a un amplio número de acuerdos para solucionar los supuestos problemas de aguas de Riegos del Alto Aragón, se vean ahora empañados por una actitud, autoritaria y fuera de lugar del Consejero de Medio Ambiente del Gobierno de Aragón, Don Alfredo Boné.

Esta actitud supone un desprecio al amplio conjunto de acuerdos , aceptados y avalados además por la  Ministra de  Medio Ambiente,  que benefician fundamentalmente a los regantes de Riegos del Alto Aragón y que han sido  alcanzados por el enorme esfuerzos de todas las partes y a una ingente labor realizada por la Iniciativa Social de Mediación. No podemos por menos que interpretar este gesto como el primer síntoma del abandono del  talante de diálogo y consenso con el que el Gobierno de Aragón ha querido abordar los conflictos del agua en esta legislatura y la aparición de nuevo del  autoritarismo hidráulico que ha arruinado el futuro de  miles de ciudadanos  y ha sido el origen y aliento de conflictos entre el llano y la montaña.

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