CON FRANCO LLOVÍA MÁS
Mª. Victoria Trigo BelloAsociación Ebro Vivo – Coagret
Los del Partido Popular se han ido de la Comisión del Agua. Total, ¿para qué iban a seguir allí si por ahora -por ahora…- no hay trasvase del Ebro a la vista?. ¿Para qué insistir en devaneos de reservas de agua y otras galimatías, si el tubo para llevarla a la costa está más o menos clausurado?. Que hagan otros el trabajo de luchar por pantanear y desgastarse en trifulcas acuáticas. El Partido Popular, el redentor de los desequilibrios naturales, el corrector cum laude de los desfases entre cuencas excedentarias y cuencas deficitarias, ha entendido que no merecía la pena continuar en esa Comisión, donde pese a los empeños de sectores aragonesistas de pura cepa –pero cepa muy, muy pura, vamos, de raíz antigua y profunda-, y a los vaivenes de los que no saben qué viento les sopla de Madrid, no hay manera de que florezca ningún tótem pantanil.
Yo creo que, dentro de la línea de aprecio de los caudales del agua -caudales mensurables en hectoeuros, quiero decir- que el Partido Popular ha mostrado siempre, es coherente que ya no formen parte de esa Comisión. Y conste que no es porque la misma, a la vista de cómo se desarrollan los hechos, de lugar a mucha esperanza, pues no deja de ser básicamente para la mayoría de los integrantes, un tenderete de compra-venta de agua en el que, de uno u otro modo, se pretende llegar a la conclusión de que la negociación es un cuadre de cuentas -“ni lo tuyo ni lo mío, pero algo de hormigón vamos a clavar aquí”- y que el caudal ecológico de un río es lo que sobra después de que cada uno se haya llevado lo que su habilidad le haya permitido conseguir.
Hay sequía. Con Franco llovía más y, con pantanos o sin ellos, el asunto viene tórrido, con alivio de sombra entre barrotes para algunos. El Partido Popular ya ha visto que el rancho de las obras faraónicas está complicado, por no decir imposible, y se han dado el piro. Claro que todavía quedan en otras siglas nostálgicos que piensan que, por si acaso, por si cambia esa climatología con la que tanto incordian cuatro esgarramantas ecologistas, por recrecer un poco más, o por construir un nuevo “último” pantano, es decir, un pequeño mal necesario en aras de un crónico interés general -con mucha compensación prometida, eso sí, que ahora ya se sabe que hay territorios afectados y queda muy fino y solidario referirse a ellos-, tampoco pasará nada excesivamente grave: la despensa hidráulica, bien grande, que ya buscaremos con qué llenarla, aunque sea con garrafas de agua mineral de oferta del híper, o a golpe de rogativas mirando al Valle de los Caídos.
Pero los del Partido Popular que, mire usté por donde, según se mire van siendo progresistas -y que Aznar les coja confesados-, ya saben que esto no va a funcionar. Por eso se han largado de la Comisión del Agua. Esperemos que su ausencia deje más espacio para las nuevas ideas, para las de resolver de verdad y sin dobles juegos bajo la mesa, los problemas del agua en nuestra sociedad.