Heraldo de Aragón
ELENA PUÉRTOLAS (11/07/2005)
Los vecinos continúan la lucha contra el embalse
Los habitantes de Biscarrués y Erés, el núcleo que quedaría anegado, viven desde hace veinte años con la amenaza de la construcción de la presa.
Nunca nos ha dicho nadie, ninguna administración, que
fueran a anegar Erés, siempre nos hemos enterado por la Prensa". Es la
queja habitual de los vecinos del pueblo de la Galliguera, que quedaría
inundado por el embalse de Biscarrués, y la que ayer expresaba Jesús
Cabrero, un vecino de 79 años, mientras tomaba la fresca con su mujer
Leonor Corral en la puerta de su casa, situada en la plaza del pueblo. A
escasos metros, otros vecinos y nacidos en el pueblo que pasan los fines de
semana se bañaban en la piscina común. "Para que luego digan que aquí no
hay vida", exclamaba una vecina. "Aquí nadie nos ha dicho nada, pero toda
una generación ha vivido con la amenaza del pantano", comentaba Martín de
Buen, un joven nacido en Erés.
También de las conclusiones del informe que dice que no hay riesgo de que
se pueda producir un colapso de la ladera del paraje de la Raya, en Murillo
de Gállego, se enteraron por la prensa, HERALDO DE ARAGÓN adelantó la
información que llegó a oídos de todos los vecinos de Biscarrués y Erés,
aunque algunos no pudieron conseguir un ejemplar en el quiosco de Ayerbe,
donde se agotaron. Es el resultado del informe elaborado por el Centro de
Estudios y Experimentación de Obras Públicas (CEDEX, dependiente del
Ministerio de Fomento). Pero algunos vecinos aseguraron que nos les afecta,
porque coinciden con la opinión de la Coordinadora Biscarrués- Mallos de
Riglos al decir que es "sólo un argumento más para oponerse al pantano". Lo
que más les importa son las afecciones sociales.
Los miembros de la Coordinadora y algunos concejales del Ayuntamiento se
reunieron en la Casa Consistorial de Biscarrués para intercambiar
impresiones y redactar un comunicado en el que apuestan por la alternativa
de Valcuerna, "un pantano que regula doble y cuesta menos". La Coordinadora
reitera su apuesta por el diálogo y por el consenso, pero "en caso
contrario, la situación en Aragón se radicalizará y la imagen de la Expo
2008 se verá dañada", puesto que contarán la situación de su zona y
"tendrán que explicar la inundación del único pueblo de Europa", decía en
Biscarrués el presidente de la .
coordinadora, Jesús Estachod.
Repercusiones económicas
Mientras, muchas vecinas, que lideran la lucha contra la construcción del
embalse, subían con su bolsa hasta la piscina, situada en la parte alta de
Biscarrués, un pueblo que recibe al visitante con la pancarta "¡Pantano
nunca!", y otras iguales más pequeña que penden de los balcones. Desde allí
contemplan todo el valle que quedaría anegado por las aguas del embalse del
río Gállego. En esa zona, hay muchas naves agrícolas con aperos anclados en
el exterior, que dejarían de tener sentido si se llegara a construir la
presa. Según el presidente de la coordinadora, "hay agricultores cuyas
tierras quedarían embalsadas y sólo se quedarían con la casa, pero sin su
medio de vida".
En el bar del albergue Cucarbata, varias mesas de agricultores jubilados y
en activo jugaban al guiñote. "Pienso que recoger el agua es una riqueza,
sobre todo en España que no llueve. Para el pueblo creo que sería la
salvación", decía ayer Eugenio Banzo. Pero de inmediato surgieron muchas
voces discordantes, "a .
nosotros nos ha pasado el agua por delante, se han secado las cosechas y no
nos han dejado regar. Y he denunciado: es una mentira que sea para regar
aquí", comentaba Crescencio Arbués. "Estoy en contra completamente",
afirmaba otro.
La agricultura no es el único medio de vida de la zona, donde el turismo de
montaña supone gran parte de los ingresos de los vecinos. En Murillo de
Gállego, existen diversas empresas de turismo de aventura que aprovechan
las aguas bravas del río, que atraen a muchos visitantes. Es una fuente de
ingresos que repercute en toda la zona. Mari Fé Fernández es la responsable
del albergue Cucarbata, donde se alojan muchos turistas que hacen "rafting"
en el Gállego, y considera que la construcción de la presa repercutirá
negativamente.
Leonor y Jesús no quieren abandonar su pueblo. Más que su casa les dolería
tener que trasladar a su hijo Mariano, que murió hace unos años, y que se
oponía a la construcción del pantano. "Lucharemos a capa y espada", dicen.
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