El embalse de Yesa está desfasado

EL PAÍS

(27/05/2011)

Creo que ni con tres recrecimientos del embalse de Yesa podríamos aplacar la sed de algunos. Ecologistas en Acción considera que es una obra hidráulica desfasada para los tiempos actuales, ya que va en contra de los criterios recogidos en las Directivas Europeas, tanto de agua como de espacios naturales y biodiversidad. Además, incide en la destrucción de territorios que ya han pagado con creces su contribución al denominado "desarrollo" con despoblación y expolio, así como con la degradación de los ríos, uno de nuestros ecosistemas más amenazados y con mayor potencial de desarrollo para la zona, si se conservaran adecuadamente por su biodiversidad e importancia paisajística. Existen alternativas más sostenibles y menos peligrosas que podrían llevarse a cabo, como ya se ha hecho con la construcción del embalse de la Loteta que abastece actualmente a Zaragoza.

No queremos políticos como el que colocó la primera piedra en Yesa en 2001 que fue imputado por presunta corrupción. Queremos personas que se entreguen a su trabajo y que no se dejen influir o contaminar por presiones partidistas que solo miran el beneficio propio o el de unos pocos.

LUIS MARÍA SOLA (Ecologistas en Acción. Sangüesa) - Navarra

Artículos de opinión | Viernes, 27 Mayo 2011 | Coagret

La muerte del bajo Gállego

Llevamos años estudiando el río Gállego, analizando sus cambios, comprobando los efectos que las actuaciones humanas han ido generando en su cauce y en sus riberas. Es un río regulado (embalses de Lanuza, Búbal, La Peña, Ardisa, Sotonera) que llega a su curso bajo con menos de la mitad de sus caudales, intensamente sangrado para el regadío.

En el bajo Gállego estamos observando procesos rápidos y preocupantes que son consecuencia de los embalses, alteraciones que se acentúan ahora, cuarenta años después de la construcción de las presas, como ocurre en otros ríos regulados (el Aragón, el Cinca, el Noguera Ribagorzana, el Segre, el bajo Ebro...). Es una "enfermedad" fluvial muy extendida, grave e irreversible, bien conocida por los científicos. Los embalses, con su retención de sedimentos, con sus derivaciones que generan grandes pérdidas de agua y con su reducción de las crecidas, tan fundamentales para el río, han ido dañando el curso bajo del Gállego. Y hoy los síntomas nos indican que el enfermo está grave: incisión o encajamiento del cauce, descenso del freático, migración de la vegetación ribereña para apretujarse en las orillas y en las playas e islas del cauce, retención con ello de los sedimentos que no se pueden movilizar, incremento con ello de la incisión, matorralización de unas riberas que van quedando colgadas.

Ante esta situación, un nuevo embalse como el proyectado en Biscarrués supondrá sin duda superar el umbral que separa la enfermedad de la muerte para el río Gállego. En pocas décadas iremos asistiendo al definitivo estrechamiento de su cauce y a la definitiva desaparición de sus riberas. El viejo río será un canal muerto.

Es curioso que los defensores de Biscarrués, pensado para el gran negocio hidroeléctrico y para el trasvase más que para el riego, utilicen argumentos como que "gracias a los embalses está mejorando la vegetación de ribera". Es ignorancia interesada. La vegetación dentro del cauce es el principal síntoma de la grave enfermedad: lo coloniza porque ya no hay crecidas que la mantengan a raya y al instalarse allí lo estabiliza, lo encaja y destruye toda su dinámica. Es vegetación riparia que durará muchas décadas, pero que terminará muriendo con el río cuando el matorral lo invada todo. ¿Hay que esperar hasta entonces para darnos cuenta? Habremos perdido nuestro río.

La única solución para el Gállego es renunciar a Biscarrués y gestionar ambientalmente los caudales desde los actuales embalses. Esa gestión consiste en reproducir crecidas como las naturales, frecuentes y potentes, para reactivar el trabajo del río e impedir que la vegetación madure dentro del cauce. Todavía estamos a tiempo, pero hay que actuar ya.

Alfredo Ollero

Artículos de opinión | Lunes, 23 Mayo 2011 | Coagret

Biscarrués como Ejemplo

RADIO HUESCA

(13/05/2011)

Este domingo 15 de mayo los colectivos sociales de Aragón nos manifestamos bajo el lema “Aragón. Defender el territorio. Cambiar el modelo”. Los colectivos por una Nueva Cultura del Agua estaremos ahí. También en campaña electoral, porque precisamente el asunto hidráulico es cosa recurrente en nuestros políticos estos días.

Se nos ofrece el paro como el paradigma de la crisis en la que estamos sumidos, pero a muchos esta crisis no se nos antoja sólo económica. O dicho de otro modo: en la recuperación económica no está sólo nuestra solución. La crisis la venimos anunciando de hace mucho tiempo atrás. Hay una crisis de modelo, ecológica, social e incluso de valores, bien representada en los políticos electos. Los que trabajamos por una política hidráulica donde se respeten no sólo territorios y personas, sino también el dinero público, sabemos de esta crisis. El agua representa bien en Aragón hasta que punto de estupidez colectiva hemos llegado, hasta que punto de incompetencia y peligrosidad alcanza la clase política que nos gobierna.

Hablemos del Recrecimiento del pantano de Yesa, para algunos “la gran obra por excelencia”. ¿Recuerdan todavía los zaragozanos cuando se buzoneó la ciudad entera, vallas publicitarias incluidas, explicando que para beber agua del río Aragón era necesario el recrecimiento de Yesa? Hoy ya podemos decir con el agua en el grifo que era una falacia. Se trataba de manipular burdamente a la mitad de los aragoneses a favor del recrecimiento. Había que impulsar la obra al precio que fuese.

¿Y la obra como va? Pues con el presupuesto inicial camino de triplicarse a costa de los deslizamientos de ladera que ponen en riesgo la seguridad de la presa. ¡266 millones de euros gastados y la obra en si, como quien dice, aún no ha empezado! No hay en la historia reciente de España tan bárbaro dislate sin que nadie pida cuentas de nada. Alguien (más de uno y más de dos) debería estar en la cárcel por todo esto, pero el Sistema prefiere callar. Cuando PP y PSOE actúan de la mano, los muros del silencio crecen.

“Lechago pantano inútil”, decían las pegatinas que se portaban en las manifestaciones. Pues bien, Lechago ya está ahí, terminado: mas de 60 millones de euros gastados y ahora... los beneficiarios no quieren, no pueden, pagar lo que les corresponde para ponerlo en marcha. ¡Un siglo demandando la obra y ahora llegamos a esto!

Es evidente que el Aragón de 2011 poco tiene en común con el de 1911. Pero ni al PSOE, ni al PP, ni al PAR les interesa dar cuenta de esto. Prefieren vivir de las reivindicaciones del pasado. Son políticos generadores de frustraciones. Demandan obras obsoletas, inviables, absurdas, caras, que nos lastran el desarrollo colectivo. Iglesias, Rudi o Biel, demandando estos días Biscarrués como hace 80 años, no se burlan de las gentes de la Galliguera, que verían su comarca hundida en su actual desarrollo, y se burlan de los monegrinos. Porque saben mejor que nadie que Biscarrués, hoy, año 2011, no es viable.

Elecciones. Iglesias no cambia ni de color cuando, en medio de un periodo de consultas administrativo del proyecto de Biscarrués que finaliza el 2 de junio, vuelve a decir que “en pocos días tendremos buenas noticias sobre la Declaración de Impacto Ambiental de Biscarrués”. Rudi, en lugar de encogerse hasta hacerse diminuta, hincha pecho cuando dice que cuando gobierne el PP recuperarán el proyecto de 192 hm3 ya desechado. Barra libre que es campaña electoral. Prometer para engañar. Confundir para frustrar. Y mientras tanto Camps y Valcarcel también a lo suyo prometiendo el trasvase.

No nos merecemos estos gobernantes. Personas especialistas en hacer leña del árbol caído. Que buscan réditos enfrentando a las gentes de la ribera del Gállego con los agricultores de Monegros, que enfrentan a la Canal de Berdún con las bajas Cinco Villas, a aragoneses con levantinos.

Urge una regeneración política, un cambio de formas y valores. “Aragón. Defender el territorio. Cambiar el modelo”. Manifestación el 15 de mayo en Zaragoza.

Si no presionamos para que las cosas cambien, ten por seguro que nada cambiará.

Jesús Estachod

Presidente de la Coordinadora Biscarrués-Mallos de Riglos

Artículos de opinión | Viernes, 13 Mayo 2011 | Coagret

Además de la ecología, la economía

EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

(03/05/2011)

Pues sí, este puente, además de predicar en Biscarrués, paseé por la ribera del Gállego espiando a los martines pescadores y bajé los rápidos, feliz y cargado de adrenalina como un crío que aprende a ir en bicicleta. Al igual que cuando voy por Canal Roya desde Anayet o recorro la cabecera del valle de Castanesa, me hacía la pregunta de rigor: ¿cómo es posible que estos parajes (cuyo valor medioambiental se aprecia a simple vista) estén amenazados por pantanos o estaciones de esquí?

Es obvio que el Sistema sigue sin entender que estamos en otro momento, que hay un cambio radical de paradigmas en lo que a la relación con la naturaleza se refiere, que ya tenemos nuestras cuencas suficientemente reguladas y nuestras montañas suficientemente esquiables y construidas como para seguir metiéndoles caña.

¡Ah!, pero no hablemos ya de ecología; hablemos de economía. En la Galliguera, el encanto de los paisajes, la presencia de Los Mallos y el raffting en el Gállego han permitido crear empresas, consolidar puestos de trabajo (varios cientos), movilizar inversiones privadas y dar vida a los pueblos, además de crear riqueza (y no poca). Están las actividades acuáticas y montañeras, los bares y restaurantes, el turismo rural, los hostales (en Murillo construyen ahora un hotel de cuatro estrellas, sesenta habitaciones, spa y todo lo demás)... en confluencia con producciones agropecuarias tradicionales y otras novedosas, como los proyectos para cultivar trufa negra. Y no hay más porque la perenne amenaza que supone el pantano de Biscarrués frena no pocas iniciativas (eso y la indiferencia institucional). Es decir, que tenemos ahí una tupida trama de desarrollo rural sostenible y lo mejor que sabemos hacer con ella es... inundarla.

Y así, mientras en unas comarcas tiramos alegre e infructuosamente el dinero con la excusa de atraer empresas, levantar hoteles y fijar población, en otras, donde todo eso existe de manera natural por cuenta de la iniciativa privada, lo jodemos a conciencia imponiendo infraestructuras pasadas de rosca. Eso sí, tanto en un caso como en el otro el chandrío corre por cuenta del contribuyente. Qué listos, ¿eh?

José Luis Trasobares

Artículos de opinión | Martes, 03 Mayo 2011 | Coagret

Biscarrués, ¡basta de estudios!

HERALDO DE ARAGÓN

(27/04/2011)

Los partidarios del embalse de Biscarrués no quieren que se hagan más estudios previos sobre el mismo porque esos estudios demuestran que el pantano es innecesario.
Los partidarios del embalse de Biscarrués no quieren más estudios. "¡Basta de estudios!", proclaman algunos sin rubor. Así sin engorrosos estudios, sin saberes científicos ni incómodas consideraciones éticas. ¿Por qué molestarán tanto los estudios?
Para empezar, cualquier estudio previo llega a la conclusión de que el embalse de Biscarrués no es necesario, porque existen alternativas mucho más baratas y con menos impactos ambientales y sociales. De cada 100 litros que se almacenan en la montaña, sólo 50 llegan a su destino, perdiéndose el resto por filtraciones. El agua que si llega se destina a menudo a regar arroz, ¡en el desierto de los Monegros! En una paella hecha con arroz monegrino, lo barato es el marisco, porque ese arroz estepário nos sale a precio de oro cuando internalizamos los costes de embalses y canales.
Las cuentas económicas no salen, salvo para las constructoras. El negocio no está en la agricultura. Si así fuera, los regantes no querrían la competencia de nuevos regantes. Si así fuera, transformar una hectárea en regable no costaría el doble de lo que luego se paga por esa misma hectárea en el mercado. El negocio está en la privatización del agua, que pasa a transformarse en herramienta de poder.
Está claro que hay que apoyar a la agricultura, mejorando las conducciones y modernizando los regadíos. Bastaría con colocar contadores y pagar en función de lo que se consume para que la demanda de agua disminuyera.
Economía y ecología se dan la mano cuando analizamos la industria turística que ha florecido al calor de las aguas bravas del río Gállego. Un río de 193 km que sólo permanece con su caudal y cauce natural en menos de 20 km, que son los que ahora se pretende inundar. ¿Cómo podemos transformar en donante a un río que termina su viaje hasta el Ebro convertido en un cadáver hidrológico?
En EE.UU. ya han comenzado a demoler presas y en Israel se aplican modernas técnicas de gestión del agua. Mientras tanto, aquí un consejero dice que "desde hace 100 años está pendiente regular el río Gállego", invocando proyectos inspirados en la España del siglo XIX. Frente a proyectos caducos, irracionales y agresivos, es hora de apostar por la modernidad, la razón y el respeto. Ha llegado el momento de abandonar rencillas inútiles y empezar a trabajar juntos en todo aquello que nos une.
Francho Beltrán Audera, hidrogeólogo, diplomado en Gestión de Aguas y meteorólogo

Artículos de opinión | Miércoles, 27 Abril 2011 | Coagret
COAGRET :: COordinadora de Afectados por GRandes Embalses y Trasvases Por una Nueva Cultura del Agua, No más pueblos bajo las aguas. RÍOS SIN PRESAS ¡PUEBLOS VIVOS!