Es hora de cambiar el modelo de gestión

HERALDO DE ARAGÓN

(31/12/2012)

ESTE año 2013 será clave para comprobar si el Ministerio de Medio Ambiente y la Confederación Hidrográfica del Ebro incorporan en el Plan de Cuenca del Ebro las medidas para convertir el cumplimiento de los objetivos ambientales, marcados en la Directiva Marco del Agua, en el eje central de la gestión hidrológica en el Ebro. Desde las organizaciones de afectados y ecologistas apelamos a que se cambie el modelo actual, enquistado en un modelo exclusivamente productivista de la gestión del agua, y obcecado en realizar un catálogo ingente de obras, por otro modelo diferente, de gestión de la demanda, optando por las soluciones más eficientes y menos costosas, descartando aquellas obras con graves impactos económicos, sociales y medioambientales, y que producen además conflictos enconados durante décadas.
Comenzamos el año en que la CHE debería apostar por establecer un régimen de caudales ambientales que garantice realmente conseguir un buen estado ecológico de las masas de agua. Este objetivo que debe ser prioritario, fijando estos caudales de manera previa a los usos previstos, y no al revés como en el texto actual, donde son el resultado de lo que queda después de asumir las peticiones de comunidades autónomas y regantes, sumando demandas actuales y futuras aunque sean irreales e irrazonables. En el caso del Delta del Ebro, donde se vive desde hace años una situación de emergencia ecológica, para evitar la muerte del río desde Tortosa a su desembocadura es necesario que la Confederación asuma las propuestas de la Plataforma en Defensa de L'Ebre, especialmente en cuanto al aumento de su caudal ecológico para evitar la salinización que se produce ya decenas de kilómetros antes de la desembocadura. Para ello, sería preciso también que se excluya de manera explícita y categórica la posibilidad de llevar a cabo dos trasvases, uno del Ebro hasta Valencia mediante el canal Xerta-Senia, y del Segre hasta la zona metropolitana de Barcelona a través del Segarra-Garrigues.
Desde Coagret apoyarnos por otro lado, la demanda de la PDE de que la Unión Europea tutele el Plan de Cuenca del Ebro para garantizar el cumplimiento de la normativa comunitaria. Resulta imprescindible que nos planteemos si tienen sentido o no las nuevas hectáreas de regadío, una vez sometidas a un análisis sobre su sostenibilidad económica y por supuesto medioambiental, teniendo en cuenta que los regadíos son el mayor factor de contaminación difusa, y partiendo de la realidad que suponen los fenómenos asociados al cambio climático. Sería necesario además poner en marcha un plan de retirada de regadíos con fuertes niveles de salinidad, con graves problemas de drenaje, y con baja rentabilidad. Según cálculos del profesor Pedro Arrojo, esta posibilidad permitiría recuperar agua de calidad por menos de cuatro céntimos de euro el metro cúbico.
Lógicamente, como coordinadora de las organizaciones de afectados, nos gustaría que en 2013, como consecuencia de todo lo propuesto anteriormente, la CHE y los potenciales beneficiarios de estas obras, se convencieran de la necesidad de descartar el recrecimiento de Yesa, los embalses de Mularroya y de Biscarrués, y el recrecimiento de Las Torcas.
¿Qué es mejor, seguir insistiendo en proyectos que van a tener oposición social y jurídica durante los años que sea necesario, o adoptar alternativas sostenibles y posibles planteadas hace tiempo?. Por ejemplo, siete balsas laterales dentro del propio sistema de Bardenas, con la misma capacidad de regulación que el recrecimiento de Yesa, pero con un coste espectacularmente menor que los más de 300 millones de euros que alcanza ya el presupuesto del recrecimiento de Yesa, más de 800 millones de euros si sumamos el conjunto de las obras conflictivas en Aragón.
Por normativa europea, una parte importante de esta cantidad tendrá que ser repercutida en los usuarios de esos hm3, aplicando el principio de recuperación de costes.
Una razón más para adoptar soluciones más baratas para todos, también para los ciudadanos que pagarán con sus impuestos una parte importante de estos embalses, mientras sufrimos importantes recortes en sectores clave como educación, sanidad o servicios sociales.

Valetín Cazaña

Presidente de COAGRET

Artículos de opinión | Lunes, 31 Diciembre 2012 | Coagret

... Y sin embargo no sirven para nada

EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

(19/05/2012)

Algunas personas se tomaron a mal que apareciese junto a Jordi Évole recorriendo la vacía inmensidad de la Expo y filosofando sobre la inutilidad de algunas cosas que tan caras nos costaron. Lo siento, pero es lo que hay. Ranillas es aún un pozo seco donde se enterraron y se entierran enormes cantidades de dinero público sin aparente rentabilidad. Para colmo, cuando el Gobierno aragonés intenta sacar algún provecho de aquellos inmuebles llevando allí juzgados y oficinas, el plan se ha enredado con una operación inmobiliaria tan oscura como incierta.

Otras personas reprenden mi aparente aversión a los pantanos. Sin embargo nunca pretendí que la ira de Dios acabase, uno tras otro, con las decenas de embalses que regulan nuestros ríos. Están ahí, son hechos consumados y bastantes de ellos han cumplido y cumplen su papel. Lo que critico es esa obsesión, radical y ciega, que impulsa la construcción de nuevas presas aunque ya no sean rentables ni sostenibles. Son monumentos a la obcecación política e instrumentos al servicio de quienes intentan utilizar a los regantes para controlar un recurso público de gran valor, el agua.

¿Qué objeto tiene El Val, aparte de mantener bajo permanente amenaza al pueblo que se acurruca al pie de su presa?. Costó, según presupuesto original, 82.180.461,94 euros. ¿Y Lechago, cuyos hipotéticos beneficiarios han perdido el interés?. Hoy no da servicio a nadie. Salió por 44.246.026,90 euros, más 11.083.047,90 euros de restituciones territoriales gran parte de las cuales están aún sin ejecutar. ¿Y Montearagón? En dos años ni se han podido hacer las pruebas de carga. Apenas hay algo de agua en el fondo de su vaso. Salió a concurso por 58.179.958 euros. Las restituciones rozaban los treinta millones. Dinero tirado.

Como nos ha debido parecer poco, ahora vamos con Mularroya (presupuesto vigente de 130.849,810,77 euros). Y además, el recrecimiento de Yesa, donde las laderas se abren (como advirtieron los ecologistas) y abrocharlas ha costado de momento más de cien millones. Bueno, algún día iré por allí con El Follonero... y le enseñaré (con perdón) los pantanos vacíos.

JOSÉ LUIS Trasobares

Artículos de opinión | Domingo, 20 Mayo 2012 | Coagret

Esos pantanos son una ruina

EL PERIÓDICO DE ARAGÓN

(03/05/2012)

En presencia del ministro de Agricultura y (¡ejem!) Medio Ambiente, don Miguel Arias Cañete, se reunió ayer la Comisión de Seguimiento del Pacto del Agua. No se habló allí del cambio climático, ni de los nuevos parámetros hidrológicos, ni de lo que está pasando en El Val, Lechago o Montearagón (embalses insostenibles, alguno de los cuales lleva dos años sin poder hacer la prueba de carga porque no capta agua suficiente para ello)... no se habló, en fin, del estado de los ríos ni de la mina de Borobia. Sólo se ataron cabos (más o menos) para mantener vivas las obras del recrecimiento de Yesa y sacar a concurso las de Biscarrués. Del trasvase también se dijo algo aunque, como suele ocurrir últimamente, fue una especie de no pero sí, aunque quizás, tal vez, espérate a ver, a mí que me registren y evasivas similares. Ya sabemos de qué va esta pana.

Como cuentan los anales, el Pacto del Agua fue invención de un político procedente del clan navarro del PSOE, Antonio Aragón. Este prócer se dio cuenta de que a los de la Tierra Noble se les podía vender a la vez los pantanos y el trasvase. La jugada parecía redonda y las grandes constructoras brindaron con champagne. Aragón (el susodicho, no la bendita Comunidad que habitamos) acabó luego en la cárcel por corrupto, pero su Pacto quedó ahí convertido en un referente tan esencial como absurdo. Desde entonces pende sobre nuestras cabezas como una amenaza llegada del pasado. Pero encandila a los políticos, abduce a los medios e interesa a los jerarcas de los sistemas de riegos, quienes desde hace tiempo juegan fuerte para controlar cuantas más concesiones de agua mejor, porque el agua es dinero.

En unos Presupuestos Generales que nos dejan al pie de los caballos, habrá más pasta para recrecer Yesa (y falta que hará, pues las laderas del jodido pantano se siguen abriendo en canal y hay que abrocharlas con decenas de millones de euros). De paso se licitará Biscarrués, embalse destructivo, irracional e inútil donde los haya. Así es España: incluso en pleno ajuste, cuando tenemos que quitarnos el pan de la boca, seguimos tirando el dinero público en ruinas manifiestas. ¡Alegría!

JOSÉ LUIS Trasobares

Artículos de opinión | Jueves, 03 Mayo 2012 | Coagret

Yesa, el octavo pecado capital

ARAGONDIGITAL.COM

(18/04/2012)

Se dice que las segundas partes nunca fueron buenas, a los directores se les agotan las ideas, los recursos, carecen de creatividad para satisfacer la demanda de los consumidores. Pues bien, este 19 de abril no dejaremos que cambie el guión y haremos de la teoría una realidad empírica y, como ya sucedió hace casi dos meses, volveremos a plantar cara, con valor y coraje, a los representantes de la CHE, que movidos por su insaciable sinrazón, vienen de nuevo a robarnos, amparados por la ley, éstos regresan como bueno ladrón (sin capucha) a por su botín.

Vivimos en tiempos revueltos, en un mundo donde los valores humanos se pisotean, donde reina la codicia y la avaricia, donde los mercados se comen a las personas, para en un ejercicio simple de digestión, vomitarlos posteriormente en forma de dinero. Ya no interesan valores humanos, para qué, si con eso no se come.

Habitamos en esta España "grande y libre" de cinco millones de parados, con un rey que invierte nuestro dinero en irse de cacería, demostrando una gran capacidad empática con su tan querido pueblo, y predicando con el ejemplo de austeridad, con un gobierno que está dispuesto a criminalizar todo acto reivindicativo, todo derecho a la libertad de expresión, y así, tantísimos otros ejemplos de igualdad y solidaridad.

En este entramado círculo vicioso, entra la deplorable idea de llevar a cabo el recrecimiento de Yesa, que no es más que otro claro ejemplo de que algo en la máquina funciona mal, de que hay errores. Los hay cuando un proyecto casi triplica su presupuesto inicial, alcanzando la escalofriante cifra de poco más de 300 millones de euros, hay errores cuando se ignoran las alternativas más económicas y sostenibles, cuando se construye una obra de semejante magnitud sobre una falla geológica (que durante años han ocultado, y quien oculta algo es por temor a algo) sabiendo de las consecuencias nefastas que podría acarrear un temblor de tierra, llegando incluso al cobro de vidas humanas. Sigue habiendo errores cuando se quiere volver a castigar a una zona que ya sufrió las consecuencias del actual pantano, y los sigue habiendo cuando parte del patrimonio cultural, como es el Camino de Santiago, se pretende ignorar e inundar. No queda duda, ha habido errores, los sigue habiendo y los seguirá habiendo.

Por eso, y por mi derecho a vivir y a disfrutar de mi tierra, digo alto y claro ¡¡¡No al recrecimiento de Yesa, no a las expropiaciones, aquí hay vida, Yesa no!!!

Sergio Palacin. Artieda de Aragón.

Artículos de opinión | Jueves, 19 Abril 2012 | Coagret

Una legislatura para el pacto del agua

EL PAÍS

(22/12/2012)

El mundo del agua urbana es una burbuja que puede explotar en un futuro más o menos próximo

Un pacto del agua es el objetivo que nos anuncia el ministro Arias Cañete y que, vistos los despropósitos habidos en anteriores legislaturas, es más que oportuno. Presididas por políticas de oferta, se apostó por aumentar la disponibilidad de agua en las zonas presuntamente deficitarias del sureste de España. Coincidían en el fondo aunque no en la forma. Y en un movimiento pendular de libro, se pasó de proponer un trasvase de 1.000 kilómetros de longitud, el del Ebro, a inundar el litoral mediterráneo de desaladoras. Comentándolo con una de las personas que más se opuso al trasvase, acérrimo defensor de las desaladoras después, me espetó: "A un drogadicto no se le puede suprimir bruscamente la metadona". Y al insistirle en que convenía más fomentar políticas de eficiencia, parodiando el famoso soneto de Lope —mañana le abriremos—, me respondió que eso quedaba "para más adelante".

La legislatura que derogó el trasvase la presidió la demagogia y la crispación. Y hubo suerte porque cuando más arreciaba el temporal y los primeros barcos de agua llegaban, ridículo internacional incluido, al puerto de Barcelona, comenzó a llover abundantemente. Fue el inicio de la actual tregua hídrica. Y se comprende. Con la que está cayendo no quedan ganas de meterse en más berenjenales.

Pero claro, la política del agua es como el Guadiana. Aparece y desaparece al compás de la climatología. Y como ahora un nuevo ciclo seco nos amenaza, el asunto gana actualidad. Y la que ganará si sigue sin llover en abundancia. Unos volverán a reivindicar la propiedad de los ríos que discurren por su comunidad, mientras otros invocarán el valor esencial de la solidaridad entre territorios. Pero todos, en un proceder que me recuerda el mote de un antiguo profesor (por enseñarlo todo menos lo fundamental le apodaron el bikini), ignorarán lo que de verdad importa, gestionar eficientemente el recurso. Del mismo modo, una política que ignora lo esencial puede merecer ese mote.

Al fin y a la postre son políticas bikini las que han propiciado la crisis actual. Han sobrado fastos y ha faltado ver la gravedad de la situación que, de haberse atajado a tiempo, no tendría estas dimensiones. Tan graves son que España y el resto de PIGS europeos han perdido su independencia. Bailan al compás que marcan mercados y agencias de calificación de riesgo. Por el enorme déficit tarifario, si no se actúa, algo parecido le ocurrirá al ciclo urbano del agua. Y con idénticos compañeros de viaje.

Artículos de opinión | Jueves, 22 Marzo 2012 | Coagret
COAGRET :: COordinadora de Afectados por GRandes Embalses y Trasvases Por una Nueva Cultura del Agua, No más pueblos bajo las aguas. RÍOS SIN PRESAS ¡PUEBLOS VIVOS!