Se aproxima el III Encuentro internacional de Afectados por las Presas

COAGRET apuesta por acudir a este importante encuentro con el convencimiento de que entre todos podemos fortalecer el movimiento mundial contra las presas y, como organización comprometida con los movimientos relacionados contra la explotación irracional de la Naturaleza, y especialmente lo relacionado con los ríos y las personas que viven entorno a ellos, pone a continuación una exposición general del contexto actual de la región donde se va a celebrar el encuentro animando a la reflexión y a la participación.

México, un país represado

En octubre de 2010 la cita es en Temacapulín, Jalisco, población que junto a las de Acasico y  Palmarejo, bajo el lema “Los ojos del mundo están puestos en Temaca”, han organizado una férrea oposición a la construcción de la presa El ZapotilloLink1. Pero en los ríos de México ya fueron construidas más de 575 grandes represas. El país ostenta la más alta del continente americano y la sexta del mundo: la represa de Chicoasén en el Estado de Chiapas. Las represas de México han desplazado a la fuerza a más de 167.000 personas. La represa Temascal en Oaxaca desplazó a casi 25.000 indígenas Mazatecas, nacionalidad que hablaba 56 diferentes idiomas; en su mayoría, no recibieron ninguna compensación por sus tierras u otras pérdidas, y cuando protestaron se incendiaron sus casas; las promesas de electricidad y agua de riego nunca se cumplieron, y casi 200 personas desplazadas murieron. En el año 2004 activistas mexicanos, pueblos afectados por las represas y ONGs se unieron para formar el MAPDER, Movimiento Mexicano de Pueblos Afectados por las Represas y en Defensa de los Ríos (COAGRET apoyó su nacimiento, fue testigo del mismo y le seguimos acompañando). Como resultado de su resistencia se ha logrado frenar algunos proyectos que ya han costado la vida de varias personas. Bajo estas siglas más que significativa es la lucha ante los proyectos de Arcediano, El Purgatorio, La Parota, La Yesca, Picachos, Las Cruces, Falcón, Paso de la Reina, El Cajón, El Naranjo. Sólo en Chiapas la Comisión Federal de Electricidad (CFE) distingue 90 posibles proyectos entre ellos las presas de Altamirano, Livingstone, Rápidas de Santo Domingo, Santa Elena, Ampliación El Retiro, Chinín, Acala, Copainalá, Itzantún Compacto, Rehabilitación Bombaná, Tenisique. (Para saber másLink2).

America Latina y el Caribe, más de lo mismo

Actualmente existen más de 300 proyectos de grandes represas en construcción o planeados en América Latina y el Caribe. Están siendo construidas, en su mayoría, sin estudios y evaluaciones de impacto ambiental y social integrales, sin procesos que garanticen una participación de la sociedad civil y pública efectivas y, en muchos casos, con ausencia de políticas públicas de energía, agua y reducción de la pobreza sostenibles que respeten las normas nacionales e internacionales.

La implementación inadecuada de los proyectos de grandes presas producen graves impactos, la destrucción de ecosistemas estratégicos, el desplazamiento forzado de comunidades, típicamente en situación de vulnerabilidad como las indígenas, campesinas y afrodescendientes, la pérdida de fuentes de alimentación y de sustento, y la falta de participación pública y acceso a la información, son algunos. Todos ellos son factor determinante para conseguir que, estas obras, en su balance final puedan traer más costos que beneficios. Es general que sigan un patrón común y sistemático desde su planeamiento hasta su desmantelamiento y el hecho de que el encuentro internacional se celebre en América Latina, donde los pueblos no olvidan los abusos cometidos contra ellos desde hace más de 500 años, conlleva necesario profundizar en la caracterización de los nuevos estilos de desarrollo del progresismo sudamericano, ya que desde allí se originan las actuales tensiones sociales y los impactos ambientales, y por lo tanto una mejor comprensión es imprescindible para ofrecer alternativas.

Gobiernos de izquierdas + Economías conservadoras = Más represas

Donde las dictaduras han golpeado fuerte durante años sobre los derechos más fundamentales de las personas y donde la evolución de los gobiernos hacia democracias ha supuesto un coste social y económico muy caro, la sociedad latinoamericana ha conformado, en los últimos años, un mapa político del continente donde los gobiernos autodeclarados como progresistas o de izquierdas llevan las riendas y se manifiestan como los agentes capaces de llevar a cabo el mejor y más justo desarrollo para la sociedad. Pero en este proceso de supuesto cambio, donde los actores políticos se unían con grupos sociales en las mismas demandas y se asumía que una vez que los grupos políticos de la nueva izquierda lograran ocupar los gobiernos nacionales promoverían cambios sustanciales en los sectores que explotan los recursos naturales, el sistema capitalista, integrado intensamente en los proyectos políticos de los gobiernos, se encuentra cómodo y la continuidad del modelo de desarrollo es una prolongación de la de los gobiernos conservadores anteriores.

Esta circunstancia y un aspecto añadido que ha empañado sus economías y también su futuro, el extractivismo como fórmula mágica en el sistema económico, parecen motivos bastante importantes para que las organizaciones comprometidas socialmente, entre ellas los afectados por represas, vean condiciones suficientes para reflexionar sobre el papel que han de protagonizar en el contexto político actual. El análisis, adaptado, está apoyado en el acertado estudio latinoamericano que hace D. Eduardo Gudynas, “Diez tesis urgentes sobre el nuevo extractivismo” (Texto completoLink3). Un estudio que ha de localizarse en este continente aunque para los demás debería servir de espejo donde mirarnos.

Justificando lo injustificable

En América Latina y El Caribe, la población pasó de 166 millones de personas en 1950 a 513 millones en el 2000 y se espera que crezca a más de 800 millones en el 2050. Aunque algunos países de la Región han disminuido su tasa de crecimiento, en términos absolutos la población siempre va en aumento; por lo tanto, también ha sido sustancial el incremento de la demanda de agua, alimentos y energía. El crecimiento poblacional está ejerciendo presión de manera especialmente más intensa en áreas donde ha habido poco desarrollo, donde las áreas urbanas han crecido considerablemente ayudadas por un constante flujo migratorio, donde el desplazamiento de las áreas rurales hacia las ciudades cada día es mayor, donde las áreas con gradual degradación ambiental aumentan y donde como consecuencia del cambio climático han comenzado grandes sequías y grandes inundaciones, haciendo de esto un factor de gran consideración en los futuros movimientos de población y de difícil pronóstico en valoraciones migratorias futuras.

Durante décadas, los gobiernos han venido practicando un modelo de desarrollo basado en las exportaciones. Hoy llevados por la misma inercia se mantiene el estilo enfatizado en la apropiación de la Naturaleza como materia prima y situando en esa pauta el centro de muchas polémicas por sus severos impactos sociales y ambientales. Se insiste en concebir las extracciones como los motores del crecimiento económico. Exportaciones e inversiones extranjeras se han convertido en cimiento de la estrategia económica, se repite en los gobiernos progresistas y de izquierda y lo hacen de las más diversas maneras, desde reformas normativas a subsidios financieros. Recordar que bajo anteriores contextos políticos, las corrientes progresistas y de izquierda, denunciaban que el extractivismo contribuía a generar la pobreza, las economías de amplio monopolio transnacional eran vistas como algo negativo, y por lo tanto, se buscaban alternativas de salida a esas condiciones. Ahora pasa a ser una condición necesaria para combatir la pobreza, los impactos sociales y ambientales negativos manejables o compensables, se anuncia que el balance final del extractivismo será positivo y que debe ser aceptado en beneficio del interés general.

Exportar Naturaleza tiene graves consecuencias

En paralelo al gran peso de los sectores extractivos en las exportaciones y la economía nacional buena parte de los mismos países enfrentan bajos niveles de desarrollo humano, alta incidencia de la pobreza y limitaciones en el acceso a la alimentación; lugares donde se siguen desenvolviendo las más diversas reacciones y oposiciones sociales, y donde persisten los frentes más conflictivos.

Y es que los enclaves extractivos generan muchas tensiones y contradicciones. En unos casos, los gobiernos asignan bloques de exploración y explotación que ignoran los territorios preexistentes, reconocidos por pueblos indígenas o comunidades campesinas. En otros casos, esos enclaves significan la apertura de zonas remotas o el avance de la frontera agropecuaria, y junto con ella, el ingreso de cazadores furtivos, tala ilegal del bosque, narcotráfico, o contrabando, por lo cual las condiciones de seguridad se deterioran y la violencia aumenta. A su vez, los enclaves extractivos requieren redes de conexión que permitan la entrada de insumos y equipamientos, y la salida de los productos exportables, lo que a su vez desencadena otros impactos. Cuando se emprenden grandes inversiones, tanto de productos clásicos provenientes de la minería y petróleo, como los de nuevo tipo desde la agricultura y la forestación, se hacen necesarias significativas obras de apoyo en infraestructura o energía como provisión de gas y represas hidroeléctricas, las que a su vez generan otros impactos territoriales que, aunque pueden ser localizados, son profundos ya que modifican la configuración del espacio, los actores que lo construyen y sus formas de relación; son altos los costes sociales   y personales que han convertido en víctimas a millones de personas, todas ellas, desplazadas y/o asesinadas.

Mostrar un proyecto legal y la oposición del afectado inmoral

Una de las cuestiones más llamativas bajo la nueva izquierda es que no se observan mejoras sustanciales en lidiar con estos impactos, y en especial en el terreno ambiental podría sostenerse que han existido retrocesos en algunos países.

Bajo los gobiernos progresistas el debate sobre los efectos sociales, ambientales y territoriales se vuelve más opaco. En cuanto a la dimensión ambiental, en varias ocasiones se niega su existencia o se los minimiza, y en otros casos se rechaza que sean ambientales y se los presenta como cuestiones de otro tipo, por ejemplo peleas por intereses económicos, confrontaciones en materias de ordenamiento territorial, o expresiones de ocultas agendas político partidarias. Pero también se postula que esos impactos deberían ser aceptados como “sacrificios” a cambio de mayores beneficios para toda la nación.

Durante el viejo extractivismo se disputaba la propiedad de los recursos y se desembocó en una fuerte transnacionalización de los sectores extractivos. Con el neo-extractivismo se postula que estos son propiedad del Estado repitiendo estrategias empresariales,  similares relaciones de poder y los mismos impactos sociales y ambientales. Pero los gobiernos de la izquierda clásica logran justificarse como progresistas por que bajo el neo-extractivismo el Estado capta una mayor proporción del excedente. Usan esos ingresos de diversas maneras, y entre ellas se destaca el financiamiento de distintos planes sociales orientados a los sectores más pobres. Obtienen así una legitimidad social muy importante, y tienen un papel político fenomenal, convirtiéndose en uno de los atributos claves que se invocan para afirmar que esos gobiernos son de izquierda. Se vuelven dependientes y la situación se agrava ya que como forma de atraer las inversiones las exigencias sociales y en especial las ambientales se flexibilizan beneficiando las malas condiciones de trabajo, el trabajo esclavo y la violencia contra los indígenas. Los gobiernos rechazan estas protestas, se niegan a reconocer sus causas o las minimizan, o se acusa a sus líderes de encubrir otros intereses. En particular se combate a los grupos indígenas y campesinos acusándolos de impedir el desarrollo y el progreso generando perjuicios para todo el país, las críticas pueden ser tildadas de estar en contra del desarrollo nacional o el progreso, pueden ser calificadas de infantiles o soñadoras, y hasta de peligrosas. Esto explican muchas de las resistencias y críticas del progresismo a ciertas organizaciones ciudadanas, especialmente aquellas que cuestionan estos estilos de desarrollo. Hay más tolerancia con ONGs que se reconvierten en brazos ejecutores de las acciones sociales estatales (por medio de convenios financiados desde el Estado), mientras que aquellas que persisten en posturas independientes, y más aún si son críticas, pasan a ser cuestionadas, controladas o incluso se intenta su clausura.

Somos afectados y nuestro reto es dejar de serlo

Ignorar los impactos del neo-extractivismo, o callar los análisis por simpatías partidarias, es un camino desatinado, y en especial en los ámbitos académicos o en la militancia social. Aprovechar esos claroscuros para rechazar insidiosamente todas las acciones de la izquierda gobernante, es otro sendero equivocado.

Mantener la independencia para llevar adelante este tipo de análisis resulta preciso, el papel independiente de los movimientos sociales no ha caducado, ni carece de valor, y esa tarea sigue siendo tan necesaria como en el pasado.

Así lo hace la Red Latinoamericana contra Represas y por los ríos, sus comunidades y el agua, REDLARLink4 ; es una iniciativa de organizaciones que se preocupan por el bienestar de sus comunidades y la soberanía sobre sus aguas. Pretenden defender de toda  agresión a los ríos, el agua, la tierra y a las comunidades afectadas por represas, lograr indemnizaciones por los perjuicios causados por las presas existentes y exigir que las represas que plantean un peligro para las comunidades sean inhabilitadas.

Las organizaciones presentes en el III Encuentro Internacional de Afectados por Represas dedicaremos nuestro esfuerzo en la labor de defender y proclamar el reconocimiento global de los derechos de los afectados, procuraremos hacer real nuestro compromiso con el planeta para prevenir y corregir la actual dinámica del cambio climático e intentaremos redefinir un nuevo perfil y una nueva conciencia en política, otra visión del mundo economicista. Propuestas y alternativas para un mundo mejor.

1 http://temacajalisco.com/sitio/Link

2 http://www.otrosmundoschiapas.org/index.php/represas.htmlLink

3 http://www.ambiental.net/publicaciones/GudynasNuevoExtractivismo10Tesis09x2.pdfLink

4 http://www.redlar.org/Contenidos/quienes-somos.htmlLink

Internacional | Lunes, 26 Abril 2010 | Coagret
COAGRET :: COordinadora de Afectados por GRandes Embalses y Trasvases Por una Nueva Cultura del Agua, No más pueblos bajo las aguas. RÍOS SIN PRESAS ¡PUEBLOS VIVOS!