COordinadora de Afectados por GRandes Embalses y Trasvases

  • Incrementar el tamaño de la fuente
  • Tamaño de la fuente normal
  • Reducir el tamaño de la fuente
Inicio Artículos Opinión A la levantina

A la levantina

Imprimir PDF
Usar puntuación: / 0
MaloBueno 
EL PERIÓDICO DE ARAGÓN


JOSE LUIS TRASOVARES (12/08/2005)


Hay que reconocer las ventajas del brutal desarrollo de la industria turística a la levantina , porque tal vez te impida disfrutar de paisajes vírgenes, de hospederías con encanto o de los pequeños templos de la gastronomía local. Pero a cambio te surte de efectos sorprendentes, y gracias a esta dinámica cada veraneo es diferente pues te encuentras la costa, el valle o la montaña completamente cambiados respecto a como eran la temporada anterior.

Los viejos y hermosos lugares son sometidos a imprevisibles giros y espectaculares (nunca mejor dicho) transformaciones. Por ejemplo, aquella cala en la que estuviste hace tres o cuatro años y que llevas en el recuerdo. Pues llegas ahora, conduces hacia tal emplazamiento a tus amigos o a tu familia (¡Vais a ver que sitio tan bonito y tranquilo!), y te encuentras con los accesos asfaltados, las laderas urbanizadas, el pinar diezmado, la playita de abajo ocupada por los chiringuitos, las tumbonas a nueve euros por jornada y a cada hora un tren de pega que pasa lleno de guiris colorados como tomates. Te quedas a bolos.

Hace poco quise llevar a mis dilectos sobrinos a ver algunos lugares del Pirineo donde a su edad íbamos los de mi pandilla a bañarnos en las pozas del Aragón (bueno, se bañaban los demás, porque a mí el agua tan helada me dejaba tieso) y a explorar los bosques. No encontré ninguno de los parajes que recordaba; como si estuviese en otro planeta. Era todo horrible... pero eso sí, distinto.

¿Y qué me cuentan de esa casa de comidas familiar, a la que vuelves tiempo después, ponderando sus exquisiteces y relamiéndote por anticipado al rememorar su cordero guisado, el xuquet o lo que fuere... para encontrarte con que han convertido el establecimiento en un restaurante enorme, donde camareros reclutados sobre la marcha te ofrecen paellas prefabricadas o pollos al ast ?.

Lo peor de todo es que siempre hay algún majadero que a semejante desastre lo llama progreso .

Compartir