La reserva hídrica del Estatuto se queda sin agua
EL PERIÓDICO DE ARAGÓN
(14/07/2008)
La riqueza fluvial de Aragón no llega a la cifra estratégica y falta restar el caudal ecológico.
Los ríos de Aragón llevan menos agua de la que el nuevo Estatuto fija como reserva estratégica para el desarrollo de la comunidad. El texto estatutario incluye, con rango de ley, uno de los preceptos del Pacto del Agua de 1992: la "reserva de agua para uso exclusivo de los aragoneses de 6.550 hectómetros cúbicos". Dieciséis años más tarde ha resultado que en Aragón no hay tanto caudal.Los estudios desarrollados por la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) para preparar el Documento de temas importantes, el texto básico del nuevo Plan Hidrológico del Ebro, han revelado que la suma de las aportaciones medias de los ríos aragoneses en los últimos 25 años se queda en 5.811 hectómetros cúbicos, 739 por debajo del mínimo que establece el Estatuto.
Más de dos terceras partes del volumen total de agua de los ríos aragoneses --3.999,19 hectómetros cúbicos anuales-- está asignada a distintos usuarios mediante concesiones administrativas, lo que deja un margen de 1.811 hectómetros. Además, de ese caudal sin destinatario definido debe salir el caudal ecológico de los ríos, que quedará fijado cuando a finales del 2009 sea aprobado el documento final. Y cuyo cumplimiento tendrá carácter prioritario.
Para llegar a la cifra de 6.550 hectómetros, los autores del Pacto del Agua, aprobado por unanimidad en las Cortes de Aragón, partieron de los 3.600 ya asignados en esa fecha a los usuarios y servidos desde los embalses existentes, a los que añadieron los 2.100 que garantizarían las presas incluidas en el documento --varias de ellas descartadas hoy-- y les sumaron otros 850 que constituían la reserva estratégica en sí misma. Al final han resultado ser cifras ilusorias, fundadas en los en su día criticados cálculos en los que se basó la planificación hidrológica del tránsito del siglo XX al XXI, cuyo fin era hacer aflorar excedentes en el Ebro para trasvasarlos.
En los doce años transcurridos entre la aprobación del Plan Hidrológico de 1996 y el comienzo de la tramitación del nuevo este jueves, lo que sí ha aumentado es la demanda del principal usuario del agua en el Ebro, el riego, que era el principal beneficiario del pacto. Más de 900.000 hectáreas de regadío disponen hoy de concesión en la cuenca cuando en el 96 eran 785.000, lo que requiere 609 hectómetros más cada año. Las cultivadas cada año se reducen a 700.000, básicamente por el abandono en zonas de montaña.
La modernización aun no llega a la mitad de los campos del Ebro. Se queda en el 45%. Eso supone un 15% más que en el 96. "No obstante --indica el Documento de temas importantes--, estas actuaciones de modernización no siempre liberan recursos adicionales, pues o bien la eficiencia ya era alta en el conjunto del sistema o se produce una intensificació n de producciones".
El capítulo de Infraestructuras señala que "la disponibilidad de recursos fruto de la regulación es finita" y que está "cerca de su límite en la cuenca del Ebro". "Las demandas de abastecimiento urbano e industrial pueden considerarse con carácter general plenamente garantizadas", añade. "Sin embargo, existen del orden de 200.000 hectáreas de regadío con déficit estructural que se produce, en parte, por falta de regulación y/o transporte". La mayor parte de ellas se hallan en Aragón: entre plan y plan, Bardenas y Monegros II han crecido 22.000 hectáreas cada uno sin que aumentara el almacenamiento de agua, y las 60.000 hectáreas oscenses del Canal de Aragón y Cataluña llevan un siglo infradotadas. Desarrollar más regadíos "sin contar con elementos para superar las insuficiencias provocará que nuevas hectáreas sufran déficit, poniendo en peligro su viabilidad real e incrementando la presión extractiva sobre los recursos hídricos", concluye el documento.